PREPARACIÓN FÍSICA

El Rugby es un deporte de equipos que se juega con gran intensidad durante 80 minutos. Los jugadores necesitan ser rápidos, fuertes, ágiles, disponer de capacidades de evasión y ser potentes, y al mismo tiempo, tener la suficiente resistencia para mantener su aporte durante todo el partido. Resulta vital que las personas que diseñen programas de entrenamiento comprendan los componentes clave de la preparación física y las demandas fisiológicas del Rugby. Mejorando el estado físico de un individuo se le puede hacer mejor jugador y menos propenso a lesiones.

Marcus Blackburn



  • Cuando programamos entrenamiento de fuerza del tren inferior en nuestros jugadores, muchas veces utilizamos el press de banca. Es uno de los ejercicios que más musculatura implica del tren superior, posee una gran transferencia hacia los movimientos de evasión, hand-off, placajes, etc. Sin embargo casi siempre vemos que cuando se programa se hace con cargas muy altas y un bajo número de repeticiones para focalizar el trabajo sobre las ganancias de fuerza. En este artículo se evalúa este ejercicio con cargas bajas y se le añade un cambio en la técnica. En esta versión cuando se empuja la barra se aleja de las manos y después vuelve a ellas, debido a la baja carga y a que la velocidad de ejecución es máxima. Se realiza en una máquina Smith (la barra va guiada) para que la barra siempre caiga en el lugar del despegue.

¿Cuál fue el protocolo?

Los investigadores evaluaron a un grupo de 20 jugadores que ejecutaron press banca con el 87% de 1RM (el peso usado para realizar una repetición máxima) durante 3 series de 3 repeticiones descansaron 8 minutos y repitió el mismo protocolo. En otro momento este mismo grupo de jugadores realizaron 3 series de 3 repeticiones pero esta vez con tan sólo el 30% de 1RM y realizando el bench press throw (press banca lanzando la barra), descansaron 8 minutos y volvieron a repetir este segundo protocolo. Los investigadores combinaron un movimiento muy lento con mucha carga con otro muy rápido y con una carga baja.

¿Qué ocurrió?

  • La potencia generada con los dos tipos de entrenamiento no fue significativamente diferente, por lo que se puede concluir que el press banca con mucha carga o el bench press throws generan el mismo pico de potencia en jugadores de elite y un similar efecto de potenciación post-activación (PAP).


Reflexión

Los preparadores físicos siempre buscan que sus jugadores sean lo más fuerte y más potente posible y para ello está muy generalizado el uso de cargas muy altas, sin embargo este tipo de cargas genera mucha presión ósteo-articular, este problema no lo generan las cargas bajas. Por tanto, en determinados momentos de la temporada, como un mes con mucha carga de partidos, o en jugadores que han salido de un partido en el que han sufrido un gran número de contactos el bench press throw puede ser una buena alternativa al press banca clásico.


Ref:
West, Cunningham, Crewther, Cook and Kilduff, in Journal of Strength and Conditioning Research, 2013


D. Ferrari Bravo et al. Int. Journal of Sports Medicine 2008.

  • El fútbol cómo el rugby son deportes considerados como intermitentes ya que requieren la continuada repetición de series de trote, carrera y sprint. Los jugadores necesitan poder repetir acciones de esfuerzo máximo o sub-máximo con breves periodos de recuperación. Una alta capacidad aeróbica permite el desarrollo de estas actividades.
    Además existe una correlación positiva entre estado de forma y ranking competitivo, nivel del equipo y distancia recorrida durante un partido. Para relacionar y valorar estos parámetros se usan test de resistencia aeróbica y anaeróbica y uno de los que está ganando mayor popularidad por su fiabilidad y facilidad de uso es el Yo-Yo intermitent recovery test (YYIRT) de Martin Bucheitt.

Pero, ¿Qué tipo de entrenamiento debemos realizar con nuestros jugadores para desarrollar estas cualidades?

