RUGBY 7

Es prácticamente una injusticia decir que el Siete es una forma abreviada del rugby. Es una versión del juego intensiva, de ritmo relampagueante y llena de presión; un espectáculo que magnetiza a millones de personas de todo el mundo. En el Siete, los jugadores tienen más oportunidades para correr, pasar, patear, placar, comunicarse y tomar decisiones que en las otras modalidades de rugby, y todo en mucho menos tiempo.

Marcus Blackburn


1. Alineamiento atacante

Parece lógico pensar que el ataque, como prioridad, debería establecerse ocupando toda la anchura del campo, para lo que necesitaría ser consciente que son sus habilidades de manejo lo que condiciona la distancia entre los jugadores.

Para sacar rendimiento a este tipo de alineamiento es básico que los atacantes tengan una gran disciplina para mantenerse desplegados conforme se desarrolla el juego y no verse arrastrados hacia el balón, atraídos por el ansia de tenerlo en las manos.

Mantenerse desplegado y utilizar la superioridad numérica que puede presentarse por el hecho de que el rival utilice un sistema defensivo 6+1 (6 organizando la barrera defensiva frontal y un barredor detrás), o la conseguida en las situaciones de breakdown por una sobre participación de defensores en el mismo, no es suficiente garantía de éxito. Los jugadores deben atacar con profundidad, correr rectos para preservar los espacios mediante la fijación de los defensores y "mirar hacia delante" para ir evaluando las opciones conforme el juego se desarrolla.



Los atacantes deben ser conscientes que si la defensa se dispone desplegada, los espacios entre los defensores existirán y podrían ser utilizados mediante hábiles movimientos de pies o cambios de trayectorias.

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Mientras que si la defensa se mantiene agrupada, optando por la defensa en barrido (drift), siempre habrá posibilidad de batirla por el exterior mediante pases largos, rápidos y precisos (al espacio por el que pasará el receptor, no al receptor) o superarla mediante un cambio de sentido del juego que coja a los defensores a "contrapié".

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No podemos pasar por alto la posibilidad de optar por un alineamiento atacante comprimido provocando una distribución defensiva similar, lo que provocará la aparición de amplios espacios al exterior utilizables por atacantes rápidos.

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O lo que, con frecuencia, se utiliza en la actualidad, llevar a cabo fases del juego en las que se opta por hacer un juego comprimido y atraer a los defensores a un determinada área del campo para, posteriormente, utilizar las áreas que han quedado sin cubrir.

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Los defensores deben estar dudando siempre respecto a la actuación atacante. Para ello cada jugador cuando recibe el balón debe constituirse en una amenaza y, a veces, simplemente corriendo recto, va a fijar la atención del defensor evitando que pueda desplazarse hacia otro atacante.

El portador del balón es una amenaza teniendo las habilidades necesarias de evasión, 1 vs 1 y fijación en situaciones de 2 vs 1.

2. Evasión

1 vs 1

Las técnicas de evasión utilizadas en el 1 vs 1 son variadas y es la práctica constante de las mismas lo que hace que un jugador sea determinante. Los jugadores no nacen con la habilidad, la construyen y desarrollan a lo largo de su vida deportiva mediante muchas horas de práctica.

De entre todas las habilidades de evasión, swerve, cambio de pie, cambio de ritmo, goose step..., probablemente la más utilizada sea el cambio de pie, ya que es una herramienta muy útil no solo para batir a un defensor que se está moviendo lateralmente con cierto ritmo sino también, si se hace un cambio de pie doble, a uno que esté estático.

Es importante considerar que las técnicas de evasión además de intentar batir al defensor también pueden crear oportunidades para los jugadores de apoyo, ya que estas maniobras pueden arrastrar a otros defensores en su necesidad de cubrir la posible penetración.



Independientemente de la técnica de evasión elegida, tres son los factores que propician que la opción seleccionada tenga éxito. En primer término, el jugador debe permanecer equilibrado durante todo el movimiento, en segundo, acelerar en la parte final del mismo, velocidad de escape, para alejarse de la zona de influencia del defensor, que debería estar desequilibrado por la maniobra de engaño ejecutada y, en tercero, confianza en la maniobra empleada, independiente del efecto provocado en el defensor, no hay nada peor que intentar una maniobra de evasión con dudas.

