64. Introducción. Super Rugby Aotearoa 2020

NUEVO FORMATO Y NUEVAS REGLAS

Los equipos del Super Rugby Nueva Zelanda volverán al campo el 13 de junio después de que el gobierno de la nación cambiara el nivel dos de alerta del covid-19, lo que permitía a los jugadores reanudar la competición.

Los equipos competirán en un torneo que se denominará Super Rugby Aotearoa y es un formato doméstico de Nueva Zelanda que incluye a Blues, Chiefs, Hurricanes, Crusaders y Highlanders.

Los equipos reanudaron el entrenamiento el lunes 18 de mayo y jugarán entre ellos en casa y fuera durante 10 semanas, con dos partidos cada fin de semana a las 7.05 pm los sábados y a las 3.05 pm los domingos.

Los partidos, en principio, se consideraban que se jugarían en estadios cerrados al público hasta que el gobierno de Nueva Zelanda aconsejara el estudio para gestionar reuniones masivas en lugares controlados que permitiesen la asistencia de aficionados.

El presidente ejecutivo de la NZR, Mark Robinson, dijo que estaba encantado por los aficionados ya que tendrían rugby de alta calidad en sus pantallas en poco más de un mes.

“La idea de que cinco equipos Kiwi de clase mundial luchen en 20 partidos, durante 10 semanas, debería devolverle la sonrisa a muchas personas. Sé que nuestros jugadores están entusiasmados y estoy seguro de que los aficionados al rugby también lo estarán».

Robinson dijo que siempre supieron que tenían que tomar la iniciativa cuando el Gobierno promulgase la seguridad del regreso del rugby, y ahora era crítico que el deporte hiciera todo lo posible para mitigar la propagación de COVID-19.

«El personal médico y operativo de la NZR y la Asociación de Jugadores y clubes han estado trabajando juntos para garantizar que tengamos planes detallados para proteger la salud y la seguridad de todos los involucrados».
La asociación comunicó los protocolos, que incluyen controles diarios de síntomas y temperatura para los jugadores, el control de los equipos y otros funcionarios involucrados en la competición, así como estrictas medidas de higiene y limpieza, prácticas de localización de contactos, pedirle a cualquiera que se sienta mal que se mantenga alejado, auto aislarse y hacerse test.

«Un factor importante será garantizar que controlemos quién ingresa en las burbujas del equipo y que tomemos las medidas necesarias para mitigar cualquier riesgo para la salud de todos los miembros del equipo, así como la salud de sus familias y la comunidad en general».

Los equipos también volarán dentro y fuera los días de partido en vuelos chárter, con los tiempos de inicio más tempranos que permitan a los equipos tiempo para regresar a su base de origen después de los partidos.
Formato de la competición y composición de los equipos participantes
La competición involucra a cinco franquicias del Super Rugby; Blues, Chiefs, Hurricanes, Crusaders y Highlanders).

En los Blues son varias las novedades a destacar para su participación en el torneo Super Rugby Aotearoa, algunas de las cuales consideramos que han causado sorpresa incluso a los propios aficionados del equipo de Auckland. Sin lugar a dudas, e independientemente del excelente trabajo que estaban desarrollando en el torneo de Super Rugby que tuvo que ser suspendido en la séptima jornada, ahora, con los refuerzos, será un candidato a todo. Algunos de los jugadores incorporados para la competición son:

  • Beauden Barrett procedente de Hurricanes, nominado mejor jugador del mundo y que probablemente ocupará la posición de zaguero en su nuevo equipo.
  • Finlay Christie, medio de melé procedente de Hurricanes.
  • Caleb Clarke, ala repescado de la selección de seven después de que se suspendieran los juegos olímpicos.
  • Dan Carter, apertura que regresa a Nueva Zelanda, quizás al equipo rival por excelencia del que militó previamente, Crusaders, y que llega procedente del Kobelco Steelers de Japón donde jugó las dos últimas temporadas.