Helgerud et al. han demostrado que el entrenamiento aeróbico interválico de alta intensidad es una estrategia positiva en estos jugadores sin que haya efectos negativos en la producción de fuerza, potencia o rendimiento en el sprint.

Entrenamientos con ejercicios basados en la habilidad de repetir sprint (RSA: repeated sprint hability) se caracterizan por realizar sprint con breves tiempos de recuperación resultan en cambios fisiológicos similares a los acontecidos durante un partido, por ejemplo, descenso del pH, de la fosfocreatina y del ATP, activación de la glucólisis anaeróbica y una contribución significativa del metabolismo aeróbico. Por estas razones se está extendiendo el uso de este tipo de entrenamiento. Varios estudios han demostrado que entrenamientos de sprint repetidos con esfuerzos máximos de 5-30 segundos producen mejoras del VO2máx y un incremento de la actividad de las enzimas aeróbicas.

Uno de los test usados para valorar el rendimiento de estas variables es el RSA shuttle-running test (6 series de sprint de 40 metros con 20 segundos de recuperación entre sprint), autores como Rampinini usan este test como protocolo de entrenamiento.

Ferrari Bravo et al. realizan este estudio para evaluar si hay diferentes mejoras entre un entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) con respecto a uno con el protocolo RSA. Los autores establecen la hipótesis que las mejoras serán similares.

Método

Seleccionan a 42 jugadores de fútbol que dividen en dos grupos, uno de ellos realiza el entrenamiento HIIT y el otro el RSA. El estudio duró 12 semanas de las cuales 7 fueron de entrenamiento.

Además, los esprines tenían cambios de dirección cada 10 metros durante las 3 primeras semanas y cada 20 metros las 4 restantes. Las variables medidas fueron antropometría, VO2máx, salto vertical (CMJ y SJ), tiempo en sprint de 10 metros y RSA shuttle test.




Resultados

Aumento del VO2máx sin diferencias significativas entre ambos protocolos aunque mayor tendencia en el grupo RSA

Sin cambios en la altura del salto en el CMJ y SJ, ni tampoco descendió la velocidad máxima alcanzada durante el sprint, es decir no descendieron los picos de máxima producción de fuerza.

Mejoras en el test YYIRT, el grupo de RSA mejoró un 28,1%, mientras que el grupo de HIIT lo hizo sólo en un 12,5%. .


Conclusión

Tanto el protocolo RSA como el HIIT han demostrado ser efectivos para mejorar la capacidad aeróbica en deportistas, aunque el RSA resultó mejor en correlación con el test específico YYIRT, además ninguno de ellos tuvo transferencias negativas con respecto al salto vertical ni a la velocidad en el sprint.


Tim J. Gabbett, Jason N. Kelly, y Jeremy M. Sheppard.
Journal of strength and conditioning research, 2008.

  • Introducción:

    Tanto el rugby unión como el rugby league son deportes muy demandantes a nivel físico, ya que exige jugadores que sean capaces de participar en múltiples colisiones físicas y placajes, además de poder repetir sprints a alta intensidad y corta duración durante muchos momentos del partido. Es en estos momentos donde la capacidad de evasión individual de los jugadores es clave para el rendimiento del equipo.

    Muchos estudios han investigado la velocidad y los cambios de dirección en jugadores de rugby, sin embargo ninguno lo ha hecho sobre la agilidad reactiva. Muchos estudios han usado test como “L-run”, el test 505, el test 505 modificado o el “Illinois agility run”, el problema de estos test es que son test de cambio de dirección a máxima velocidad sobre líneas de carrera ya prefijadas, por lo que el rugbier no necesita reaccionar ante diversos estímulos, como si ocurriría durante un partido de rugby.