2 vs 1

El seven es un juego tan simple que en la mayoría de los casos no busca estrategias para resolver situaciones 7 vs 7. Los espacios a explorar/cubrir son tan amplios que es relativamente fácil encontrarse con situaciones de 2 vs 1.

En estas situaciones tenemos que considerar tres elementos fundamentales:

a. Temporización del pase. Pasar muy pronto implicaría que el defensor pudiese trasladarse para cubrir al receptor del pase. Pasar demasiado tarde y el defensor podría bloquear o interceptar el pase.

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b. Velocidad. Si el portador ralentiza su carrera permitirá que el defensor se mantenga equilibrado disponiendo de la oportunidad de cubrir a ambos atacantes. El portador debe correr rápido y mantener su velocidad para atraer la atención de su defensor, y el apoyo debe llegar acelerando, con la trayectoria adecuada, para sobrepasar lo más rápidamente posible la línea defensiva.

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c. Profundidad. La profundidad a la que debe recibir el balón el jugador del apoyo respecto al portador del balón variará en función de la trayectoria de aproximación del defensor. Si este se aproxima desde una posición neutra (frente al portador del balón) o contraria a la que se va a realizar el pase, el apoyo debe recibir el balón plano. Si lo hace desde la posición en la que se va a ejecutar el pase, debería situarse profundo.

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3. Head up

Independientemente del sistema defensivo que esté empleando el rival, es primordial que el ataque esté evaluando constantemente sus opciones. La única forma de lograrlo es mantener la cabeza levantada, lo que proporcionará una visión clara de las debilidades defensivas.

De esta forma, el ataque puede ser consciente de un mismatch conseguido por superioridad numérica o por un enfrentamiento desigual en tamaño o velocidad.

Por otro lado, el ataque puede romper la línea defensiva por el centro cuando está esté utilizando el sistema de defensa más frecuente en seven, el drift. Si el portador observa que el apoyo interno de su defensor directo se ha ralentizado en su subida distanciándose de su compañero, puede invertir el sentido del juego pasando el balón a su apoyo interno, que podría seguir una trayectoria que aprovechase el espacio creado por el error defensivo. Sin "head up" y una buena comunicación, hubiera sido imposible detectar la deficiencia defensiva.



4. Apoyo en trios

Debe inculcarse a los jugadores que son necesarios tres de ellos para cada situación de contacto, situación elegida por el portador, normalmente, porque los defensores se han dispuesto en las posibles trayectorias de pase.

Al provocar una situación de breakdown, bien porque el portador ha ido al suelo producto de un placaje o se ha mantenido de pie y se ha organizado un maul, se establecen las líneas de fueras de juego que obligan a los defensores a retroceder para ponerse en juego. No hay que olvidar que a veces el contacto es una herramienta estratégica porque se haya decidido jugar en penetración para concentrar a los defensores y abrir espacios en otros lugares del campo.

En cualquiera de los casos, el trío estará constituido por el portador del balón, el primer apoyo en llegar, normalmente el pasador, que asegurará la posesión, limpiando a las amenazas tras el placaje o cogiendo el balón del compañero si se ha mantenido sobre sus pies, y el segundo atacará o alejará el balón de la presión. A veces, y dependiendo del sistema de juego, es posible que sean dos los jugadores que se comprometan en la limpieza de las amenazas. Ver videos del apoyo en tríos en el apartado de apoyo y continuidad.


5. No pasar el balón si su destino no está asegurado

Si algo se valora en seven es la posesión, bajo ningún concepto los atacantes deber rifar el balón, es mucho mejor mantenerla e ir al contacto, preferentemente imponiendo las condiciones. Como se ha comentado anteriormente, tras el contacto podrán establecerse líneas de fuera de juego que pueden permitir el reinicio del movimiento de pases.

Rifar el balón, pasar sin destino, normalmente va unido a la falta de paciencia, a la necesidad de encontrar un resultado inmediato, y la impaciencia en rugby es una mala consejera.

6. Alejar el balón de la presión

Una zona de presión es aquella donde se establece una disputa directa por el balón, melé, lateral, breakdown, normalmente caracterizada por una mayor concentración de defensores. Si estás en posesión en una zona de presión, la mejor alternativa es alejar el balón de la misma, bien corriendo con él o alejándolo mediante pases.

