RUGBY 7

Es prácticamente una injusticia decir que el Siete es una forma abreviada del rugby. Es una versión del juego intensiva, de ritmo relampagueante y llena de presión; un espectáculo que magnetiza a millones de personas de todo el mundo. En el Siete, los jugadores tienen más oportunidades para correr, pasar, patear, placar, comunicarse y tomar decisiones que en las otras modalidades de rugby, y todo en mucho menos tiempo.

Marcus Blackburn


  • Las características del seven, entre ellas su versatilidad técnico-táctica y estratégica, exigen que los jugadores dispongan de una extraordinaria polivalencia.

    Considerar que los papeles funcionales de los jugadores se limitan a sólo unos pocos aspectos es una contradicción con el propio significado de esta modalidad del rugby.

    Por esto, sería interesante considerar que las referencias posicionales sobre las que vamos a reflexionar fuesen tomadas como lo que pretenden ser, generalidades, ya que cada entrenador fomentará determinadas especificidades para adaptarse a diferentes sistemas, rivales…

    Por último, sólo hacer hincapié en que cuándo tratemos el lateral, independientemente de la posición del jugador que esté siendo descrita, estaremos excluyendo el lateral rápido.


Características:

En general, el pilar es uno de los jugadores con más envergadura y fuerza del equipo. La altura también constituye un factor importante ya que suele desempeñar el papel de receptor del balón en saques propios y contrarios, y saltador del lateral. El pilar puede/suele ser un flanker, centro o ala en rugby XV. Las primeras fases son clave para ser un pilar con éxito.

Saques

Saques propios:

En seven, el equipo que ensaya tiene que realizar el saque subsiguiente, lo que significa que la oposición tiene la oportunidad de conseguir la posesión. Esta primera fase del juego se da más frecuentemente que cualquier otra en el transcurso del partido, de ahí su relevancia, y hay que recordar que en seven la posesión es más importante que el territorio, por lo que los equipos suelen disponer de una gran variedad de saques en función de sus objetivos.

Si un equipo patea para disputar el balón, el pateador intentará hacerlo alto y que descienda cerca (sobrepasando) de la línea de 10 m. Los pilares, normalmente, serán los encargados de disputar el balón en el aire, para lo cual deberán temporizar sus carreras con el objetivo llegar en el momento oportuno y ser eficaces.

Los pilares, con la técnica adecuada, serán capaces de o bien capturar el balón limpiamente en el aire, y apoyado en su regreso al suelo por el otro pilar o el talonador, o pueden palmear el balón a alguno de sus compañeros de equipo en apoyo que se mantiene en profundidad.

Si se realiza un saque largo, hacia la zona de 22, los pilares mantienen su línea defensiva con el resto del equipo siguiendo el sistema adoptado previamente para tales circunstancias.


Saques rivales:

En la recepción de los saques rivales disputables, los pilares ocupan posiciones que les permitan disputar la posesión en el aire. Para compensar el impulso en el salto que le proporciona llegar en carrera al rival (viene temporizando su carrera para aprovechar el “momentum”), el pilar receptor suele ser levantado, de forma similar al lateral, normalmente, por el otro pilar/talonador.

El pilar, al igual que sucedía con el saque a favor, podrá capturar el balón en el aire y regresar al suelo o palmear el balón a un compañero de equipo.

Si se trata de un saque profundo debe intentar ponerse rápidamente en juego para colaborar con el sistema de juego diseñado para tal evento.



Melés

Introducción propia:

Los pilares son elementos fundamentales en garantizar la estabilidad de la melé. Una buena conformación corporal, con un centro de gravedad bajo, puede proporcionar balones de calidad para iniciar ataques en los amplios espacios disponibles.

Las tácticas y, cómo no, las habilidades técnicas de los pilares, dotan de opciones a esta fase del juego. Pueden realizar un empuje recto mediante el que se intenta conseguir una rápida salida del balón, o coordinar el empuje/aprovecharse del impulso rival, para girar la melé, con lo que normalmente se intenta minimizar la presión defensiva y/o buscar la alternativa de jugar por el lado cerrado.


