1. Fundamentos

Cuando se recupera la posesión, es importante una política de contraataque. Esta parte del juego crea inestabilidad para el equipo atacante, ya que de repente requiere su transición a defensores. Un ataque repentino después de una pérdida de balón por el rival puede tomar al oponente con la guardia baja.

La oportunidad de contraatacar ocurre inmediatamente después de que se recupera la posesión a través de una pelota pateada y recuperada; los atacantes dejan caer la pelota; mediante un robo del balón al jugador en el placaje o una vez el placado es llevado al suelo, jackler, o un pase interceptado.

La primera respuesta del balón obtenido es llevarlo al espacio y avanzar lo más rápido posible.

Si no hay opciones disponibles para pasar y correr, el portador del balón puede crear espacio buscando apoyo en un compañero cercano y formar un ruck o maul a partir del cual se pueda desarrollar el juego. Lo importante es conservar el balón una vez recuperado.

No debemos olvidar que en cualquiera de los casos anteriores que permiten la recuperación de la posesión, la clave para explotar la situación es reconocerla rápidamente y organizar el ataque rápidamente.

Pedir a los jugadores que reconozcan cuándo es probable que ocurran turnover. Por ejemplo, cuando el portador del balón oponente se aísla, hay un adelantado, se hace un placaje doble, la posibilidad de un contraruck o las que hemos citado anteriormente.

A continuación, exponemos más ampliamente las opciones de contraataque que se producen con más frecuencia en un partido.

CONTRAATAQUE A PARTIR DE LA RECEPCIÓN DE PATADAS

Si el equipo que recepciona un balón de una patada decide patear de nuevo, la situación se vuelve en un juego de ping-pong aéreo y también en una partida de ajedrez con los pateadores sondeando al otro equipo hasta que se produzca un error. Aunque lo anterior podamos observarlo con cierta frecuencia, no es menos cierto que la mentalidad de los mejores equipos pasa por mantener la posesión, tras la recepción de la patada, y contraatacar.

Correr con el balón a partir de la recepción de una patada requiere que el equipo tenga valor y actitud y esté profundamente arraigado en su estructura. Esto es realmente obvio cuando observas el juego de los equipos de alto nivel como por ejemplo los All Blacks. No sólo tienen corredores peligrosos que llegan con profundidad hacia el balón pateado sino que además todos los jugadores se están posicionando para formar parte del contraataque.

Los tres de atrás en posición

Los tres de atrás (alas y zaguero) deben trabajar como un grupo en una formación de péndulo y la llamada para la recepción del balón la realizará el jugador que está avanzando hacia el balón y cuyo único propósito es concentrarse en el balón y en las decisiones a tomar para su recepción, si va a saltar y cuando. Por ejemplo, si el balón es pateado alto a la parte central, el zaguero recepciona y los dos alas retroceden para situarse a cada lado y detrás del 15, el más cercano en apoyo debe decidir si apoyar físicamente al receptor o situarse en una posición ideal para recibir un pase, el siguiente jugador, el otro ala, tiene como papel escanear el espacio y a los rivales para ver la mejor opción y comunicarla. Los mismos principios se aplican si el balón va dirigido a uno de los alas, siendo en estos casos el primer jugador de apoyo el zaguero.

Este posicionamiento implica que los centros, que se han tenido que girar ya que el balón los ha sobrepasado, deban alejarse del balón de tal forma que si este es movido posteriormente a lo ancho, estarán en posición para formar parte del movimiento. Todo el mundo conoce su papel lo que permite que el estilo individual salga a relucir.

Una buena mentalidad para el contraataque sería considerar que si el balón llega procedente de una patada, cada jugador del equipo tiene que esperar que se corra con el balón.

Como punto de partida para los equipos, considerar que no suelen implementarlo cuando el balón procedente de la patada sobrepasa a los tres de atrás (11, 15, 14), Tus jugadores tienen que recoger el balón y girarse, lo que consume unos segundos vitales y permite al equipo perseguidor aproximarse y someterte a presión, placarte directamente, inducirte a elegir una trayectoria no adecuada o cerrar los espacios a los que dirigirte.