Por la misma razón, y como regla general, es conveniente no invertir el juego hacia la zona de presión. Esto no impide hacerlo como una estrategia de equipo, como por ejemplo volver el balón hacia la zona donde se ejecutó el lateral aprovechando que los defensores integrantes del mismo han comenzado a barrer sin control dejando un amplio espacio disponible para atacar.


Las interrupciones en la continuidad del juego favorecen, facilitan la defensa, proporcionando tiempo para su reorganización. Es mejor, por tanto, intentar que el balón esté en continuo movimiento gracias a la presencia de los apoyos adecuados. Un apoyo adecuado es aquel que siempre está ofreciendo opciones de pase al portador del balón, ya sea antes del contacto o en el contacto (offload).



De lo anterior se podría deducir que el contacto es en todos los casos algo no deseable, ya que puede implicar el cese, al menos momentáneo, de la continuidad, pero hay que indicar que en determinadas situaciones es conveniente recurrir al contacto, estas son:

1. Cuando el equipo atacante haya perdido su alineamiento, es decir su estructura y profundidad. Esto suele suceder cuando los defensores en su subida defensiva se han intercalado entre los atacantes bloqueando las líneas de pase. En este caso el contacto va a provocar el establecimiento de líneas de fuera de juego y, como consecuencia, la retirada de los defensores.



2. En situaciones en la que la defensa se encuentre muy desplegada, el portador del balón puede optar por entrar en un intervalo entre los defensores, teniendo como resultado la ruptura del propio portador o de un apoyo que recibe un offload del portador tras el contacto.

En el caso de enfrentarse a una situación con una defensa comprimida, el portador del balón debería "huir" de las posibilidades de contacto. La forma más adecuada para hacerlo es deteniendo su avance y alejando el balón de la zona de presión, para lo que debería disponer de apoyos a ambos lados, que probablemente también estarían sometidos a la presión defensiva, o al apoyo axial (también denominado jugador opción o jugador enlace) situado detrás, que normalmente es, dependiendo del modelo, el primer o segundo jugador al interior contando desde el portador del balón.

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El apoyo axial por su posición preferente, no estar sometido a una presión directa, puede observar, "head up", la organización defensiva y es el responsable de indicar al portador que aborte su movimiento de avance por correr grave riesgo de pérdida de posesión. Por otro lado, no es conveniente utilizar constantemente al jugador opción, ya que al fin y al cabo supone un retroceso territorial y proporciona a la defensa la oportunidad de incrementar la presión. Este es uno de los motivos por lo que no es siempre desechable ir al contacto.


El contacto

Como se comentó en los elementos fundamentales del ataque, apoyo en tríos, el contacto debería ser administrado idealmente por los tres jugadores, el portador del balón, un jugador para asegurar la posesión y otro para alejar el balón de la presión. Si se tiene que utilizar a un cuarto jugador para asegurar la posesión, el ataque perderá opciones y amplitud para utilizar toda la anchura del campo. Dos jugadores deberían ser suficientes para asegurar el balón y alejarlo de la zona de contacto.


a. El portador del balón

En el caso que el portador del balón no pueda evitar el contacto o adopte la decisión táctica de dirigirse hacia la defensa por algunos de los motivos mencionados anteriormente, (reorganización de la estructura del equipo o defensa desplegada), debe por todos los medios imponer las condiciones del contacto, para lo cual debería utilizar técnicas de evasión o entrar en un intervalo y emplear el hand off para alejarse del defensor. Estas acciones evitarán el placaje frontal, permitiendo que el portador pueda hacer offload o ir al suelo en las condiciones idóneas para realizar una buena presentación del balón.





Es prioritario que el portador del balón en el contacto luche por no ir al suelo e intente, en primer término, hacer offload a un apoyo. En el caso de no poder pasar el balón, debería volverse hacia su equipo, adoptar una posición baja, con las rodillas flexionadas para bajar el centro de gravedad, pies separados para ampliar su base de sustentación, codos pegados al cuerpo y haciendo el balón disponible para la llegada de un posible jugador de apoyo.

Permanecer en una posición erguida conlleva el problema añadido que facilitará el placaje choke, que bien ejecutado, proporcionará el balón al rival.