Introducción rival:

Los pilares en defensa, obviamente, van a intentar desestabilizar la melé, para robar el balón o, en el peor de los casos, para que el balón que obtenga el rival sea de la peor calidad posible. Esto lo pueden conseguir, principalmente, realizando un empuje coordinado (3 v 2), provocando un giro favorable para dificultar la salida del balón, o…., pero siempre tener en cuenta que las reglas están para cumplirlas.


Lateral

Los papeles de los pilares en el lateral son simples, actuar de saltador o de levantador, siendo las técnicas similares a las empleadas en XV. Nuevamente, las tácticas van a condicionar, por ejemplo, que el saltador sea levantado por un solo compañero.

Las opciones del pilar en el lateral defensivo, es competir por el balón en el aire, aunque cada vez más, se opta por no competir, y mantenerse abajo para llevar a cabo una defensa más eficaz.



Ataque

Al igual que sus compañeros de equipo, los pilares deben disponer de buenas habilidades de manejo (todo tipo de pases, básico, spin…) pero además, normalmente, deben estar cualificados para ser consciente de los enfrentamientos desiguales que se le presenten para poder aprovechar su potencia. Tácticamente son utilizados para penetrar por los intervalos y atraer a defensores cuando el sistema defensivo desplegado del rival está siendo muy efectivo.



Defensa

El pilar en defensa no realiza ningún papel significativamente diferente al resto de los compañeros. Mantener el alineamiento defensivo, ser disciplinado con el sistema de defensa a aplicar, hacer placajes contundentes e intervenir con eficacia en la recuperación de balones.


Características:

En general, el talonador es uno de los jugadores más en forma del equipo, y debe poseer buenas habilidades técnicas específicas a la posición que ocupa en la melé (talonar) y en el lateral (saltar/levantar). Al igual que el pilar, el talonador suele ser un flanker, centro o ala en rugby XV.

Saques

Saques propios:

Si el saque es disputable, alto y próximo a la línea de 10m, el talonador, normalmente, se situará entre los dos pilares y con cierta profundidad respecto a ellos para poder capturar cualquier balón palmeado por sus compañeros de equipo, o para ejercer un apoyo inmediato en el caso que el balón sea recepcionado en el aire.

En función de la presión a la que se vea sometido, el talonador podrá “alimentar” a su medio de melé o intentar penetrar y establecer un ruck en las proximidades de sus pilares para garantizar el mantenimiento de la posesión.

Opcionalmente, aunque cada vez se observa con más frecuencia, en los saques disputables propios, el talonador sobrepasa al saltador rival para poder sacar provecho del palmeo o de cualquier balón suelto/no controlado de sus oponentes. En este caso, es el medio de melé el receptor de los palmeos propios.

Si se realiza un saque largo, hacia la zona de 22, el talonador mantiene su línea defensiva con el resto del equipo siguiendo el sistema adoptado previamente para tales circunstancias.


Saques rivales:

En los saques rivales disputables, el talonador, dispone de diversas opciones posicionales en función del sistema que adopta el equipo para contrarrestarlos. Generalmente, suele situarse próximo a la línea de 10m en la zona central del campo, frente al pateador, para competir por saques centrados, actuar de levantador de un pilar saltador en un lado del campo o situarse aislado sobre la línea de 15m.

Las opciones son múltiples ya que hay equipos que disponen de dos torretas de salto (como a veces Sudáfrica o Escocia), sólo una (como a veces Inglaterra o Nueva Zelanda) o incluso ninguna (como normalmente Francia), e incluso equipos que lo utilizan como saltador (Australia en algunos partidos de las seven series 2013-2014).

Si se trata de un saque profundo debe intentar ponerse rápidamente en juego para colaborar con el sistema de juego diseñado para tal evento.



