RUGBY 7

Es prácticamente una injusticia decir que el Siete es una forma abreviada del rugby. Es una versión del juego intensiva, de ritmo relampagueante y llena de presión; un espectáculo que magnetiza a millones de personas de todo el mundo. En el Siete, los jugadores tienen más oportunidades para correr, pasar, patear, placar, comunicarse y tomar decisiones que en las otras modalidades de rugby, y todo en mucho menos tiempo.

Marcus Blackburn


  • Introducción

    La defensa en el rugby en general y, especialmente, en la modalidad de seven, debido a los amplios espacios a cubrir, es un asunto de método, de disciplina. Un error defensivo se suele traducir en un ensayo rival. Crear, por tanto, una sólida y estructurada defensa, es un objetivo claro que se hace fundamental si se quiere tener aspiraciones a desarrollar un juego equilibrado.
    La disciplina se pone a prueba cuando la defensa se ve sometida a presión y debe mantener el modelo defensivo elegido.

Objetivos

Los objetivos a los que toda defensa debe intentar aspirar son:

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- Disputar la posesión: Competir por el balón con el rival puede conllevar, en el mejor de los casos, arrebatarles la posesión o, más frecuentemente y no menos relevante, hacer que el balón de la oposición pierda calidad, lo que provocará que las opciones atacantes se reduzcan, limitando las incertidumbres defensivas. Las primeras fases, saques, melés y laterales, son fuentes de posesión en los que un trabajo bien realizado puede aportar beneficios, no constituyen áreas de descanso.

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- Reducir/anular el espacio disponible al ataque: El equipo en posesión necesita tiempo y espacio para llevar a cabo sus estrategias. La defensa debe, en todo momento, limitar los mismos provocando que puedan cometer errores o que adopten alineaciones más profundas en un intento de disponer de lo que la defensa le está negando, lo que les alejará de la línea de ventaja.

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- Placar con eficacia: Todo lo anterior, competir en primeras fases y reducir el espacio del que dispone el ataque, pierde cierto sentido si llegado el momento, el defensor es incapaz de placar con eficacia. El “tracking” bien ejecutado, la buena técnica del placaje apropiado en cada momento, la comunicación defensiva respecto a las responsabilidades, se vuelven fundamentales para intentar detener la progresión atacante y recuperar la posesión.

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- Recuperar la posesión: El placaje no es un fin, es un medio para conseguir el objetivo de recuperar la posesión. El trabajo adecuado del placador y de los jugadores de apoyo permitirán transformar la defensa en ataque. Ataque que será infructuoso si los jugadores no tienen la flexibilidad mental y el conocimiento técnico-táctico para cambiar de “rol” y sacar provecho de una situación tan favorable, enfrentarse a una defensa desestructurada.

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Independientemente del sistema defensivo que se emplee, todos están basados en establecer una barrera defensiva, que constituye la primera línea de defensa. De la infranqueabilidad de esta barrera dependerá el mayor o menor éxito de la defensa.

La relación entre el número de jugadores y la anchura del campo limitan la posibilidad de que este sea cubierto con garantías por la barrera defensiva, sin dejar grandes espacios entre los eslabones que constituye la cadena de defensores. Espacios que pueden reducirse mediante una buena sincronización de movimientos y comunicación entre los jugadores que la componen. Sin estos elementos, un ataque consciente podría explotar los huecos que se establecen mediante cambios de trayectorias o simplemente basándose en las técnicas de evasión de sus jugadores.


El primer objetivo de la barrera defensiva es “interconectar” a los jugadores de tal forma que imposibiliten una penetración por el centro de la misma. Una ruptura en estas circunstancias garantizaría, con toda probabilidad, un ensayo rival, ya que en el mejor de los casos, disponer de un jugador en cobertura defensiva, tendría que enfrentarse a una situación 1 v 1 en la que puede ser batido por ambos lados, y en el peor a una superioridad numérica atacante.

Por otra parte, si se blinda la zona central, acortando los espacios entre los defensores, se abren espacios en los extremos. Ahora es la responsabilidad, la comunicación de los jugadores sobre quién está marcando a quién y el desplazamiento coordinado de la barrera lo que va a dictar que la utilización de los espacios al exterior de la barrera se vea reducida.


A lo largo de los tiempos se han venido utilizando diferentes modelos que, siguiendo la metodología "ensayo-error”, se han ido perfeccionando hasta la actualidad, y no nos cabe la menor duda que la evolución de los mismos es imparable.

Sistema 6 + 1 (I)

Conocido también como sistema “sweeper” se basa en establecer una barrera, primera línea defensiva, constituida por 6 jugadores y a otro situado detrás encargado de la defensa de cobertura.

Este sistema implica una superioridad numérica atacante (7 v 6), lo que va a provocar que, para contrarrestarla, la defensa tenga que realizar ciertos “retoques” a lo que se considera ortodoxia defensiva:

a) Los 6 defensores no se alinean frente sus rivales directos, en su lugar, deben hacerlo entre los jugadores de la oposición. Como consecuencia, dejarán libre de marca al jugador situado en el extremo más alejado del balón. No parece lógico que reciba una marca directa cuando no está inmediatamente implicado en el juego, marca que conllevaría una debilitación de la cadena por la parte central al tener que cubrir más espacio.