En el equipo de los Chiefs veremos jugadores que suponen nuevas incorporaciones a la plantilla o que aparecen en la misma después de haber estado retirados de la competición por lesiones de diversa índole, entre los que cabe destacar a:

  • Etene Nannai-Seturo, jugador que ha entrado a formar parte del plantel procedente del equipo de sevens de NZ, debido a la suspensión de los juegos olímpicos.
  • Luke Jacobson, flanker que vuelve a los campos después de recuperarse de una conmoción cerebral y que de alguna forma va a constituir un quebradero de cabeza para Gatland, ya que será una competencia muy fuerte para los terceras línea que vienen actuando regularmente.
  • Angus Ta´avao, pilar que toda probabilidad se incorporará al equipo en el ecuador de la competición cuando supere los problemas de rodillas de los que se está recuperando.

En Hurricanes son varios los jugadores que constituyen «novedades» en la plantilla que formará parte del torneo Aotearoa, pero por la importancia que tienen en el desempeño del equipo citaremos a solo dos:Ardie Savea, flanker que se incorpora al equipo tras su lesión de rodilla, por la que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente a finales del 2019.

Beauden Barrett, apertura que deja el equipo para pasar a engrosar el plantel de los Blues y que, sin lugar a dudas, será difícil de reemplazar.

Quizás los Crusaders sea el equipo que más se haya visto afectado por la incorporación de nuevos jugadores respecto a los habituales en el Super Rugby, bien porque han regresado o están a punto de regresar tras lesiones, independientemente de las notables ausencias que sufrieron después del último mundial. Destacaríamos la vuelta de:

  • David Havili, zaguero que regresa después de tres meses de inactividad por haber sido sometido a cirugía intestinal.
  • Ethan Blackadder, flanker que causó baja por una lesión de hombro de la que parece estar recuperado.
  • Quinten Strange y Andrew Makalio, segunda línea y talonador que estarán disponibles tras recuperarse de sus lesiones a partir del primer partido que su equipo juega en casa, 2ª jornada.
    -Alex Alonje, segunda línea que constituye una incorporación de última hora provocada por la lesión, en el dedo gordo del pie en el primer partido del torneo, del capitán Scott Barrett.

En la plantilla de los Highlanders dos son las novedades que merecen ser destacadas:

  • Sam Gilbert, ala derecho que jugó para Canterbury la pasada temporada y para Crusaders Knights a principios de la actual.
  • Vilimoni Koroi, rescatado del equipo de seven de NZ que se estaba preparando para competir en los juegos olímpicos de Japón.

La competición presentará las siguientes características:

10 semanas (20 partidos).
Ocho partidos por club: cuatro en casa, cuatro fuera y dos descansos cada uno.
Dos partidos por fin de semana: 7.05 pm el sábado y 3.05 pm el domingo.
Sedes de los partidos: FMG Stadium Waikato, Hamilton; Estadio Sky, Wellington; Estadio Forsyth Barr, Dunedin; Eden Park, Auckland y Orangetheory Stadium en Christchurch.

NUEVAS REGLAS

Los desempates se dilucidan mediante puntos de oro, la capacidad de los equipos para reemplazar a los jugadores después de una tarjeta roja y un enfoque renovado de los árbitros para garantizar una competencia justa en el breakdown se encuentran entre las innovaciones que los aficionados notarán cuando comience el Super Rugby Aotearoa.

Los partidos finalizados con empate se decidirán por el punto de oro en el tiempo extra.

Los jugadores con tarjeta roja pueden ser reemplazados después de 20 minutos.

Los árbitros deben hacer cumplir estrictamente las reglas del breakdown para crear un juego más rápido y seguro.

La nueva competición dará comienzo el sábado 13 de junio cuando los Highlanders se enfrenten contra los Chiefs en el estadio Forsyth Barr en Dunedin, y los Blues contra los Hurricanes en Eden Park el domingo 14 de junio.