Melés

Introducción propia:

Básicamente la función del talonador en la melé con introducción propia es el talonaje del balón. Esta acción requiere de una técnica depurada que permita que el balón sea “barrido” entre las piernas del pilar izquierdo, y de una excelente coordinación/comunicación con el medio de melé.

El talonaje va a crear una situación momentánea de 2 v 3, por lo que a veces, y en función de la potencia de sus pilares, el talonador puede optar por no talonar y colaborar con el empuje para ganar el balón. Sobre la fuerza que se le imprime al balón en el talonaje existen diferentes puntos de vista, desde equipos que optan por talonar lejos, más frecuente, a otros que prefieren mantenerlo bajo el pie del talonador.


Introducción rival:

Con la introducción contraria, dos son las opciones que se le presentan al talonador, talonar anticipándose al rival y así robar el balón o, más frecuentemente, empujar y hacer valer el incremento de potencia que supone la competición que se ha establecido, 2 v 3, por el talonaje del talonador rival.

Es fundamental que, en la pérdida de balón, el talonador se desprenda rápidamente de la melé y pase a defender el lado contrario de la introducción, es el responsable de anular cualquier incursión del medio de melé por ese lado desprotegido defensivamente, además de conectar con su apertura, si fuese el caso (lado izquierdo del campo), para establecer la línea defensiva.


Lateral

Lateral propio:

Generalmente, los equipos utilizan al talonador como saltador de lateral. La coordinación para desplazarse y variar sus posiciones de salto, la sincronización con el lanzador y sus apoyos, así como su técnica de salto y recepción, son elementos fundamentales para llevar a cabo su trabajo con éxito. No es infrecuente ver equipos que utilizan al talonador como levantador.


Lateral rival:

En los laterales de la oposición, además de los elementos citados anteriormente, es fundamental su capacidad de lectura de la situación para prever las tácticas rivales, en el caso que decidan competir por el balón.


Ataque

Al igual que sus compañeros de equipo, el talonador debe disponer de buenas habilidades de manejo (todo tipo de pases, básico, spin…) pero además, normalmente, debe estar cualificado para ser consciente de los enfrentamientos desiguales que se le presenten para poder aprovechar su potencia. Tácticamente, son utilizados para penetrar por los intervalos y atraer a defensores cuando el sistema defensivo desplegado del rival está siendo muy efectivo.


Defensa

Además de su papel defensivo específico al salir de la melé de introducción contraria, el talonador en defensa no realiza ningún papel significativamente diferente al resto de los compañeros. Mantener el alineamiento defensivo, ser disciplinado con el sistema de defensa a aplicar, hacer placajes contundentes e intervenir con eficacia en la recuperación de balones.


Características:

En general, el medio de melé es, sin duda, uno de los jugadores más habilidosos (manejo, evasión…), inteligente y creativo del equipo y, por supuesto, tiene que disponer de una gran preparación física. El medio suele ser medio de melé, medio de apertura o ala en rugby XV.

Su importante implicación en las primeras fases lo hacen un elemento fundamental en el éxito del equipo.

Saques

Saques propios

Normalmente, en los saques disputables el medio de melé se sitúa con cierta profundidad respecto a los delanteros que van a competir por el balón en el aire. Esto le permitirá, en el mejor de los casos, constituirse en receptor de un balón capturado/palmeado u ocupar rápidamente su posición retrasada para realizar la función de “sweeper”, si el balón es conseguido por el rival.

Excepciones destacables son situar, en los saques cortos, al medio de melé en línea y al exterior del delantero más externo, en cuyo caso es el pateador quién, normalmente, se queda retrasado ocupando la función de “sweeper” en esta primera fase, o que sea el medio de melé el que ejecute el saque y directamente se queda retrasado.

En los saques no disputables, no se alinea con sus compañeros en la subida defensiva. Permanece detrás como barredor.