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b) Es vital para este sistema defensivo que cada jugador identifique al jugador que está marcando y del que se responsabiliza para el placaje. Para esto deben “contar” desde el exterior al interior, de esta forma, el último defensor de la barrera se responsabiliza y lo comunica del último atacante y así sucesivamente.

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c) Es fundamental que el defensor después de identificar al jugador a placar realice su persecución dirigiéndose al hombro interior del mismo (tracking adecuado) teniendo cuidado de no sobrepasarlo, lo que lo dejaría en una débil posición para hacer un placaje eficaz. La comunicación es primordial en esta faceta, ya que los defensores en su movimiento de deriva tienen que girar ligeramente su cuerpo con lo que pierden de vista a su compañero. La comunicación significa que los jugadores pueden confiar en que su hombro interior está cubierto.


d) La inferioridad numérica de la defensa en este sistema suele provocar que los defensores se desplacen solo lateralmente, olvidándose de cumplir el 2º objetivo, reducir el espacio disponible para el ataque. Es necesario que el desplazamiento lateral vaya acompañado por una subida de los jugadores, si se quiere crear la presión adecuada que conduzca a errores al ataque. En ocasiones, como puede ser el encontrarse en inferioridad numérica, es conveniente que los defensores se desplacen solo lateralmente o incluso retrocedan para intentar detener el ataque rival.


e) Los jugadores de la barrera defensiva deben trabajar como una unidad, evitando dejar espacios entre ellos, la interconexión entre los jugadores garantizará que la barrera quede inalterada y evitará las penetraciones.


f) En el caso de que un jugador de la barrera defensiva sea superado por su exterior o que el defensor externo tenga dudas sobre la actuación con éxito de su compañero de equipo, este defensor situado al exterior debe contribuir a la defensa cambiando bruscamente de dirección y dirigirse al atacante que ha escapado al control. Con suerte, este movimiento podrá coger “desprevenido al atacante” y habrá una posibilidad de detener su avance. Pero siempre hay que tener presente que está acción ha roto la estructura defensiva y que si el placaje no tiene éxito, las posibilidades de alterar la continuidad del ataque se vuelven prácticamente nulas.


g) Los defensores de los extremos de la barrera defensiva deben intentar evitar ser desbordados por el exterior. El miedo a que se produzca esta situación hace que a veces se sobre comprometan, no temporizando adecuadamente su carrera, haciéndolos vulnerables a ser batidos mediante un cambio de pie hacia el interior. Es responsabilidad del defensor a su interior detener el avance del penetrador. Esta solidaridad es ampliable a todos los jugadores de la barrera ante una situación similar.


h) En el caso que el ala atacante decida intentar evadir por el exterior al ala rival, idealmente los defensores en apoyo deberían intercalarse entre los jugadores rivales, cortando las trayectorias de pase, forzando al atacante a entrar al contacto. En este caso el defensor tiene la ventaja al disponer de un apoyo externo inestimable, la línea de lateral.


i) ¡Una defensa callada es una defensa vulnerable! La comunicación es vital, especialmente cuando existen grandes espacios a explotar por el ataque como ocurre en seven. Con frecuencia, se producen situaciones 1 v 1, lo que puede dar lugar a ensayos si los compañeros en defensa no le están transmitiendo que no debe tener dudas de que dispone de apoyos y que puede concentrarse totalmente en su misión, placar al jugador rival, y no de los apoyos atacantes. Los entrenadores deben esforzarse por conseguir un alto nivel de comunicación entre los jugadores, ya que esto conducirá a la confianza como equipo y a una mejor estructura en defensa, ya que los jugadores sabrán donde están los compañeros, que espacio cerrar y en qué placaje comprometerse.



Los grandes espacios que se establecen entre los defensores es uno motivo por el que el modelo de “defensa zonal” (en el sistema 6+1) en el que cada jugador se ocupaba de defender una zona a lo largo del campo, esté en desuso.

Esto no implica que la defensa por zonas no se lleve a cabo en determinados momentos del juego, como por ejemplo en los cruces, en los que los defensores deberían responsabilizarse de parcelas defensivas en lugar de perseguir a su defensor directo.

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Sistema 6 + 1 (II)

El sweeper

- El “sweeper”, barredor, defensor de cobertura, es el jugador responsable de proteger el espacio situado detrás de la barrera defensiva. Se encargará de gestionar las patadas rivales (grubbers, chips o altas), así como de las posibles rupturas.

- Respecto a su colocación detrás de la primera cortina defensiva, indicar que demasiado lejos y dará opciones al rival a recuperar sus patadas y un tiempo excesivo al jugador que hace la ruptura para tomar decisiones más precisas. Demasiado cerca, y no dispondrá del tiempo necesario para detener al atacante rival si la ruptura la ha realizado por un lugar imprevisto, por ejemplo tras un cruce o una trayectoria de corte. En cuanto a su colocación a lo ancho, debería situarse entre las líneas de 15m, trasladándose, subiendo y bajando, siguiendo la trayectoria del balón, y sólo comprometiéndose entre las líneas de 15m y lateral cuando el juego al pie rival haya llevado el balón a esa posición o se haya producido una ruptura por esa zona.



- Debería, en la medida de lo posible y en función de su condición física, intentar “invitar” al jugador que hace la ruptura a que tome una trayectoria, para evitar poder ser batido por ambos lados.



- El sweeper es un especialista de la posición, es el organizador de la defensa y puede convertirse en un atacante determinante mediante su incorporación a la línea tras un turnover.



