ENSEÑANZA - APRENDIZAJE

"Como otros estudiantes, los atletas desarrollan su comprensión y aprenden más eficazmente cuando están implicados en la resolución de problemas por ellos mismos (Butler, 1997). Si los expertos simplemente presentan conocimientos (algunas veces bastante enérgica/convincentemente) a aquellos que son inexpertos y toman decisiones por ellos, los atletas se vuelven menos capacitados. En otras palabras, si en las necesidades de los atletas no influyen sus experiencias de aprendizaje, el aprendizaje es mínimo. Cuando los entrenadores utilizan un estilo empoderado (empoderar: conceder poder a un colectivo para que mediante su gestión mejore su actuación) de entrenamiento los atletas ganan y toman propiedad de sus conocimientos, desarrollo y toma de decisiones que los ayudaran a maximizar su rendimiento. Este enfoque les proporciona una oportunidad para tomar parte en el proceso de toma de decisiones que está implícito en la organización y actuación de los deportes de equipo". Lynn Kidman.


Los entrenadores y entrenadoras monos

Para ilustrar la necesidad de preguntarse el por qué de las cosas, la necesidad de cuestionarse lo establecido, la necesidad de conocer las propias creencias y desafiarlas regularmente, contaré hoy la paradoja de los monos y los plátanos.


  • En un experimento se introdujeron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para comer los plátanos, se rociaba al resto de monos con chorros de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos relacionaron la conexión entre el uso de la escalera y los chorros de agua fría, de modo que cuando uno de ellos intentaba subir la escalera para coger un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.


Se cambió a uno de los cinco monos iniciales por uno nuevo. Evidentemente el mono nuevo, en cuanto vio los plátanos intentó subir la escalera. En ese momento los demás se abalanzaron sobre él y lo bajaron violentamente, antes de que los chorros de agua fría iniciaran su castigo. Después de varios intentos, el mono nuevo comprendió que era mejor renunciar a ascender por la escalera. Se sustituyó otra vez a uno de los monos del grupo inicial, ocurriendo exactamente lo mismo que con el primer mono cambiado. Éste intentó trepar para coger los plátanos y el resto lo agredió, comprobándose, sorprendentemente, cómo el primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador. El proceso se repitió con un tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos iniciales habían sido sustituidos


En ese momento se comprobó algo sorprendente, ninguno de los monos de la habitación había recibido nunca los chorros de agua fría, y sin embargo no trepaban para hacerse con los plátanos. Si se hubiera podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta "No lo sé. Esto siempre ha sido así"


Aparquemos por ahora la historia de los monos y hagamos una reflexión sobre el enfoque de entrenamiento actual. Si analizamos el modo en el que los entrenadores y entrenadoras afrontan su manera de enseñar nuestro deporte a sus jugadores y jugadoras, podemos encontrar diferentes estilos, pero la mayoría de ellos tiene un denominador común, son estilos prescriptivos. Por lo general, la sociedad entiende que el buen docente es aquel que tiene toda la información y que debe comunicar constantemente a sus deportistas lo que éstos y éstas tienen que hacer en cada momento. Es más, si un entrenador o entrenadora no está dando instrucciones constantemente, se interpreta que no sabe o no está realizando su tarea correctamente. Este tipo de enfoque de entrenamiento presupone que el entrenador o entrenadora tiene el control total de lo que ocurre durante las sesiones de entrenamiento y que los deportistas no tienen prácticamente nada que aportar. Estos motivos llevan a denominar a este enfoque de enseñanza Centrado en el Entrenador.


Los entrenadores y entrenadoras que confían en este enfoque se esfuerzan por controlar el comportamiento su equipo en cualquier tipo de situación, principalmente en la deportiva, pero también en la extradeportiva. Si analizamos las primeras situaciones, los docentes ejercen mayor control en: Las decisiones sobre los objetivos del equipo para la temporada, la estrategia para cada partido, la táctica en cada situación del campo,... Para los deportistas, por tanto, la lectura del juego se convierte en una mera prescripción del entrenador o entrenadora. De esta manera, hemos de tener presente que este enfoque genera formas limitadas de aprendizaje, principalmente memorísticas, no contribuyendo al desarrollo del propio aprendizaje del jugador o jugadora. Este enfoque, por tanto, genera deportistas robots en sus acciones y decisiones, siguiendo constantemente indicaciones. Su juego se convierte más bien en una partida de ajedrez, en el que los atletas se toman como simples fichas del tablero.