El Jefe de Rugby Profesional de la Nueva Zelanda Rugby (NZR), Chris Lendrum, dijo que la Super Rugby Aotearoa brindará la oportunidad de probar innovaciones diseñadas para hacer que el juego sea más emocionante tanto para los aficionados como para los jugadores.

“Queremos que esta competición se vea y se sienta diferente. Hemos tenido un gran apoyo de nuestros entrenadores, jugadores y árbitros para hacer que el juego en la Super Rugby Aotearoa sea más rápido, seguro y emocionante que nunca».

Punto de oro

Si un partido finaliza empatado después de los 80 minutos de tiempo regular, el resultado se decidirá por el denominado punto dorado. El primer equipo en anotar, por drop, puntapié de castigo o ensayo, durante un período de tiempo adicional de 10 minutos se llevará la victoria y ganará cuatro puntos.

«Los empates a menudo pueden dejar a todos sintiéndose un poco vacíos y después de los comentarios de nuestros entrenadores y jugadores hemos agregado la regla del punto de oro», dijo Lendrum. «Hemos visto la emoción que puede generar en otros deportes y modalidades y creemos que agrega una ventaja real».

Si un equipo pierde a través del punto de oro, aún puede ganar puntos de bonificación por anotar tres o más ensayos que la oposición, ya sea en el tiempo regular o en el tiempo extra.

Sistema de puntuación:

4 puntos para el equipo ganador.

1 punto para el equipo perdedor.

2 puntos para cada equipo si ninguno de los equipos anota durante el tiempo extra.

1 punto para cualquier equipo que anote tres ensayos o más que el oponente.

Cambio de tarjeta roja

Los jugadores que reciben una tarjeta roja pueden ser reemplazados por otro jugador 20 minutos después de ser expulsados del campo. El jugador expulsado no puede regresar al campo y se enfrentará al proceso judicial existente en la Sanzaar. No hay cambio en la sanción de la tarjeta amarilla.

«Si bien los jugadores deberían, y seguirán siendo, castigados por juego sucio, las tarjetas rojas a veces pueden tener demasiado efecto en un partido», dijo Lendrum. “No hay ganadores cuando un jugador recibe una tarjeta roja, pero los aficionados del rugby, los jugadores y los entrenadores quieren ver una disputa justa. Reemplazar a un jugador después de 20 minutos logra el equilibrio correcto».

Analizando, enfatizando el análisis del breakdown

El gerente nacional de los árbitros de NZR, Bryce Lawrence, dijo que las leyes existentes en el breakdown se aplicarían de manera más estricta para crear balones más rápidos de ataque y una disputa más justa.

“Los aficionados disfrutan del Super Rugby porque es un espectáculo fantástico y a nuestros árbitros les gusta permitir que el juego fluya. Estamos seguros de que veremos una competición que será más rápida, más justa, más segura y más fácil de entender».

«No estamos cambiando las leyes del juego, estamos siendo más estrictos sobre cómo las arbitramos».

Los puntos focales clave para los árbitros en el breakdown se resumen a continuación:

Los portadores de balón solo tendrán permitido un movimiento dinámico después de ser placado.

Gatear, o cualquier movimiento secundario que no sea colocar o pasar, será sancionado.

Se espera que los placadores se alejen de inmediato en la dirección de la línea lateral. Esta será la «prioridad número uno» de un árbitro en el placaje.

Habrá un «enfoque adicional» en la línea de fuera de juego, y se espera que los defensores estén «claramente» en su lado para proporcionar más espacio a los equipos atacantes.

Primeras impresiones respecto al «sobre énfasis» en el breakdown

No cabe la menor duda que cuando se cambia una norma o, como en este caso, se quiere enfatizar sobre aspectos concreto de una ya existente, las pretensiones son la mejora del juego, normalmente estos progresos están referidos al incremento en la seguridad de los jugadores o a intentar colaborar en la fluidez del juego, lo que, al fin y al cabo, redundaría en una mayor diversión para jugadores y aficionados.