Pros y contras del sistema defensivo 6+1

Pros

Existen una serie de razones que justifican la adopción del sistema “sweeper”:

- Evita que la oposición explote el amplio campo situado detrás de la barrera defensiva mediante patadas. Aunque, en el mejor de los casos, no den lugar a un ensayo, pueden afectar seriamente al cansancio de la defensa si tienen que estar constantemente retrocediendo para cubrirlas.
- La utilización de un “sweeper” en defensa puede ralentizar o detener una ruptura de la primera línea defensiva.

Contras

Este sistema de defensa también presenta inconvenientes:

- Da por sentado el establecimiento de una superioridad numérica atacante, lo que constituye un alto riesgo si el equipo no defiende adecuadamente y mantiene su disciplina. El constante cambio de marca al que se ven sometido los defensores puede crear confusión respecto a las responsabilidades, por lo que se hace necesaria una constante y eficaz comunicación.
- El espacio al exterior del ala atacante siempre estará “disponible”, lo que debilita la acción defensiva de su rival directo que tiene que evitar que el atacante explote dicho espacio, pero a su vez, no hacerse vulnerable ante un cambio de dirección hacia su interior.


Sistema de defensa 7 arriba

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A este tipo de defensa también se le conoce como “defensa en banana” o "defensa zonal". Como su nombre indica, la defensa 7 arriba dispone a los 7 defensores en la barrera defensiva frontal y defienden, normalmente, hombre a hombre.

Este sistema suele ser empleado por equipos con jugadores fuertes y físicos y con menos ritmo que sus rivales.

En este sistema cada jugador se responsabiliza de un "canal", y el defensor no debe verse tentado a salir de dicha zona por cruces o loops de los atacantes.

En este sistema, un defensor debe ser responsable de cubrir las patadas sobre la primera línea defensiva, o una ruptura. El patrón más simple es que el hombre que está más lejos del balón se retrase. Dicho defensor sólo debe retroceder lo suficiente como para asegurar que pueda volver a incorporarse a la barrera defensiva. Otra posibilidad es que fuese el jugador central de la línea defensiva, normalmente el "playmaker" el que se retrasase, pero siempre lo haría a menos distancia que el defensor del extremo.


Pros y contras del sistema 7 arriba

Pros

- Se trata de un sistema más intuitivo, más sencillo, fácil de entender y de llevar a cabo por los jugadores, ya que las marcas defensivas se establecen hombre a hombre. Esto hace que adquieran más confianza, ya que resulta más obvio quiénes y cuáles son sus responsabilidades.
- Por la misma razón, cada jugador está frente a su rival directo y no tendrá que cambiar de hombre si el balón cambia de sentido, puede ser muy agresivo (subida muy rápida en defensa, “rush”, acortando el tiempo y el espacio disponible para el ataque).
- Las posibilidades de una temida ruptura por el centro se minimizan, los jugadores no renuncian al hombro exterior en defensa del atacante, como lo haría en una defensa “sweeper”.
- Si se juega contra un rival que no utiliza el juego al pie o lo hace inadecuadamente, la vulnerabilidad de este sistema defensivo se reduce.

Contras

- El hecho de que el ala más alejado a la situación del balón tenga que trasladarse para cubrir el gran espacio situado detrás de la barrera defensiva hace frágil este sistema.
- El otro gran inconveniente es la cobertura eficaz de las rupturas por el centro de la barrera defensiva. El cansancio al que se pueden ver sometidos los jugadores de los extremos, debido a las distancias a recorrer hace que su eficacia defensiva se deteriore conforme avance el partido. Probablemente la mejor manera de definir esta defensa es “alto riesgo, alta recompensa”. La línea inicial es muy difícil de romper por el centro o por el exterior, pero si se rompe, es mucho más difícil recuperarse de lo que sería si se emplease un sweeper.


Subsistemas

Unidades de 3 en defensa

Este subsistema establece unidades de 3 jugadores que fluctúan, no son fijas, que vienen dictadas por dónde está el portador del balón, y que se responsabilizan de crear presión sobre el mismo, en otras palabras, se le obliga a tomar una decisión. Cada unidad estará compuesta por el marcador directo del portador del balón y por un jugador situado a cada lado del defensor directo. El defensor directo del portador no sube hasta que es consciente que la unidad de 3 está constituida, de esta forma presionan en conjunto reduciendo ligeramente los espacios entre ellos.

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Esta reducción del espacio va a permitir que los jugadores situados junto al defensor directo del portador puedan marcar el hombro interior de su rival, con los beneficios que esto conlleva:

- Reducen la capacidad del portador del balón para hacer un cambio de pie a su defensor directo ya que entrarían dentro del área de influencia de los apoyos.
- Los apoyos pueden presionar las líneas de pase del portador, lo que idealmente le obligará a ir al contacto dándole a la defensa la posibilidad de disputar el balón o como mínimo ralentizar el ataque y dar tiempo a la defensa para reorganizarse.

Defensa en Arco

Este subsistema (aplicable a todos los sistemas aunque por la complejidad que supondría la defensa de patadas y rupturas, no se aconsejan en la defensa 7 arriba), tiene como objetivo intercalar a defensores en las trayectorias de pase de los atacantes, forzando al portador del balón a entrar al contacto. Obviamente, los jugadores deben ser conscientes de las limitaciones que tiene el empleo de esta estrategia, las líneas de fuera de juego que se establecen en las diferentes situaciones impiden “reglamentariamente” implementar este subsistema. Por otro lado, la

Este tipo de defensa suele hacerse en combinación con la defensa en unidades de 3 hombres.