Sheppard y Young (J Sport Sci, 2006) definen agilidad como “un cambio de dirección o velocidad de todo el cuerpo a alta velocidad en respuesta a un estímulo específico del deporte”. Y es que según ellos, los deportistas deben ser capaces de “leer y actuar” en el mínimo tiempo posible. Es por esto, que hacen falta otros tipos de test para valorar y entrenar a nuestros jugadores.

¿Qué hacen los investigadores?

Cogieron una muestra de 42 jugadores de rugby de Queensland, Australia. Les hicieron pasar 4 test diferentes, L-run, test 505, test 505 modificado y el reactive agility test. Los jugadores pasaron los test 2 veces en días separados para hacer el test, re-test.



En este test, el entrenador elige a qué dirección se desplaza sin que el ejecutante tenga conocimiento, pudiendo no sólo desplazarse a un lado, si no también amagar a un lado e irse al contrario (más estímulos, existe una mayor necesidad de analizar y tomar una decisión del ejecutante).

¿Qué conclusión sacaron los investigadores?

Los resultados de este estudio muestran que aunque los test anteriores pueden replicar patrones de movimiento generales de un rugbier, ninguno de ellos puede discriminar entre jugadores más o menos habilidosos, tanto en la capacidad de toma de decisiones como de ejecución de las mismas. De hecho, al comparar jugadores de mayor y menor nivel competitivo, los de mayor nivel consiguieron mejores resultados que los de un nivel menor, lo cual evidencia la validez de este protocolo.

Debido a dicha validez y a la capacidad de reproducir dicho test, los autores recomiendan el uso del reactive agility test como un elemento de entrenamiento para producir mejoras en el rendimiento de nuestros jugadores.

Los autores dividen a los jugadores en cuatro secciones:

Conclusiones personales

En la actualidad las defensas están imponiéndose a los ataques, esto hace que la necesidad de tener jugadores con talento para la toma de decisión y la capacidad para evadir contrarios es imperativa si queremos tener éxito. El desarrollo de estas cualidades no ha sido estudiado con detalle hasta hace pocos años, ya que antes con el simple desarrollo de las cualidades físicas (fuerza, velocidad, resistencia) y de las habilidades propias del deporte era suficiente para batir al contrario. La evolución de los sistemas defensivos y sus organizaciones casi-perfectas hace que los entrenadores tengamos que trabajar cualidades cada vez más complejas con nuestros jugadores, con el fin de aprovechar cualquier fallo cometido por el equipo contrario.

Este artículo nos da una buena herramienta para trabajar con nuestros jugadores, un drill que podemos incluir en nuestras sesiones de preparación física, tanto con los sujetos descansados, al principio de la sesión para mejorar esta cualidad, como en un estado importante de fatiga donde necesitamos que nuestros jugadores sigan manteniendo un rendimiento alto (transferencia a los últimos 20-10 minutos de partido).

Aunque el estudio está realizado sobre jugadores de rugby league, este tipo de test está perfectamente relacionado y adaptado a jugadores de rugby unión que necesitan de estas capacidades para el desempeño de su rol en el equipo (fundamentalmente los backs).


  • Sabemos que las cualidades físicas principales son la fuerza, la velocidad, la resistencia, la flexibilidad y la coordinación. Dicho esto, tiene sentido pensar que las más importantes para rugby podrían ser fuerza y velocidad (Según Tous 1999, la velocidad es sólo una manera de expresión de la fuerza y no debería ser considerada una cualidad en sí misma, por lo que vemos que la interrelación entre ellas es muy estrecha). Sin embargo, a diferencia de la fuerza, que puede seguir mejorando durante toda la etapa deportiva de un jugador, no está tan claro si la velocidad puede sufrir este mismo proceso, ya que la etapa para introducir el entrenamiento de velocidad es aproximadamente a los 10 años. ¿Deberíamos por tanto entrenar la velocidad con nuestros jugadores senior? Y de ser así, ¿qué tipo de velocidad sería más conveniente entrenar?