Esta segunda intención era la que prevalecía al sobre enfatizar la atención arbitral en los breakdowns, no se trataba de implementar modificaciones a las reglas, solo «apuntalarlas», para intentar que placadores y placados cumplieran estrictamente las normas establecidas y llevarlas a cabo con la premura exigida, para poder ver volar el balón fuera de la situación.

Pero después de un primer análisis tras las dos primeras jornadas, los datos obtenidos no auguran mejoras ostensibles en el deseo primario, más bien podríamos concluir que en lugar de provocar mayor rapidez y fluidez en el juego estamos consiguiendo una ralentización del mismo. Antes de pasar a comunicar algunos datos que nos han llevado a sacar estas conclusiones, sería adecuado no «criminalizar» la actuación arbitral, en el sentido que su fuerte concentración en estas situaciones de juego los ha llevado a querer seguir tan a rajatabla lo recomendado, que a veces se haya podido sobrepasar cierta línea roja, sobre lo válido y lo incorrecto. El tiempo lo dirá, confirmará o rechazará estas primeras impresiones.

Lo que no cabe duda es que estas nuevas apreciaciones sobre el breakdown se exportarán a otras naciones importantes que juegan rugby desde principios de julio en adelante por lo que es importante que se eliminen todas las dudas posibles antes de ser probadas en Australia, Sudáfrica, Argentina…, y en el hemisferio norte.

En la segunda jornada de la competición se contabilizaron, en los dos partidos, Chiefs v Blues y Hurricanes v Crusaders y se obtuvo un promedio de 26,5 puntapiés de castigo en el breakdown, en esta cifra se incluyen aquellos en los que no se detuvo el juego por concesión de la ley de la ventaja. Esta cifra es muy superior a los promedios que aparecen en la competición del Super Rugby. Otro dato a destacar es que el 66% de las infracciones totales se concedieron en el breakdown, de las que un 37,7% correspondieron al equipo en ataque, frente a un 28,3% para la defensa.

Otro dato significativo que nos puede ayudar a comprender lo que puede suceder en un futuro si no se matizan las interpretaciones, es que en la Super XV el ataque perdía un balón cada, aproximadamente, 20 rucks, mientras que en la actualidad, la proporción ha pasado a ser de 1 por cada 7 rucks.

Es fácil deducir que ante este alto número de «paradas del juego», el tiempo de juego real de los partidos se redujo ostensiblemente, lo que sin lugar a dudas afecta a la diversión de los contendientes y aficionados.

Pero analizando los datos bajo un aspecto técnico, deberíamos ponernos en el papel de los entrenadores, que empezarían a cuestionarse hasta que punto les compensaría llevar a cabo un juego de fases, con breakdowns sucesivos, sabiendo la alta probabilidad de ser sancionados. La conclusión se ha podido observar en los partidos citados, muchas menos fases y una mayor utilización del juego al pie, hasta el punto de contabilizarse 66 patadas de promedio en los dos partidos.

La verdad es que se está exigiendo una velocidad de liberación o salida del balón de la agrupación tan rápida que hace casi imposible cumplir los requisitos (liberación del balón por el placado, liberación del placador al placado, alejarse inmediatamente y en la dirección correcta…), dentro del plazo de tiempo permitido.

Evidentemente los datos aquí expuestos, 26 infracciones y 66 patadas no son lo que buscaban ni esperaban éste «sobre análisis de la normativa», por lo que consideramos que es el momento que legisladores y árbitros, fundamentalmente, proporcionen un incentivo suficiente para que el lado atacante mantenga la posesión y pueda construir un juego de multifases. Por la cuenta que les trae, entrenadores y jugadores también tendrán que esforzarse para adaptarse a la nueva normativa, ya «reglada», si quieren mantener alguna esperanza en la victoria.

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