Básicamente, dos son los sistemas que los equipos utilizan cuando se quedan en inferioridad como consecuencia de una exclusión temporal o definitiva.

5 + 1

Sistema constituido por una barrera defensiva frontal de 5 hombres y un defensor de cobertura, “sweeper”.

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Como hemos comentado, uno de los contras de la defensa 6+1, es que el ataque parte de una situación en superioridad numérica (7 v 6). Con un jugador menos, como es el caso que nos ocupa, la dificultad de llevar a cabo una defensa eficaz por parte de la primera línea defensiva se incrementa. Cinco defensores deben defender a 7 atacantes, y para hacerlo de forma eficaz los jugadores deben poseer una condición física inmejorable y una comunicación excelente, si quieren cerrar los amplios espacios que se han establecido por la ausencia de otro jugador.

Antes de utilizar este sistema habría que plantearse dar respuestas a las siguientes preguntas:

- ¿Merece la pena mantener a un sweeper cuando la probabilidad de que jueguen al pie es mínima por disponer de superioridad, y en cambio al sólo disponer de 5 jugadores en una línea frontal los espacios intermedios pueden hacerse mucho mayores, ya que de otra forma, los externos serían imposibles de cerrar, facilitando así una ruptura por el centro?
- ¿Dispongo de los jugadores adecuados para implementar este sistema? Con seguridad, Fiji, si.


6 arriba

En este sistema la barrera defensiva frontal está constituida por los 6 jugadores disponibles, y al no disponer de “sweeper”, el espacio profundo es cubierto por el ala más alejado a la posición del balón, de forma similar que en la defensa 7 arriba.

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La distancia a recorrer por el jugador que debe desempeñar la labor de barredor tanto en este sistema como en el de 7 arriba, limita su efectividad, tanto más cuanto más cerca de la zona de marca del equipo defensor se esté desarrollando el juego. Por esta razón, algunos equipos prefieren que sea un jugador más centrado del alineamiento defensivo, aunque como antes en la parte del alineamiento más alejada a la dirección del juego, en lugar del defensor del extremo, quién desempeñe dicha función.



Es de desear, obviamente, que el talonaje, en todos los casos, tenga las características requeridas para la obtención de un balón de calidad, que evite la enorme presión que el medio de melé rival puede estar ejerciendo.

Una vez el ganado balón, el medio de melé puede optar por atacar el mismo (ver ataque) o liberar el balón a su apertura. Los recursos técnicos del medio de melé van a dictar su efectividad en dicha situación bajo presión, puede pasar con una mano, con dos, o simplemente dar una patada al balón hacia el apertura que, generalmente, estará detrás de él. A veces, si el talonaje es demasiado fuerte, el balón será recuperado directamente por el medio de apertura.


Reflexión sobre los sistemas de defensa

Después de observar y analizar las diferentes tendencias respecto a los modelos de defensa tanto en igualdad como en inferioridad numérica, consideramos que además de que los jugadores deben disponer de un sistema estándar de defensa, deben contar con la capacidad de cambiar el modelo en función de la circunstancia y de la posición en el campo en el que se desarrolla el juego.

Es patente que el sistema 6 + 1 es el más utilizado, el de eficacia más probada, pero quizás sería interesante que en las proximidades de la zona de marca propia, los defensores optasen por defender 7 arriba, ya que las posibilidades de juego al pie por parte de los atacantes se reducen ostensiblemente.

Igualmente, en inferioridad numérica (sin bin), el modelo más utilizado es el 6 arriba, pero esto no elimina la posibilidad de jugar 5 +1 en zonas alejadas de la zona de marca propia, y siempre que la capacidad física de los jugadores aconsejen implementar este sistema.

En resumen, los jugadores deben disponer de diferentes herramientas para defender adecuándose a las circunstancias. Es vital, brindarles escenarios reales en el entrenamiento para que puedan desarrollar su toma de decisión y sus dotes de comunicación.


El placaje en seven

Los sistemas de defensa tienen como objetivo reducir las opciones atacantes pero, para recuperar la posesión, se hace inevitable, en la mayoría de los casos, el placaje.

En cuanto al placaje en seven, se siguen los mismos principios que en la modalidad de 15, hacer un tracking correcto, acortar los pasos y apoyarse en las almohadillas de los pies antes del impacto, no comprometerse en la acción hasta estar lo suficientemente próximo para impactar con el hombro (mismo pie, mismo hombro), situar la cabeza adecuadamente para no comprometer la seguridad, entre otros.

Además de los placajes tradicionales (frontales, laterales, por detrás), son especialmente eficaces, debido a los amplios espacios a defender, y como consecuencia a la distancia a la que se encuentran los apoyos, los “smother tackle” (placajes asfixiantes), placajes que llevar al placador a impactar por encima de la posición del balón con la pretensión de placar “hombre y balón” anulando la posibilidad del offload, aunque el éxito de este tipo de placaje va íntimamente ligado a las relaciones corporales de portador y placador. Normalmente este tipo de placaje finalizan con un "choke tackle".

Es de vital importancia que los defensores que intentan mantener al portador de pie, sean conscientes de las reglas. Si no participa ningún apoyo atacante, no se ha formado un maul y basta con que el portador ponga una rodilla en el suelo para que los defensores tengan que liberarlo.