  • La velocidad es una habilidad de mucho valor en Rugby Union y un componente clave del éxito de un equipo (Duthie, G., 2006), sin embargo, existe una notable diferencia entre atletas sprinters de élite y jugadores de rugby, su masa corporal, aunque la literatura nos indica una masa corporal ideal para los velocistas, no existe así una para los jugadores de rugby (Uth, N., 2005, Watts, A., 2011, Weyland, P., 2005 y Duthie, G., 2006). Esta diferencia es debida a la cantidad de impactos que sufren los jugadores de rugby en un partido (Olds, T., 2001, Sedeaud, A., 2012). La combinación de ambas variables (velocidad multiplicada por masa corporal) es lo que conocemos como sprint momentum, y ha servido para discriminar los niveles de rendimiento entre jugadores de Rugby League (Baker, D., 1994) pero aún hay falta de artículos para Rugby Union.

    El propósito del estudio realizado por los investigadores Barr, M., et al (2014) busca conocer el desarrollo de la velocidad de sprint y el sprint momentum en jugadores de rugby internacionales junior y senior. Se intentó dar respuestas a 3 cuestiones; si la velocidad o el momentum puede discriminar jugadores senior o junior, si durante la transición de los jugadores a la etapa senior existe un desarrollo mayor de la velocidad y el momentum que en jugadores senior y, por último, la relación entre velocidad de sprint, sprint momentum y masa corporal.

    Los participantes del estudio jugaron al menos un test match IRB, y estaban aproximadamente 8-12 semanas al año con su equipo nacional, 24 semanas con su club, 12-16 de pretemporada y 4 semanas de descanso al año.


¿Qué descubrieron los investigadores?

Existen diferencias moderadas en el sprint momentum inicial y en el sprint momentum máximo entre senior y junior, sin embargo, apenas había diferencias entre ellos en la velocidad de sprint inicial y máxima.

Por otro lado, existen correlaciones significativas entre masa corporal y sprint momentum máximo e inicial.

Durante los dos años de investigación, los jugadores junior tuvieron grandes mejoras en sprint momentum máximo y velocidad sprint máxima y moderados incrementos en sprint momentum inicial y velocidad sprint inicial. En cuanto a los jugadores senior, obtuvieron menores mejoras en todas las áreas, pero mejoraron.

Una reseña importante es que los jugadores junior ganaron de media 4,4 kg de peso en esos dos años lo cual, además del entrenamiento, ayudó a las mejoras en el momentum.

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Los investigadores hacen especial énfasis en la fuerte evidencia de que los jugadores senior siguen aumentando la velocidad de sprint y el momentum durante toda su carrera deportiva, sin embargo, los jugadores junior tienen una ventana de adaptación mayor para estas cualidades.

Los autores explican que el entrenamiento de fuerza con sentadillas, ejercicios de empuje y tracción fue muy beneficioso en el incremento de masa corporal (Appleby, D., 2012, Baker, D., 1994), mientras que los ejercicios de potencia (Baker, D., 1994, Harris, G., 2000 Rimmer, E., 2000 Tricoli, V., 2005) y métodos de entrenamiento de sprint (Paradisis, G., 2006 West, D., 2012 ) mejoraron la velocidad de sprint.

  • Los autores concluyen que dado el número e intensidad de las colisiones en rugby, maximizar el sprint momentum debería ser un aspecto clave en el entrenamiento de los jugadores de rugby. Medir tiempos de sprint con tomas de datos cada 10 metros permite a los entrenadores conocer tanto la velocidad de sprint como el momentum. Estándares de velocidad según puestos debe ser un objetivo en la planificación del entrenamiento. El entrenamiento de la velocidad de sprint es clave en la etapa junior donde la ventana adaptativa es mayor. Para mejorar el sprint momentum, el entrenamiento de fuerza y potencia es fundamental, además de los diferentes entrenamientos de velocidad para que el aumento de masa corporal no afecte negativamente a la velocidad del jugador.