Saque rival

La posición del medio de melé en los saques contrarios es muy variable y dependerá de dónde existe la mayor probabilidad de que saque el rival.
La posición más natural sería detrás de sus delanteros, esperando un saque disputable, más o menos a la altura de su 22 y próximo a la línea de lateral (de esta forma puede garantizar estar lo suficientemente próximo a la captura del balón por parte de sus compañeros, o de la caída de un balón largo que los sobrepase).



Melés

Introducción propia

Es de vital importancia una buena comunicación entre el medio de melé y su talonador/primera línea. Dicha comunicación y la forma de la misma, verbal o gestual (un pequeño toque con el balón en la mano del talonador), establecerá las bases para el tipo de acción que se quiere llevar a cabo, talonar, pasar sobre el balón (3 v 3)..., para mantener la posesión. En dichas acciones también hay que tener en cuenta las relaciones de fuerzas entre ambas delanteras.

Es de desear, obviamente, que el talonaje, en todos los casos, tenga las características requeridas para la obtención de un balón de calidad, que evite la enorme presión que el medio de melé rival puede estar ejerciendo.

Una vez el ganado balón, el medio de melé puede optar por atacar el mismo (ver ataque) o liberar el balón a su apertura. Los recursos técnicos del medio de melé van a dictar su efectividad en dicha situación bajo presión, puede pasar con una mano, con dos, o simplemente dar una patada al balón hacia el apertura que, generalmente, estará detrás de él. A veces, si el talonaje es demasiado fuerte, el balón será recuperado directamente por el medio de apertura.


Introducción rival

El medio de melé en introducción contraria, normalmente, elige presionar a su rival directo dada la incertidumbre del resultado del talonaje. Si no tiene éxito en su presión, se desplaza hacia atrás, hacia campo propio para ocupar la posición de barredor.

Un buen medio de melé reconocerá, rápidamente, las oportunidades que le pueden recompensar crear presión, si no es el caso, elegirá no presionar y retrasarse.


Lateral

Lanzamiento propio

El lateral bien ejecutado proporciona una plataforma atacante muy importante, ya que, además de disponer a varios jugadores (delanteros) agrupados en una parte del campo, los restantes están separados por una distancia de 20m.

Una buena ejecución depende en gran parte del medio de melé, normalmente lanzador y, posteriormente, receptor del mismo procedente del saltador, y que utilizará en función de las circunstancias y de las estrategias de equipo.

La sincronización, ejecución técnica, temporización y comunicación en el lanzamiento, y la recepción del balón desde el saltador (normalmente, desde la altura máxima del salto) son vitales para el éxito, ya que las variaciones son múltiples y están en función de los objetivos que quiere conseguir el equipo.

El medio de melé intentará tras el lanzamiento correr para disponerse al interior del receptor del balón para facilitarle el pase hacia el apertura.


Lanzamiento rival

El medio de melé se sitúa en el pasillo de 5m y es responsable de defender cualquier ataque inmediato por su lado, o recoger/competir por cualquier balón suelto que entré en su área de influencia.

Si el balón es ganado por el rival, retrocederá a su posición de barredor.



Ataque

El medio de melé es el enlace entre delanteros y tres cuartos en primeras fases. Normalmente, ocupa una posición centrada en el alineamiento atacante por lo que de sus decisiones va a depender, en mucho, el éxito o fracaso del ataque.

Siempre debe constituir una amenaza por sí mismo, a partir de melés, laterales y puntapiés a favor, y sus incorporaciones desde la profundidad (posición de barredor) al ataque tras los turnovers suelen ser decisivas.


Defensa

Además de disponer de las mismas cualidades genéricas defensivas que el resto del equipo, el medio de melé tiene funciones específicas que llevar a cabo en defensa.

En la melé, en primera instancia, presionar a su rival directo si lo considera “productivo”, intentando robar el balón o que la posesión rival sea de mala calidad. En caso contrario, volver a ocupar una posición retrasada en el campo, estableciendo una 2ª cortina defensiva profunda (“sweeper”).