Como en la modalidad de 15, los placajes dominantes marcan la diferencia en cuanto a las posibilidades de recuperación de la posesión.


La visión y la proactividad de los apoyos en defensa son fundamentales para completar el placaje o para reducir las posibilidades de offload. El placaje doble es un buen ejemplo de esto, en este, normalmente, el primer placador va a las piernas y el apoyo del placaje va más arriba, sobre el balón, para debilitar-anular la continuidad atacante.


Independientemente del tipo de placaje que se lleve a cabo, es vital el compromiso de los jugadores de apoyo del placador. Tienen responsabilidades sobre la recuperación del balón, pero en primer término deben estar preparados, si fuese necesario, para colaborar en el placaje y para placar al receptor del offload, si es posible, antes de que tenga tiempo para a reaccionar.

Tras el placaje

Como se ha comentado anteriormente, el placaje no es un fin, es un medio para recuperar la posesión. Pero no todo es tan ideal. Los apoyos atacantes están próximos y conocen sus papeles a desempeñar para mantener el balón.

Obviamente, el placador debe ponerse rápidamente de pie para intentar disputar el balón aprovechando la normativa reglamentaria, puede intentar recuperarlo desde cualquier punto del área de placaje. Entrar por campo contrario, no es una mala idea, le proporciona, si es capaz de conseguir el balón, la visión adecuada para pasarlo a un compañero de equipo, si no, será un obstáculo para el/los apoyos atacantes que intentan recuperar o pasar por encima del balón.

Para los defensores que se aproximan, es el momento del cálculo de probabilidades. Deben sopesar hasta qué punto comprometerse en la disputa o permanecer sobre sus pies comenzando a establecer una nueva barrera defensiva. Hay que tener en cuenta que no se recomienda que participen en el ruck defensivo más de 2 hombres, esto es un compromiso para el que se requiere una alta disciplina, los jugadores deber saber tener paciencia y no sobre comprometerse.


Hay que considerar que los balones más peligrosos se establecen tras los turnovers, por lo que la defensa debe realinearse y organizarse lo más rápidamente posible. En este caso, los defensores deberían ir rellenado los espacios desde el balón hacia el exterior, dejando los espacios exteriores inicialmente libres. Se anotan muchos ensayos, a partir de turnovers, por los espacios en los márgenes del breakdown.


Es esencial que los defensores sean agresivos en el contacto para intentar forzar al ataque a comprometer al mayor número de jugadores posibles en la situación de placaje, lo cual le dará a la defensa la oportunidad de igualarse en número y restablecer la barrera defensiva.

En esta fase del juego la comunicación, nuevamente, es crucial, la determinación de las responsabilidades de quién está marcando a quién reducirá el éxito atacante.

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La reducida frecuencia con la que se produce esta primera fase en el transcurso de un partido de Siete no implica que deje de constituir una excelente plataforma para establecer ataques eficaces. Por lo tanto, la defensa debe poseer sistemas que anulen o reduzcan las posibilidades de éxito de sus rivales.

La primera consideración a tener en cuenta, aveces pasada por alto, es que la defensa comienza con el trabajo de los delanteros en la primera fase. Los delanteros deben intentar arrebatar o al menos alterar la posesión en la introducción rival utilizando las herramientas “legales” de las que dispongan, entre ellas talonar el balón.


Normalmente, la imagen inicial que nos presenta esta plataforma es la de una situación 3 vs 2. Tres defensores frente a dos atacantes (2 pilares y un talonador vs 2 pilares), suponiendo que el talonador del equipo que introduce el balón está involucrado en el talonaje del mismo. Un empuje coordinado de los defensores podría poner en peligro la posesión rival o al menos perturbarla. El éxito de esta estrategia se verá influenciado positiva o negativamente por el peso/fuerza/potencia relativa y, como no, de la coordinación de los jugadores implicados.



Pero no todo es favorable cuando se aplica el empuje coordinado. A la vez que puede perturbar la posesión, está sobre implicando a los jugadores comprometidos en el empuje, ralentizando su salida para defender en juego abierto en el caso que no se consiga el éxito deseado. Este sobre compromiso puede dar lugar a la aparición de debilidades defensivas, espacios libres, que pueden ser aprovechadas por un ataque con “head up”. Sobre todo se pone de manifiesto si el talonador en defensa, al sobre implicarse en el empuje, se olvida de salir a defender el lado contrario de la introducción.

No hay que olvidar que el ataque juega sus bazas y qué es consciente que la lenta incorporación de los delanteros al juego abierto juega a su favor, por lo que van a intentar mantenerlos sujetos/agarrados en esta primera fase el mayor tiempo posible. Si la defensa ya juega con ese hándicap, no debe incrementarlo sobre comprometiéndose en el empuje.


Existen otros métodos para conseguir los objetivos de la defensa en melé en este primer estadio. Normalmente, si los delanteros son conscientes de que sus posibilidades de conseguir los objetivos mediante el empuje 3 vs 2 son limitados o nulos, pueden optar por provocar el giro de la melé, para lo cual deben considerar preferentemente la posición del campo, su proximidad a la línea de lateral y cuándo realizarlo. Un giro inadecuado puede ser realmente catastrófico, porque puede anular las opciones defensivas del equipo.


No debemos olvidar que existen maniobras muy efectivas pero ilegales que nunca se deben fomentar, como pueden ser, entre otras, provocar el giro tirando del rival, no empujar recto, o que el talonador patee el balón hacia delante para que éste salga de la melé sin control.