Referencias:

- Appleby, B., Newton, R., and Cormie, P. Changes in Strength Over a Two Year Period in Professional Rugby Union Players. J Strength Cond Res 26: 2538–2546, 2012.
- Baker, D. G. 10-year changes in upper body strength and power in elite professional rugby league players-the effect of training age, stage and content. J Strength Cond Res 27: 285–292, 2013.
- Baker, D., and Newton, R. Adaptations in upper-body maximal strength and power output resulting from long-term resistance training in experienced strength-power athletes. J Strength Cond Res 20: 541–546, 2006.
- Baker, D., Wilson, G., and Carlyon, R. Periodization: the effecton strength of manipulating volume and intensity. J Strength Cond Res 8: 235–242, 1994.
- Barr, M., Sheppard, J., Gabbett, T., Newton, R., Long-term training induced changes in sprinting speed and sprint momentum in elite rugby union players. Journal of Strength and Conditioning Research Publish Ahead of Print DOI: 10.1519/JSC.0000000000000364. 2014
- Duthie, G., Pyne, D., Marsh, D., and Hooper, S. Sprint patterns in rugby union players during competition. J Strength Cond Res 20: 208–214, 2006.
- Harris, G., Stone, M., Bryant, H., Proulx, C., and Johnson, R. Short-Term Performance Effects of High Power, High Force, or Combined Weight-Training Methods. J Strength Cond Res 14: 14–20, 2000.
- Olds, T. The evolution of physique in male rugby union players in the twentieth century. J Sports Sci 19: 253–262, 2001.
- Paradisis, G. and Cooke, C. The effects of sprint running training on sloping surfaces. J Strength Cond Res 20: 767–777, 2006.
Rimmer, E. and Sleivert, G. Effects of a Plyometrics Intervention Programon Sprint Performance. J Strength Cond Res 14: 295–301, 2000.
Sedeaud, A., Marc, A., Schipman, J., Tafflet, M., Hager, J.-P., and Toussaint, J. Howthey won Rugby World Cup through height, mass and collective experience. Brit J Sports Med 46: 580–584, 2012.
- Tricoli, V., Lamas, L., Carnevale, R. and Ugrinowitsch, C. Short-term effects on lower body functional power development: weight lifting vs. vertical jump training programs. J Strength Cond Res 19: 433–437, 2005.
- Uth, N. Anthropometric comparison of world-class sprinters and normal population. J Sports Sci Med 4: 608–616, 2005.
-Watts, A., Coleman, I. and Nevill, A. The changing shape characteristics associated with success in world-class sprinters. J Sports Sci, 30: 1085–1095, 2011.
- Weyand, P. and Davis, J. Running performance has a structural basis. J Experi Biol 208: 2625–2631, 2005.


Las estrategias desarrolladas en las horas previas a la competición son importantes para mejorar el rendimiento el día del partido (Cook CJ et al 2014; Kilduff LP et al 2013). Sin embargo es fundamental tener un equilibrio adecuado entre trabajo-descanso para asegurarnos que nuestros jugadores no estén fatigados y sí activos.

Recientes investigaciones sugieren que un mini-entrenamiento de fuerza por la mañana mejora el rendimiento en lanzamientos, saltos y velocidad máxima de carrera si se realizan unas horas más tardes en el mismo día (Cook CJ 2014; Ekstrand LG, 2013; Saez de Villarreal E, 2007). Por ejemplo, Cook C.J. y colaboradores estudiaron los efectos de un entrenamiento por la mañana y el rendimiento por la tarde sobre 18 jugadores masculinos de rugby semiprofesionales. El entrenamiento consistía en 3 repeticiones máximas (RM) de back squat y press de banca y las mejoras se produjeron en la potencia ejercida en un salto con contramovimiento (CMJ), el tiempo de carrera en 40 metros, y el peso levantado en 3RM en back squat y press banca. Además descendió la concentración de testosterona en la saliva, lo cual está asociado a la mejora del rendimiento atlético.