En el lateral, ocupar y responsabilizarse, en primer término, del pasillo de 5m y, posteriormente, al igual que en la melé, si no se ha visto comprometido, regresar a la posición de barredor.

Es de destacar la importante responsabilidad que recae en el medio de melé tras una ruptura rival de la primera línea en defensa. No sólo su capacidad de placar, le será suficiente para anular la incursión, su dominio del espacio, su lectura del juego y su capacidad de cambiar de trayectoria de carrera les serán fundamentales para aspirar a superar el compromiso.


Características:

Junto con el medio de melé suele ser uno de los jugadores más habilidosos técnicamente (manejo, evasión, juego al pie) del equipo. La capacidad en la toma de decisiones y una excelente visión/lectura del juego también deben ser atributos del apertura. Debe poseer un alto nivel de preparación física y suele ser, medio de melé, apertura o centro en el rugby XV.

Saques

Saques propios

Normalmente, el apertura es el responsable de los saques de centro, en cuyo caso no suele subir con el resto del equipo sino que se queda retrasado ocupando la posición de barredor. Si es otro jugador el responsable de efectuar el saque, el apertura se integrará a la línea en subida.


Saque rival

El apertura suele situarse en el saque de centro rival en una posición centrada y a nivel de la línea de 22m. Esta es una excelente posición para encadenar el juego de ataque si el balón es ganado en el saque, independientemente de hacia dónde se haya efectuado el mismo, incluso para dar una “patada de aclarado” desde dentro de la zona de 22m si la situación es comprometida.



Melés

Introducción propia

El apertura, generalmente, se sitúa a una distancia variable directamente detrás de la melé, una distancia tal que permita que su medio de melé pueda, pasarle, patearle el balón con garantías de éxito, o incluso conseguir por sí mismo el balón si el talonaje ha sido demasiado potente.

Si el apertura observa que el medio de melé rival no presiona y se desplaza rápidamente a su posición de “sweeper”, puede optar por abandonar su posición original, detrás de la melé, y situarse a uno de sus lados, posiciones muchos más favorables para atacar.


Introducción rival

El apertura, en introducción contraria, suele actuar de espejo de su rival. Posición que puede cambiar en función de los espacios disponibles para atacar de su rival directo, por ejemplo, ante un lado de cerrado muy reducido, el apertura en defensa optará por situarse en el lado abierto del campo.


Lateral

Lanzamiento propio

El apertura ocupa un posicionamiento similar al de rugby XV aunque, normalmente, algo más próximo al alineamiento para facilitar el pase del medio de melé.

Su posición centrada le proporciona múltiples opciones de ataque, desde seguir moviendo el balón a lo ancho a provocar una inversión del juego, si observa que los jugadores del alineamiento rival han derivado en defensa demasiado rápidamente.


Lanzamiento rival

Posicionado en “espejo” con su rival, intentará atacar su hombro interior, obligándolo a dirigirse a lateral intentando impedir cualquier cambio de sentido o pase al interior.



Ataque

En ataque, el apertura es un distribuidor del juego, tomador de decisiones, creador de espacios…, es un facilitador de ensayos.

Pero no menos importante es el papel en apoyo que tiene que realizar para colaborar con las rupturas que acometan sus compañeros de equipo. Su posición centrada en el alineamiento atacante le permite ser, normalmente, el primer jugador en apoyo tras las rupturas de la línea defensiva, detalle fundamental para poder batir al barredor rival en una circunstancia 2 v 1.


Defensa

Su posición centrada en el alineamiento defensivo es fundamental, anulando los intentos de penetración por dichas zonas, pero no menos importante es el trabajo que tiene que realizar en conjunto con el centro y el ala para, tras el barrido, cerrar las opciones de pase y de inversión del juego del ala rival, provocando su salida a lateral.


Características:

El centro es uno de los jugadores más potentes en carrera del equipo, con capacidad de batir la línea defensiva por sí mismo o creando oportunidades para sus compañeros de equipo.