Una vez que el ataque ha ganado el balón, la defensa debe seguir un sistema para contrarrestar las opciones atacantes.


Defensa de la melé a la derecha de la defensa

Elementos a considerar

1) El medio de melé debe permanecer en el lado de la introducción para presionar a su rival directo en el caso de un balón de mala calidad y para proteger cualquier opción de ataque por ese lado. Una vez abierto balón, debe retroceder para ocupar la posición de sweeper y realizar la función de defensa en cobertura. La secuencia de sus acciones es muy importante, ya que si decide ir demasiado rápidamente a ocupar la posición de sweeper, el medio de melé rival puede atacar por el lado de la introducción (ver clip 3 del vídeo siguiente).
2) El talonador debe desprenderse lo más rápidamente posible de la melé para trasladarse a defender el margen contrario a la introducción, intentando anular la posible penetración del medio de melé rival por esa zona, así como unirse a los tres cuartos para constituir la línea frontal defensiva.
3) Los pilares, deben salir rápidamente de la melé y avanzar para terminar de componer la barrera defensiva. Deben prestar atención a cualquier inversión del juego, por lo que no deben salir en persecución del balón abandonando la zona del campo que deben cubrir.


Defensa de la melé a la izquierda de la defensa

Elementos a considerar

Los dos modelos defensivos que presentamos manifiestan ciertos elementos comunes:

1) El talonador debe desprenderse lo más rápidamente posible de la melé para trasladarse a defender el margen de la melé contrario a la introducción, intentando anular la posible penetración del medio de melé rival por esa zona.
2) Los pilares, deben salir rápidamente de la melé y avanzar para terminar de componer la barrera defensiva, deben prestar atención a cualquier inversión del juego, por lo que no deben salir en persecución del balón abandonando la zona del campo que deben cubrir.

Y elementos diferenciales:

1) En la opción A, el medio de melé (4) después de presionar al medio de melé rival, se dirige hacia al apertura (5), olvidándose de retroceder a su posición de sweeper. Este desplazamiento permite que los tres cuartos en defensa trasladen su marca un hombre, es decir, al apertura se dirige al centro rival (6), y el centro al ala (7), liberando al ala en defensa para que ocupe la posición de barredor.
2) En la opción B, el medio de melé, después de presionar al medio de melé rival, pasa a ocupar la posición de sweeper, encargándose cada tres cuartos de su rival directo. Es básico en este modelo que el medio de melé antes de retroceder se asegure que el pilar derecho a ocupado la posición que él tendrá que abandonar para evitar la aparición de un hueco explotable por el ataque.


Variante 1: Melé a la izquierda de la defensa. Se trata de una variante de la opción A comentada anteriormente. En este caso, el medio de melé cambia su posición habitual para disponerse en el lado cerrado, y es el apertura quién adopta la posición de medio de melé. Mediante esta variante consiguen que el medio de melé (en el cerrado) pueda ocupar más rápidamente su posición de sweeper, siempre que el ataque no esté dirigido hacia su posición, siendo el apertura (en posición de medio de melé) quien se ocupa del apertura contrario.


Variante 2: Al ver las imágenes se establece una duda razonable. ¿El medio de melé neozelandés se sitúa a propósito en el lado contrario al lógico para la introducción en la melé, o sufre una confusión? Las dificultades para ganar el balón mediante el talonaje se incrementan debido a la posición alejada del talonador respecto a su rival directo, pero no es menos cierto que al obligar al otro medio de melé a situarse junto a él, dificulta su acción defensiva en ese lado del campo. De hecho, su trayectoria de carrera lo lleva a perseguir a la línea rival teniendo que ocupar la posición de sweeper el apertura.


Variante 3: El equipo japonés opta por defender en esta melé situando a su apertura en el lado cerrado para abortar las posibles opciones por ese lado, teniendo en cuenta que la posición del apertura francés así lo aconseja, por lo que el medio de melé se encarga de defender al apertura en su ataque por el abierto, mientras que el apertura japonés ocupa la posición de sweeper.


Variante 4: El medio de melé canadiense opta, en primer término, por la defensa de su rival directo para, a continuación, perseguir al apertura rival. El talonador, después de su vigilancia del lado izquierdo, se retrasa para ocupar la posición de sweeper.


Variante 5: Ante la expulsión de un jugador, el equipo de USA opta por que el medio de melé no dispute la posesión de su rival directo y en su lugar se disponga detrás de su formación, para integrarse a la línea de tres cuartos como primer defensor y así paliar la inferioridad numérica. Aún con el hándicap numérico los americanos optan por una defensa 5+1, bajando a su talonador a la posición de sweeper.


Variante 6: En el caso de que el equipo defensor tenga un jugador en el sin bin, normalmente, la opción que se utiliza es jugar sin medio de melé y disponer a 3 tres cuartos en espejo con sus rivales directos.



Algunos errores defensivos:

A continuación, comentamos algunos de los errores defensivos más frecuentes, la ausencia de sweeper y la responsabilidades del talonador.



A diferencia de lo que sucede en las melés, con modelos básicos de defensa estandarizados que han permanecido a lo largo del tiempo sufriendo solo ligeras variaciones, el lateral es una primera fase en la que las variaciones defensivas son múltiples y en constante evolución.