Si el balón es pateado delante de ti y tus jugadores están corriendo hacia el balón, entonces todo va bien para contraatacar. Si los jugadores piensan que pueden contraatacar entonces tenemos tres simples reglas de oro:

1. Preservar el espacio: Inicialmente, el contraataque puede tener más éxito si se realiza atacando lejos de la fuente de posesión y no llevando el balón hacia la zona de “tráfico congestionado”, es decir, conducir por el “campo y no por la ciudad”, pero habría que considerar que la mayoría de los 30 jugadores de campo estarán situados donde haya tenido lugar la melé, lateral, ruck o maul, por lo que inicialmente se podría atacar dichas zonas a la vez de preservar el espacio por fuera de dichas mismas y, posteriormente, atacar la zona del campo menos congestionada. De esta forma el primer movimiento debería ser hacia la zona del campo donde se concentran la mayoría de los jugadores y a continuación alejarte de la misma.

El objetivo final sería el mismo «dirigirme al campo», bien directamente, o bien acercándome previamente a la ciudad para fijar a los jugadores que viven en ellas y, posteriormente, dirigirme al campo/espacio.

2. Mover el balón lejos del primer receptor: El jugador que recepciona el balón es el foco de atención del equipo perseguidor.

3. Contraatacar es una misión de todo el equipo, no sólo de los tres de atrás: Todo el mundo tiene que estar en posición.

Si seguimos estos principios y los jugadores conocen sus responsabilidades, el contraataque no estará improvisado, todo seguirá un plan preestablecido.

A continuación, exponemos tres opciones simples de contraataque:

Opción 1

Si el balón es pateado hacia el nº 11 mediante una patada a la caja, la opción sería mover el balón de izquierda a derecha. Los centros se dirigen pasa posicionarse en el canal de 15m en el lado alejado del campo.

Opción 2

Si el balón es pateado largo y al centro a partir de una melé situada en el lado izquierdo del campo, la opción sería ir tanto a la izquierda como a la derecha dependiendo de la existencia de espacios y de las decisiones de 11 y 14.

Opción 3

Si el balón es pateado detrás del 11 a partir de una primera fase en el lado alejado, la zona de 15m más próxima es una opción para atacar. Si el 11 tiene tiempo, puede iniciar su carrera siguiendo una trayectoria que lo aproxime a la zona congestionada, para fijarla, y posteriormente realizar un cruce con el 15, quién puede atacar por la zona de 15m con ayuda de los centros.

CONTRAATAQUE DE TURNOVER

Los turnovers son un bien muy preciado en el rugby, ya que pueden convertir la defensa en ataque en una fracción de segundo y alterar todo el curso de un partido.

En los momentos posteriores a una pérdida de posesión, el equipo atacante debe reorganizar su línea defensiva. A medida que regresan a su posición, se pueden abrir huecos en el campo, creando oportunidades de anotar ensayos para el equipo que ahora está en el ataque.

Los mejores equipos defensivos son aquellos que no defienden durante mucho tiempo y que son capaces de provocar turnovers y contraatacar.

Hay varias formas de forzar una pérdida de balón en el rugby, pero las que verás que emplean las defensas más agresivas son arrancar el balón tras el contacto, robar el balón al jugador placado una vez que está en el suelo, «jackler» y hacer un contraruck en el breakdown.

Arrancar el balón

Tras el contacto el defensor puede arrancar el balón al portador, turnover, sin necesidad de soltar al atacante siempre que el placaje no se haya completado, es decir que el atacante no haya entrado en contacto con el suelo, momento en el que el placador debe soltar al placado, o si ambos jugadores durante el proceso de placaje están en posesión de balón y en la caída el defensor roba el balón al atacante, ambas acciones puede propiciar el contraataque y las dos se originan arrancando el balón al contrario, pero el turnover se puede conseguir también haciendo que los defensores consigan hacer el balón injugable, bien en el suelo o mediante un placaje choke, pero está acción provocaría conseguir la posesión por la introducción en la melé subsiguiente, pero no sería propicio para contraatacar por la interrupción del juego.

Jackler

Los defensores también pueden robar el balón en el suelo. A esto lo llamamos el jackler. Los defensores deben mantenerse de pie y no pueden soportar su peso sobre un jugador de la oposición o ir al suelo, y deben permitir que el placador suelte el balón.

Contraruck

Cuando los equipos hacen un contraruck, pueden ganar la posesión y contraatacar en una situación muy propicia, al igual que en las anteriores, aprovechando la desorganización del equipo que intenta situarse en defensa tras la pérdida del balón.

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