Unas buenas habilidades técnicas, particularmente de manejo y evasión, una excelente visión y toma de decisiones son elementos claves para el éxito en esta posición. La velocidad y la capacidad de placar contundentemente son también componentes muy importantes del repertorio del centro. El centro suele ser el apertura, el centro o el ala en el rugby a XV.

Saques

Saques propios

En los saques largos, próximos o más allá de la 22 contraria, el centro formará parte del alineamiento defensivo que subirá reduciendo tiempo y espacio a la oposición.

Si se trata de saques disputables hacia una zona centrada, el centro podrá participar como saltador para competir por el balón en el aire o, si se ha dispuesto en esa posición a un jugador con determinadas características específicas para dicha misión, el centro se ocupará de apoyar al mismo en el caso que capture el balón, recibir un posible palmeo o responsabilizarse de cualquier balón suelto.


Saque rival

El centro, generalmente, se dispone algo retrasado respecto a la línea de 10m y en una posición centrada en el campo, para poder recepcionar/competir por el balón pateado a esa zona.

Esa posición le permitirá ponerse rápidamente en profundidad para atacar si se ha pateado el balón de forma tradicional a unos de los laterales del campo.



Melés

Introducción propia

Aunque las melés constituyen una plataforma atacante, debido a la normal posición del apertura, detrás de la melé, las opciones para conseguir ensayar a partir de esta fase son limitadas. Pero en cambio es fundamental el trabajo que puede realizar el grupo constituido por apertura, centro y ala en el ruck que se establece tras el intento de penetración del centro o del ala (trabajo en tríos, placado, jugador de ruck y medio de melé). Su buena actuación en esa fase del juego va a permitir que 4 jugadores permanezcan no implicados y puedan relanzar el juego.


Introducción rival

El centro en estas circunstancias suele actuar de “espejo” de su rival. Atacar su hombro interior y desplazarlo hacia la línea de lateral.


Lateral

Lanzamiento propio

Se posiciona con profundidad y amplitud respecto al apertura y es un jugador que tiene mucho que decir en esta fase. Su comprensión del juego es vital y su “head up” fundamental. Debe analizar la actuación defensiva del rival y tomar decisiones, tales como hacer un cambio de pie al interior si el barrido se sobrepasa, invertir el juego si ve deficiencias de defensores en el origen del movimiento (el lateral) o jugar a lo ancho si su ala aún puede disponer de espacio para desbordar por el exterior.


Lanzamiento rival

Posicionado en “espejo” con su rival intentará atacar su hombro interior, obligándolo a dirigirse a lateral intentando impedir cualquier cambio de sentido o pase al interior. Las observaciones respecto al placaje y su recuperación comentadas en la melé de introducción contraria pueden aplicarse en este apartado.



Ataque

El centro es un creador de espacios, lo que lo convierte en uno de los principales finalistas del equipo (gracias a sus habilidades técnicas y potencia de carrera), pero además la atención defensiva que provoca hace que cree espacios para los demás.

Su posición centrada en el campo lo hace un apoyo inestimable en las rupturas.


Defensa

Si el centro en ataque es una de las principales armas ofensivas de cualquier equipo, por sus características y posición en el campo, el responsable directo de su defensa, el centro rival, debe disponer de las herramientas necesarias para contrarrestar las amenazas.

Su capacidad para realizar placajes contundentes, recuperar la posesión tras el mismo y participar eficazmente en los rucks son claves en su actuación. Por otro lado, su contribución en el sistema defensivo provocando el desplazamiento hacia la línea lateral del ataque puede, en el mejor de los casos, desplazar al mismo a lateral o enfrentarse al ala rival liberando a su compañero en esa posición.


Características:

Es sin duda el finalizador por excelencia. Entre sus características fundamentales se deben destacar su capacidad de aceleración y velocidad.

Sus técnicas de evasión deben ser inmejorables (side step, swerve, cambio de ritmo) para superar a sus rivales en las situaciones 1 v 1 con las que se encuentra, con frecuencia, a lo largo del partido.