La posibilidad de variar el número de jugadores que pueden participar en el alineamiento atacante, hace que la defensa tenga que modificar sus sistemas para adaptarse a estas situaciones cambiantes. Un ejemplo significativo de esta adaptación podría ser situar a 4 jugadores en el alineamiento como respuesta a la conformación atacante, como se puede observar en el clip que mostramos a continuación.


A continuación, presentamos algunos de los sistemas defensivos más utilizados en la actualidad por los diferentes equipos. Todos tienen sus pros y contras y no consideramos que exista un modelo "ideal". Son los entrenadores, los encargados de decidir cuál adoptar en función, entre otros factores, de los jugadores disponibles, de las combinaciones rivales y, de forma muy importante, de su "filosofía" sobre el juego.

Sistema 1

En este sistema, el alineamiento lo constituyen los dos pilares, situándose el medio de melé (4) en el pasillo de 5m, preparado para defender un ataque por esa zona, para retroceder y ocupar la posición de "sweeper".

El talonador ocupa una posición próxima a la línea de 15m, preparado para defender, en primer lugar un posible ataque por el final del alineamiento y, una vez finalizada esta amenaza, subir hacia el apertura rival. Igualmente puede constituir un arma atacante muy poderosa si el rival hace un lanzamiento que sobrepase a su "pod" de salto.

Tanto el apertura como el centro en defensa suben, en un primer momento, sobre sus rivales directos, para después derivar y trasladar su objetivo al siguiente jugador.

El ala (7), en el caso que la defensa realizada por sus compañeros al interior esté consiguiendo el objetivo deseado, permanecerá retrasado como un "falso sweeper", protegiendo esa zona retrasada del campo, para después subir y ayudar en las labores defensivas.

Es importante que los pilares ocupen las posiciones alejadas de la barrera defensiva y no se trasladen rápidamente en la dirección del movimiento, de otra forma una inversión del juego, por ejemplo mediante un cruce apertura-centro, podría causar estragos.

Este sistema reduce en mucho la capacidad para competir por el balón en el lanzamiento, ya que sólo se dispone de un "levantador", pero no es una opción a desechar.



Sistema 2

Cada vez con más frecuencia, los equipos están adoptando una variante del sistema 1, en el que el alineamiento está constituido por 3 jugadores y al apertura se le sitúa en la posición de receptor del lateral aunque en las proximidades de la línea de 15m.

Las trayectorias a seguir y las responsabilidades de los defensores son similares a las del sistema 1, la variación la constituye que, en principio y hasta la llegada del medio de melé a su posición retrasada, se prescinde de "sweeper".

Se trata de un sistema de cierto riesgo, pero que también puede conllevar recompensas ya que el "pod" de salto puede competir el balón en el lanzamiento.

La mayor debilidad defensiva puede aparecer si el ataque opta por realizar un movimiento por el fondo del lateral que conllevase la fijación del receptor del lateral, en la línea de 15. Esto conllevaría una superioridad numérica (3 v 2) para el ataque difícil de contrarrestar.


Sistema 3

A este sistema lo podríamos denominar "ortodoxo", ya que sitúa a 3 jugadores en el alineamiento defensivo constituyendo un "pod" de salto, al medio de melé en el pasillo de 5m, responsable de retroceder para ocupar la posición de "sweeper", y a los tres cuartos en sus posiciones clásicas marcando a sus rivales directos. Este sistema sigue siendo el empleado por algunos de los equipos con mejores posiciones en el ranking de las Series Mundiales.


Independientemente del sistema de defensa elegido, los equipos en muchas ocasiones optan por no competir por el balón en el salto, prefiriendo esperar sobre sus pies para poder defender y contrarrestar más eficazmente las opciones atacantes.


Algunos errores defensivos






Al contrario de lo que sucede en Rugby XV, los inicios y reinicios son las primeras fases más frecuente en la modalidad de sevens. Diseñar estrategias defensivas para los diferentes tipos de saques permitirá, en el mejor de los casos, recuperar la posesión perdida tras la patada, o en el peor, establecerse en el campo de forma que las opciones atacantes se vean muy reducidas.

Saque corto a un lado

Es el saque de centro convencional. El sistema defensivo que, normalmente, se lleva a cabo es el siguiente:

Uno de los pilares (1 ó 3, en función del punto de caída del balón y de la comunicación previa entre ellos) será el jugador responsable de la disputa/captura/palmeo del balón en el aire. El pilar que no se vaya a implicar en el salto debería modificar su trayectoria de carrera para aproximarse a su compañero saltador, será un excelente colaborador en el caso de la captura del balón. El talonador (2) se adelantará a sus compañeros de persecución en un intento de situarse más allá del punto de disputa, esperando un posible palmeo del saltador rival hacia su campo. Esta es también una buena posición para el caso en el que no se produzca el palmeo, y siempre que no se establezcan líneas de fuera de juego, estará situado en la posible trayectoria del balón si el rival pretende jugar abierto.

El medio de melé (4) avanza en una posición ligeramente retrasada respecto a sus pilares dispuestos a actuar como receptor de un posible palmeo/captura propia, intervenir como apoyo en un posible breakdown o participar en la defensa de un balón perdido.

El jugador que ha efectuado el saque, normalmente el apertura (5) permanecerá retrasado ocupando la posición de sweeper para el caso en que se pierda el balón, posición desde la cual puede incorporarse fácilmente al ataque si el balón es recuperado.