Es curioso cómo, cuando nuestros deportistas afrontan una situación de juego en la que tienen que tomar decisiones (dos contra uno, patear o jugar en nuestra 22, …) les exigimos que tomen la decisión correcta, pero… ¿nos hemos preguntado si nuestro enfoque de entrenamiento ayuda a nuestros jugadores y jugadoras en la toma de decisiones? ¿Cómo vamos a conseguir el futuro Daniel Carter, capaz de encontrar un espacio en el más férreo muro defensivo, si no le damos la oportunidad de tomar sus propias decisiones durante el entrenamiento?


Tal como se indica en el texto inicial de este apartado de la web, "los deportistas desarrollan mayor comprensión y aprenden más efectivamente cuando están implicados en la resolución de problemas por ellos mismos". Cuando los entrenadores y entrenadoras tienen presente las necesidades de sus atletas, sus intereses y lo más importante, sus motivos para venir a nuestros entrenamientos, cuando los jugadores y jugadoras tienen su espacio en la toma de decisiones del equipo, éstos ganan y toman propiedad de sus conocimientos, desarrollando la toma de decisiones que les ayudará a maximizar su rendimiento. A este enfoque de entrenamiento se le denomina Centrado en el Deportista.

Los entrenadores y entrenadoras que siguen este enfoque de enseñanza basan sus actuaciones en un sistema de liderazgo que cubre las necesidades del propio deportista y atiende a los procesos de aprendizaje individuales.


  • Ambos enfoques de enseñanza, tanto el centrado en el entrenador como el centrado en el deportista, están directamente relacionados con estilos de liderazgo diferentes. No me interpreten mal, con todo esto no estoy planteando que un enfoque sea correcto y el otro incorrecto, solo estoy siendo crítico para no ser un mono nuevo que no toma los plátanos simplemente porque "siempre ha sido así." Para una mejor comprensión de las diferencias entre ambos enfoques, se presenta un cuadro de la web de la IRB donde se exponen las principales diferencias entre ambos enfoques de entrenamiento.


  • Para comprender mejor las diferentes aplicaciones de ambos enfoques me ayudaré del cuadro que elaboraron Hersey y Blanchard donde explican el ciclo vital del modelo de liderazgo de los entrenadores y entrenadoras. En él podemos observar los distintos tipos de enfoques de enseñanza que existen para ambos autores, donde consideran dos principales: uno prescriptivo y otro delegador, así como un par de enfoques intermedios (no todo tiene porque ser blanco o negro).


Lo más importante del cuadro es la explicación del proceso evolutivo de los entrenadores y entrenadoras/as así como de los jugadores y jugadoras. En este proceso es evidente que los que se inician tienden a carecer de disciplina, por lo que necesitarán un enfoque más prescriptivo. Según se vaya adquiriendo experiencia y autonomía el enfoque de enseñanza tenderá a ser consultivo, participativo y por último delegador. Hay otros aspectos que requieren un enfoque u otro como son, por ejemplo: trabajar con pequeños, que por motivos de seguridad se necesitará un enfoque prescriptivo o trabajar con adultos, mucho más autónomos; tampoco es lo mismo trabajar elementos técnicos muy concretos, para lo que necesitamos focalizar la atención del jugador o jugadora, que trabajar con toma de decisiones, donde necesitamos la iniciativa de éstos/as.


El enfoque de enseñanza centrado en el deportista está expandiéndose, especialmente en el mundo anglosajón. Sorprendentemente, una de las federaciones que está poniendo especial interés en desarrollar este estilo es la Federación Inglesa de Fútbol (TheFA), que lo está introduciendo en sus cursos de entrenadores. Nuestro mundo del rugby no se queda atrás. Muchos entrenadores y entrenadoras están aplicando este sistema. Wayne Smith sugiere que los equipos con un enfoque centrado en el deportista tienden a "…desarrollar una cultura de equipo y una forma de aprender con más rapidez, y van a adquirir más conocimiento y una mejor comprensión del juego conforme la temporada avance."


Hace poco tiempo tuve el honor de conocer a Josefa Idem (deportista con más asistencias a las Olimpiadas). Para mí un momento revelador. Después de charlar largo rato sobre su experiencia en el deporte y el entrenamiento, me confesó una característica propia de los latinos que nos diferencia de los centroeuropeos (como lo es ella), los latinos necesitamos creernos lo que debemos hacer. No consideramos que una actividad sea adecuada por el mero hecho que nuestro entrenador o entrenadora nos lo indique, necesitamos creer que la tarea en cuestión es beneficiosa. Sería ideal que los latinos aprovecháramos esta cualidad y nos replanteáramos si lo que hacemos en nuestros entrenamientos es correcto.