En último término, y lo más frecuente, el jugador tendrá que ir al suelo y hacer una presentación del balón de calidad. En cualquier caso, el portador del balón debería ser consciente de que nunca debe ir al suelo antes que el placador, ya que si el defensor consigue permanecer de pie en el placaje, estará en una posición preferente para robar el balón. Si el portador intenta, a toda consta mantener su avance, probablemente, forzará al defensor a ir al suelo para completar el placaje. En el caso de ir al suelo los métodos a utilizar son:


1. Squeeze ball.




2. Jack knife.




3. Long placement.




b. Primer jugador en apoyo

El primer jugador en una situación de placaje debe escanear la situación para adoptar una de estas dos funciones:

1. Mantenerse sobre el balón, formar un "puente" legal sobre el portador del balón.

Para esto, el jugador adopta una posición activa consistente en mantener la cabeza levantada, con la mirada hacia delante, para encargarse de las amenazas cuando llegan y con los pies separados adoptando una amplia base de sustentación.





2. Anular, limpiar las amenazas.

Para limpiar las amenazas es fundamental que el jugador se aproxime al área de placaje desde directamente detrás del balón con una baja posición corporal. Su actuación va a depender exclusivamente de la posición del defensor.

a) Si éste tiene dispuestas sus manos sobre el balón, la manera más efectiva de actuar es entrar con el hombro en la denominada "ventana", espacio existente entre el torso del defensor y el balón, sobre los brazos. A esto se le conoce como "punch arm".





b) Si el defensor tiene sus manos sobre el balón y el cuerpo muy próximo al mismo, de tal forma que imposible "sumergirse" bajo el para emplear la técnica anterior, lo más efectivo suele ser el giro del cocodrilo, teniendo en cuenta que es ilegal efectuarlo sujetando al defensor por la cabeza.





c) Si el defensor ha dado un paso sobre el balón, lo más conveniente es levantarlo por su pierna adelantada para que pierda estabilidad y desplazarlo hacia atrás.



d) A veces el jugador a limpiar es el propio placador que intenta recuperar el balón por campo contrario, en este caso lo mejor es simplemente desplazarlo hacia su propio campo (si es necesario levantándolo por una pierna y empujando).




c. Segundo jugador en apoyo

La función principal del 2º jugador de apoyo debería ser alejar el balón del área de placaje.



En ocasiones es necesario para ayudar a asegurar la posesión, en detrimento del juego general, ya que, como se ha comentado anteriormente, habría que implicar a un 4º jugador para alejar el balón, perdiéndose posibilidades de ataque.



De cualquier forma el éxito del juego de apoyo consiste en que los jugadores encargados estén constantemente leyendo y anticipándose al juego, si lo hacen les será mucho más fácil apoyar al portador en una ruptura, mantener el balón vivo o reciclar el balón si, finalmente, se produce el placaje. Los apoyos no deben mirar el balón sino evaluar la situación que se les presenta y actuar en consecuencia.


En este apartado se incluyen algunos modelos de movimientos atacantes básicos útiles para batir a la defensa. Los modelos que se presentan se utilizan frente a defensas organizadas.


1. Ir al exterior

El objetivo del movimiento es crear incertidumbre en las responsabilidades defensivas mediante cambios de trayectoria de carrera. Básicamente se trata de que el portador del balón intente penetrar por el espacio al exterior de su defensor directo. A continuación, presentamos las opciones más frecuentes:

Opción 1: el portador del balón acelera y cambia de trayectoria para intentar penetrar en el espacio al exterior de su defensor, si no consigue hacerlo al menos puede crear incertidumbre, atraer a dos defensores y liberar a un compañero de equipo al exterior.

Opción 2: el inicio del movimiento es similar pero en este caso el portador de balón cruza con su apoyo para pasarle el balón y que sea éste quién penetre en el intervalo o hacer un amago de cruce y aprovecharse él mismo de la inconsistencia defensiva.







2. Cruce con vuelta

Lo característico de este movimiento de cruce es que debe realizarse con bastante anticipación, la suficiente como para que los defensores lo observen y permanezcan en sus posiciones, defendiendo sus canales. Como en el caso anterior (ir al exterior), este movimiento presenta dos alternativas a tener en cuenta en función de la reacción de los defensores.






3. Cambio de sentido

El modelo de defensa más usual en seven es el 6+1, con 6 jugadores en 1ª línea y un jugador como barredor. Este sistema implica que un atacante se queda sin marca directa que, normalmente, es el último, el más alejado del lugar hacia donde se dirige el balón. Un cambio en la dirección de ataque hacia el jugador desmarcado podría aportar dividendos.