En la actualidad, podemos observar como la potencia y la contundencia física en el contacto, que le permitirán vencer los placajes defensivos y ser determinante en los propios, han pasado a formar parte de las características de los alas de nivel. El ala suele ser zaguero, centro o ala en el rugby a XV.

Saques

Saques propios:

En saques largos, dirigidos a la zona de 22 contraria o más allá, el ala sube incorporado en el alineamiento defensivo para limitar las opciones, tiempo y espacio al rival, no se queda retrasado ya que la protección de esa zona del campo corresponde al “sweeper”.

En el caso de saques disputables, sobre/más allá de la línea de 10m y hacia su posición, él junto con el centro serán los responsables de dicha zona, a no ser que se dispongan de otros jugadores para seguir un plan determinado.


Saques rivales:

El ala se suele situar profundo, sobre la línea de 22m, en el lado opuesto a donde se realiza el saque tradicional. Si el saque se efectúa hacia su zona, será el responsable del mismo, si se realiza al lado opuesto se encontrará en un lugar idóneo para el ataque.



Melés

Introducción propia:

Nuevamente, la posición del apertura en ataque en esta fase (detrás de la melé) suele aportar beneficios a la defensa (3 defensores v 2 atacantes), por lo que las posibilidades de hacer una ruptura directa desde la melés, simplemente jugando a lo ancho, se ven muy restringidas. Por otro lado, las trayectorias de carrera y movimientos programados pueden hacer que se creen espacios en la defensa que pueden ser utilizados por un veloz ala.


Introducción rival:

Normalmente, se alinea plano respecto al apertura y al centro aunque a veces puede adquirir una ligera profundidad, dependiendo de la posición de la melé en el campo, que le permita cubrir el espacio por detrás ante una posible patada del rival (poco o nada usual), este retraso en la subida defensiva será momentáneo y dará tiempo al medio de melé a retrasarse en el campo para ocupar su posición de barredor.

Es improbable que los rivales intenten un ataque directo a lo ancho, por la inferioridad momentánea que presentan.

Al igual que sus compañeros de línea, el ala, es responsable de su rival directo, teniendo como principal objetivo recuperar el balón, bien tras el placaje o en el lateral que consigue al desplazar a su oponente fuera del campo.


Lateral

Lanzamiento propio

Las opciones atacantes se amplían en esta fase respecto a la melé, la situación de partida, ahora, es un 3 v 3. Las cualidades, principalmente, del centro y del ala determinarán si, simplemente, un ataque a lo ancho, aportará los frutos deseados en un teórico enfrentamiento 1 v 1, o si es más favorable llevar a cabo algún movimiento programado o cambio de sentido del juego.


Lanzamiento rival

Posicionado en “espejo” con su rival intentará atacar su hombro interior, obligándolo a dirigirse a lateral intentando impedir cualquier cambio del sentido o pase al interior. La coordinación en el barrido defensivo es vital para garantizar el éxito y recuperar la posesión.



Ataque

Como hemos comentado anteriormente, el ala es finalizador natural del equipo para lo cual debe disponer de excelentes habilidades técnicas de manejo, patada y evasión.

Gran cantidad de los ensayos que consigue el ala los logra gracias a su velocidad, pero no sólo utilizada para escapar del rival sino, muy frecuentemente, para poder estar en apoyo tras la rupturas de compañeros.


Defensa

Además de una buena actitud ante el placaje y la recuperación del balón tras el mismo, equivalente a la de sus compañeros tres cuartos, el ala debe tener las ideas muy claras respecto al espacio que debe dejar a su exterior para provocar el intento de escapada de su rival directo. Si logra hacerlo adecuadamente, podrá anular el ataque rival bien mediante un placaje o por desplazarlo a lateral.

Sus compañeros de equipo tienen mucho que decir en este “embolsamiento defensivo”, que en el mejor de los casos podrá dar lugar a la recuperación del balón o a provocar un error producto de la presión.