Sin embargo, apenas existen publicaciones sobre que tipo de entrenamiento deberíamos hacer en el calentamiento pre-partido (1 hora y 45 min) en los miembros superiores e inferiores. Con este objetivo, un grupo de investigadores liderados por Mason B.R.J. (2016) realizaron un estudio con 13 jugadores de rugby de 18-19 años, los cuales fueron evaluados (cuestionario sobre la disposición del jugador para el rendimiento, 2 saltos con sobrecarga de 20kg y 2 bench press throw con 20kg), a continuación realizaron un protocolo de entrenamiento, descansaron 1 hora y 45 minutos y repitieron los test iniciales para ver los efectos que había producido ese protocolo sobre las variables de rendimiento.

El entrenamiento consistió en 4 series de 3 repeticiones de back squat con bandas y 3 repeticiones de press banca con bandas. Utilizaron bandas debido a que son elementos fáciles de transportar, por lo que permite replicar el protocolo cuando el equipo juega fuera de casa. El entrenamiento duró 30 minutos aproximadamente.

Además de estos ejercicios, los jugadores realizaron las actividades habituales de un calentamiento pre-partido. 1 hora y 45 minutos después de realizar los dos ejercicios se repitieron los test iniciales.

Los resultados mostraron una mejora en la potencia en el bench press throw de 8.5 ± 5.8%, sin embargo, se produjo un descenso en el CMJ de 3.4 ± 4.9%. En nuestra opinión el descenso en el salto fue producido por que eligieron una carga demasiado alta para el band back squat, mientras que la elección para el band bench press fue correcta. Esta carga demasiado elevada provocó una fatiga excesiva, lo que conllevó a la pérdida de rendimiento.

Después de analizar los resultados del estudio, podemos afirmar que un entrenamiento de potencia para los miembros superiores consistente en 4 series de 3 repeticiones de press banca con bandas es adecuado para mejorar el rendimiento en lanzamientos de los jugadores. La transferencia lógica de los lanzamientos para el rugby serían los hand off, placajes, pases y lanzamientos de lateral.

Más investigaciones son necesarias para definir la carga adecuada en las sentadillas con banda para que se produzca una transferencia positiva hacia la carrera y el salto vertical.



Referencias

- Cook CJ, Kilduff LP, Crewther BT, Beaven M, and West DJ. Morning based strength training improves after no on physical performance in rugby union players. J SciMedSport 17: 317- 321, 2014.

- Kilduff LP, Finn CV, Baker JS, Cook CJ, and West DJ (2013). Preconditioning strategies to enhance physical performance on the day of competition. Int J SportsPhysiolPerform8: 677-681.

- Ekstrand LG, Battaglini CL, McMurray RG, and Shields EW (2013). Assessing explosive power production using the backward over heads hot throw and the effects of morning resistance exercise on afternoon performance. J Strength Cond Res 27: 101-106.

- Saez de Villarreal E, Gonzalez-Badillo JJ, and Izquierdo M (2007). Optimal warm-up stimuli of muscle activation to enhance short and long-termacute jumping performance. Eur J ApplPhysiol100: 393-401.

- Mason BR, Argus CK, Norcott B, Ball N, (2016). Resistance training priming activity improves upper body power output in rugby players: Implicationsforgamedayperformance. J Strength Cond Res. Jul 5


Introducción

Todos los que hemos sido jugadores hemos escuchado alguna vez que los partidos se ganan o se pierden en los últimos 10 minutos de partido y que por este motivo, es cuando más concentrado debemos estar.