4. Loop

La defensa del loop se consigue haciendo que los defensores trasladen una posición su responsabilidad de marca.





En el caso que los defensores no opten por la defensa ortodoxa del loop y permanezcan en sus posiciones originales, con pasarle el balón al jugador que redobla se habrá alcanzado el objetivo, obtener superioridad numérica por el exterior.





Ante una defensa ortodoxa del loop, la rapidez con la que se realice el redoble condicionará la velocidad de desplazamiento de marca de los defensores. Si se realiza a alta velocidad, y el cambio de marca en defensa se realiza lentamente se le abre la opción de escapar de su defensor al jugador que tiene que hacer el pase redoble.

También suele suceder que el defensor que tiene que olvidar su marca directa y ocuparse del jugador que redobla no lo haga, manteniendo su marca, lo que permite conseguir superioridad al ataque.





Si la defensa se lleva a cabo a alto ritmo, la opción anterior queda anulada, pero se abren otras opciones.

Un cambio repentino de dirección (cambio de pie) del jugador que debe realizar el pase redoble puede coger a contrapié a su defensor que está defendiendo en barrido a alta velocidad, batiéndolo por su interior o utilizando al apoyo interno (pase real o amago) en el caso de no poder hacer una ruptura directa.






Constituyen las primeras fases más importantes ya que son las que se repiten en mayor número.

Las melés están constituidas por 3 jugadores por equipo (dos pilares, izquierdo y derecho y el talonador). Previamente al contacto entre las primeras líneas, el talonador debe unirse a los dos pilares y el agarre debe, reglamentariamente, realizarse por encima de los mismos.

Para una actuación eficaz los jugadores deberían estar agarrados y en cuclillas para poder estar más bajos que los oponentes cuando se produzca el contacto, lo que les permitirán empujar hacia delante y hacia arriba y, al usar su fuerza, conseguir un mejor resultado.

En función de las características de los jugadores que componen la melé, los equipos utilizarán diferentes estrategias:

1. Si el talonador seleccionado es rápido talonando el balón, puede valer la pena disputarlo, pero siempre hay que tener en cuenta que el rival, normalmente, no va a talonar sino que va a utilizar a sus 3 hombres para realizar un empuje coordinado (3 v 2).

En el caso que se opte por el talonaje, el talonador debería situarse algo girado hacia la introducción para facilitar su acción y el pilar derecho entrar en primer lugar, secundariamente, esto reducirá las posibilidades de giro en sentido de las agujas del reloj.

Es curioso ver cada vez más equipos que realizan la introducción por el "lado contrario", normalmente cuando la melé se produce al lado derecho de su ataque, lo que facilita la labor del medio de melé en el momento de abrir el balón.



Cuando el balón es talonado existen altas probabilidades de que el balón salga de la melé sin el control suficiente para que el medio de melé pueda trabajar libre de presión. Por esta razón, el medio de melé debe poseer todo tipo de recursos para hacer llegar el balón a sus compañeros de equipo con la calidad necesaria para emprender un ataque productivo.

En ocasiones el talonaje puede ser realizado demasiado rápido y fuerte para que el medio de melé recupere el balón. Para superar esto, el medio de apertura suele colocarse justo detrás de la melé para coger el balón directamente.



2. Si la primera línea es física y técnicamente superior, entonces puede decidir no talonar y solo utilizar el empuje para ganar el balón.

Independientemente de la opción, elegida la coordinación de los delanteros con el medio de melé es vital para poder ser capaces de empujar y pasar por encima del balón o talonar.

Una estrategia normalmente utilizada es el giro ya que en una melé de seis jugadores es difícil de contrarrestar. Respecto al giro, indicar que la dirección más probable que suceda es en el sentido de las agujas del reloj, por lo que se puede utilizar para llevar a los delanteros contrarios hacia la línea de lateral en la derecha del campo. Sobre la izquierda del campo se producirá lo contrario, conduciremos a los delanteros contrarios hacia el interior del campo abriendo espacio en el lado cerrado para poder atacar.