Existen numerosas, aunque ligeras variaciones de este "ortodoxo" sistema. Hay equipos que consideran que adelantar al talonador es de alto riesgo ante una pérdida del balón y utilizan la alternativa de la subida de un jugador para competir por la posesión y los restantes delanteros en una segunda línea esperando un posible palmeo para campo propio o, en cualquier caso, disponerse en una sólida conformación defensiva.

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Otros prefieren que sea el medio de melé el jugador que efectúe el saque, y que por lo tanto permanezca retrasado implementando su papel natural de "sweeper".

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En otros casos, el apertura, tras la patada, sube con la línea defensiva y es el medio de melé, qué después de comprobar la pérdida de opciones de recuperar la posesión, quién retrocede a la posición de "sweeper".

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A veces, y con el fin de crear incertidumbre y debilitar al equipo receptor del saque, el equipo que lo efectúa oculta sus intenciones sobre la dirección de la patada hasta el último momento. Una buena comunicación previa y unas estrategias de persecución bien definidas suelen aportar dividendos.

En ocasiones, y previamente al saque, el equipo que lo efectúa divide a sus jugadores en dos grupos de 3, uno a cada lado del campo, creando dos alternativas de saque lo que obliga a los defensores a defender en espejo, creando cierta incertidumbre sobre el destino de la patada.


Saque corto al centro

Una variante del saque corto, actualmente muy en boga, es el que tiene como objetivo sobrepasar la línea de 10m frente al pateador.

El espacio reducido a recorrer por el balón obliga a que la altura de la patada sea lo suficientemente alta para que permita una competición por el balón con posibilidades. La ventaja en la altura del salto del perseguidor, respecto al receptor, que llega al punto de caída del balón en carrera, unido a la comunicación previa del tipo de saque a efectuar para que los jugadores adopten las trayectorias de carrera adecuadas y, como consecuencia de ello, la "presumible" falta de apoyos por parte del equipo receptor, hacen que este tipo de saque haya pasado a estar en el arsenal de todos los equipos.



Otra alternativa que suele utilizarse, ante la mala colocación del equipo receptor, es el saque corto rastrero al centro o a un lado, en un intento de volver a recuperar la posesión el mismo jugador que efectuó el saque o un compañero.

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Con este tipo de saque se renuncia, en primera instancia, a competir por la posesión, por lo que la persecución debe estar perfectamente establecida, ya que el equipo receptor dispondrá de tiempo y espacio para jugar sin una presión inmediata.

Los jugadores deben perseguir manteniendo el alineamiento y subir a alta velocidad durante los, aproximadamente, 10 primeros metros, para después ralentizar su carrera, ya que de otra forma el ataque podría desbordar a la defensa por el exterior mediante pases largos. Esta disminución de la velocidad de subida les permitirá desplegarse si el ataque opta por la opción de juego abierto.

El apertura, o el jugador que efectúe el saque, deberá subir en una segunda cortina defensiva ocupando la posición de sweeper, protegiendo la zona profunda del campo, frente a posibles patadas de aclarado del rival.



Otras corrientes de pensamiento indican que es más favorable subir muy rápido durante todo el tiempo para reducir el tiempo y el espacio disponible por la oposición, para lo cual el saque debería ser ejecutado con la mayor altura posible.



Consideramos que para los saques de centro largo se debería utilizar una combinación de las dos estrategias propuestas. Todo estaría en función de la distancia a la que es pateado el balón y del tiempo de duración del vuelo. Un tiempo prolongado de vuelo puede permitir a los jugadores correr a toda velocidad para llegar, si no a competir por el balón, por lo menos a placar al receptor o a situarse entre las líneas de pase reduciendo la opción de juego abierto y obligando al equipo atacante a entrar al contacto. Un tiempo de vuelo reducido aconsejaría ralentizar la persecución de los defensores.

Por tanto, los defensores deben saber reaccionar a la patada y adecuar su velocidad de subida a la precisión de la misma.




Respecto a quién debe ocupar la posición de sweeper, cubriendo la zona profunda del campo, algunos técnicos consideran que debe ser el medio de melé, mientras que el jugador que efectúa el saque debería formar parte del alineamiento defensivo perseguidor.

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Otros consideran que es el jugador que efectúa el saque el que debe permanecer detrás cubriendo la zona profunda del campo.

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Una solución, que se puede considerar óptima, adoptada por muchos equipos, es hacer que sea el medio de melé el jugador que efectúe el saque de centro largo.


Algunos errores de saque de centro

Los principales errores que comete el equipo en defensa, ejecutor del saque, son imprimir excesiva potencia a la patada que provoque que el balón salga directamente a lateral, que el balón no sobrepase la línea de 10m y la ilegal ejecución de la patada.




Saque de 22

La mejor defensa para el equipo que efectúa el saque es la inmediata recuperación del balón y, si es posible, sin necesidad de competir por la posesión, por lo que, en primer término, se debería analizar la colocación rival y considerar la posibilidad de implementar un saque corto para sí mismo o para un compañero libre de marca en sus proximidades.

Una vez desechada la opción prioritaria, las estrategias que se llevan a cabo en la defensa de los saques de 22m son similares a las de los saques de centro y, como en ellos, estarán en función de la distancia a la que se desea patear el balón.

Por otro lado, los jugadores del equipo que efectúa el saque normalmente adoptan una conformación dividida, proporcionando la posibilidad de patear a ambos lados.