Mucha es la bibliografía que detalla las demandas físicas que impone el rugby 15 sobre los jugadores, por ejemplo la distancia recorrida por jugador, número de impactos, velocidades de carrera, número de pases, rucks, etc. Sin embargo, los modelos de representación de la fatiga del jugador en función de la distancia que recorren no han sido debidamente estudiados hasta ahora. Y es que tanto la distancia que recorre un jugador como la velocidad a la que lo hace, no es la misma en la primera que en la segunda parte, o si dividimos el partido en intervalos de 10 minutos (Cunniffe, Proctor, Baker & Davies, 2009; Duthie, Pyne & Hooper, 2005; Lacome, Piscione, Hager & Bourdin, 2014; Roberts, Trewartha, Higgitt, El- Abd & Stokes, 2008).

Recientemente, los investigadores Lacome M. y colaboradores (2016) han analizado 18 partidos internacionales de máximo nivel (7 del tour de Otoño y 11 del Seis Naciones) jugados entre 2005 y 2011, y han evaluado no sólo distancias y velocidades, si no también los fallos técnicos de los jugadores (pases y placajes fallados), para saber si por el hecho de tener mayor fatiga acumulada al final de partido, los errores también han sido mayores. En total se analizaron 188 jugadores diferentes.


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Resultados y conclusiones

En este estudio observaron que los delanteros recorrían alrededor de un 7,7% menos distancia en la segunda parte que en la primera, mientras que los tres cuartos recorrían un 8,9% menos. Además, ambos grupos recorrían un 15% y 18% menos de distancia a máxima velocidad (>18 km/h) respectivamente, lo cual es clave, porque los espacios en la defensa no se mantienen eternamente y si no podemos alcanzar nuestra máxima velocidad puede ser que no seamos capaces de aprovecharlos.

Sin embargo, el porcentaje de acierto en las habilidades analizadas, pases y placajes fue del 92-95% en la primera parte y 92-94% en la segunda parte, por lo que podemos concluir que los jugadores de élite no aumentan el número de fallos en su juego cuando se incrementa la fatiga acumulada. Abbiss & Laursen, en 2008, formularon la hipótesis de que los jugadores adoptaban la estrategia de reservar sus fuerzas para mantener las habilidades en la participación en las acciones clave del partido.

En nuestra opinión, consideramos que la preparación física es fundamental para intentar que nuestros jugadores tengan la mínima pérdida de distancia recorrida y velocidad alcanzada en los últimos instantes de juego, además, será labor del técnico, asegurarse que los jugadores son capaces de desarrollar sus habilidades en estados de fatiga alta. Cuando aprendemos una habilidad nueva, la fatiga debe ser mínima, pero cuando la hemos adquirido, debemos aprender a ejecutarla con garantías aunque la fatiga física sea alta.



Referencias

- Abbiss, C. R. & Laursen, P. B. (2008). Describing and under- standing pacingstrategiesduringathleticcompetition. Sports Medicine, 38(3), 239–252.

- Cunniffe, B.; Proctor, W.; Baker, J. S. & Davies, B. (2009). Anevaluation of thephysiologicaldemands of elite rugby unionusing global positioningsystem tracking software. Journal of Strength and ConditioningResearch, 23(4), 1195–1203.

- Duthie, G.; Pyne, D. & Hooper, S. (2005). Time motionanalysis of 2001 and 2002 super 12 rugby. Journal of SportsSciences, 23 (5), 523–530.

- Lacome, M.; Piscione, J.; Hager, J.-P. & Bourdin, M. (2014). A new approach to quantifyingphysicaldemand in rugby union. Journal of SportsSciences, 32(3), 290–300.

- Lacome, M.; Piscione, J.; Hager, J.-P. & Carling, Chris (2016): Fluctuations in running and skill-related performance in elite rugby union match-play, European Journal of Sport Science.

- Roberts, S. P., Trewartha, G., Higgitt, R. J., El-Abd, J., & Stokes, K. A. (2008). Thephysicaldemands of elite English rugby union. Journal of SportsSciences, 26(8), 825–833.