Una vez ganado el balón, finalizada la melé, los delanteros deben alinearse rápidamente respecto al director (organizador) de juego para proporcionarle opciones de pase, no siguen el balón como lo harían en el rugby a quince. Los atacantes retroceden hasta su formación de ataque, para ofrecer opciones de pase.


Movimientos atacantes a partir de la melé

La dificultad para obtener balones controlados, por parte del medio de melé, a partir de la melé, provoca que el medio de apertura se sitúe normalmente detrás de la formación, lo que en cierto modo limita las posibilidades de realizar movimientos a partir de esta primera fase.

No obstante, los grandes espacios que se crean en esta fase, motivados por la reducida área que ocupa la misma y por el hecho de que los jugadores están compitiendo y, en cierto modo, retrasan su salida de la formación, hace que muchos equipos muestren diseños atacantes de probada eficacia, como mostramos a continuación.


Movimiento 1





Movimiento 2





Movimiento 3







Movimiento 4





Movimiento 5





Movimiento 6







Movimiento 7





Movimiento 8





Movimiento 9







Movimiento 10





Movimiento 11





Movimiento 12





Movimiento 13






Hasta no hace demasiado tiempo, el lateral era la 1ª fase que se daba con menos frecuencia. En la actualidad, la mejora en la técnicas en el lanzamiento/salto y la utilización de estrategias muy sofisticadas han garantizado casi en un 100% la ganancia de los laterales propios, por lo que la opción de patear, a partir de los puntapiés de castigo, a lateral ha incrementado su frecuencia, en otras palabras, se ha reducido el temor a la pérdida de la posesión en el lateral subsiguiente a la patada.

Los laterales en seven son muy parecidos a los reducidos en XV en cuanto a que existe un espacio de 10m ocupado por pocos jugadores, normalmente 3, por lo que los jugadores pueden desplazarse libremente y establecer todo tipo de variaciones, ir hacia delante y retroceder, al contrario, amagar...

La liberación del balón, a partir del lateral es más controlada que en las melés, esto se debe al control de la recepción y transmisión del balón por parte del saltador que cuenta con los apoyo/s-levantador/es.

El juego de ataque puede originarse directamente desde el lateral debido al espacio disponible. Las opciones que usan a los delanteros y al medio de melé, que hace la doble función de lanzador de lateral y la específica de su posición, para atacar directamente la línea de defensa desde el lateral proporcionan muchas posibilidades.

No podemos olvidarnos de la importancia de efectuar laterales rápidos, estos evitan la competencia por el balón en el alineamiento y puede coger desprevenida a la defensa.



Variaciones en el alineamiento

En la mayoría de las ocasiones los laterales se llevan a cabo con un saltador y dos levantadores utilizándose como única estrategia la capacidad de salto vertical desde la posición. Un equipo con una buena temporización y coordinación de lanzamiento y salto no tendrá que buscar otros métodos para obtener balones de calidad, sobre todo en los casos en los que el equipo defensor no opta por competir el balón en el salto.

Por otro lado y como hemos comentado anteriormente, se pueden establecer gran cantidad de variaciones, debido al espacio disponible, con los 3 delanteros en el alineamiento:



Menos frecuentes, pero no por ello menos valiosas, son las variaciones que llevan a cabo la mayoría de los equipos con un número diferente de jugadores en el alineamiento o reduciendo el número de levantadores.






Movimientos a partir del lateral

La reglamentación, al igual que en la modalidad de XV, obliga a los jugadores no pertenecientes al alineamiento a disponerse a una distancia de 10m del mismo.

Esta condición limita en cierto modo la existencia de movimientos atacantes de tres cuartos en primera fase, ya que la defensa puede observar desde la distancia los intentos rivales. Los equipos prefieren jugar abierto, ampliar el campo y una vez con el balón en el ala comenzar a desarrollar sus diseños. Un sistema que aplican con frecuencia todos los equipos es el que mostramos a continuación.





Lo anteriormente expuesto no implica que los equipos no lleven a cabo movimientos de lateral como los que se expondrán en capítulos siguientes.


Movimiento de lateral 1





Movimiento de lateral 2






Movimiento de lateral 3





Movimiento de lateral 4






Movimiento de lateral 5





Movimiento de lateral 6






Movimiento de lateral 7





Movimiento de lateral 8






Movimiento de lateral 9





Movimiento de lateral 10






Movimiento de lateral 11





Movimiento de lateral 12





Movimiento de lateral 13