En un mundo cambiante, las tradiciones se van poniendo en tela de juicio: ¿Podemos seguir entrenando como nos entrenaron a nosotros? Desde esta web planteamos una nueva forma de ver el entrenamiento, una forma diferente de afrontar la relación entrenador/a-jugador/a. Promovemos uno de los enfoques más innovadores y efectivos de enseñanza, que capacita a nuestros atletas para el éxito y el disfrute de su participación deportiva: El Enfoque Centrado en el Deportista. Ahora es el momento en que nosotros como educadores y educadoras debemos decidir. Podemos ser un entrenador o entrenadora "mono" o cuestionar nuestro sistema de trabajo y evolucionar, pero para ello necesitamos cierto grado de valentía, ¡ánimo!


"Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio"

Albert Einstein


Empoderamiento.

El Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi, en su lectura del 9 de Junio en la Universidad de Puerto Rico, compartió la siguiente historia de su padre: "Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el Instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Estábamos bien al interior del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mí siempre nos entusiasmaba poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine. Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para asistir a una conferencia que duraba el día entero y yo aproveché esa oportunidad. Como iba a la ciudad, mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba, y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes, como llevar el coche al taller. Cuando me despedí de mi padre él me dijo: - Nos vemos aquí a las 5 P. M. y volvemos a casa juntos. Después de completar muy rápidamente todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me concentré tanto en la película, que me olvidé del tiempo. Eran las 5:30 P. M. cuando me acordé. Corrí al taller, recogí el coche y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 P. M., y me preguntó con ansiedad: ¿Porqué llegas tarde? Me sentía mal y no le pude decir la verdad; entonces le dije que se retrasaron en el taller... sin saber que mi padre ya había llamado allí. Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo: - Algo no anda bien en la manera como te he criado, puesto que no te he dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar sobre lo que hice mal contigo caminando las 18 millas hasta casa. Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta nuestra casa por caminos que no estaban ni pavimentados ni alumbrados. No lo podía dejar solo, ...así que yo conduje 5 horas y media detrás de él ...viendo a mi padre sufrir por una mentira estúpida que yo había dicho..."


"... Muchas veces me acuerdo de este episodio y pienso... Si me hubiese castigado de la manera como nosotros castigamos a nuestros hijos, ¿hubiese aprendido la lección…?. ¡No lo creo! Hubiese sufrido el castigo y hubiese seguido haciendo lo mismo. Pero esta acción de auto-reflexión fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer."


Parece habitual que la primera reacción cuando nuestros jugadores y jugadoras cometen un error es culparlos y/o "castigarlos", pero ¿somos conscientes de nuestra enseñanza? Esta historia nos recuerda la necesidad de reflexionar sobre nuestro trabajo. En este sentido, ¿hemos reflexionado sobre nuestro enfoque de enseñanza? ¿Se ajusta a las exigencias que ponemos en nuestros atletas? ¿Estimulamos suficientemente el desarrollo de nuestros deportistas?


Una vez que se han puesto en pie las diferentes prácticas de entrenamiento actuales, me gustaría reflexionar con mayor profundidad sobre uno de ellos. El enfoque para nosotros más adecuado y sobre el que los entrenadores y entrenadoras deberíamos empezar a trabajar es el centrado en el atleta.


Para poder hacer un uso adecuado de este enfoque hay que comprender el concepto del empoderamiento. Empoderar significa dar poder... Este concepto está relacionado con el estilo de liderazgo que se lleve a cabo con un equipo. El entrenador que use un enfoque centrado en el entrenador utilizará su liderazgo, su poder, ya sea de forma consciente o inconsciente, para imponer su voluntad centrada en la consecución de su própio fin. Este tipo de actuaciones son desempoderantes, quitan el poder a los deportistas y, por tanto, será más probable que se cumplan los objetivos de los entrenadores y entrenadoras y menos los de sus atletas. Por contra cuando un entrenador o entrenadora tiene presente a sus deportistas primero, antes que a él o a ella y sus objetivos personales, y les anima a decidir y controlar sus actos, sus deportistas se empoderan.


Para poder hacer un uso adecuado de este enfoque hay que comprender el concepto del empoderamiento. Empoderar significa dar poder... Este concepto está relacionado con el estilo de liderazgo que se lleve a cabo con un equipo. El entrenador que use un enfoque centrado en el entrenador utilizará su liderazgo, su poder, ya sea de forma consciente o inconsciente, para imponer su voluntad centrada en la consecución de su própio fin. Este tipo de actuaciones son desempoderantes, quitan el poder a los deportistas y, por tanto, será más probable que se cumplan los objetivos de los entrenadores y entrenadoras y menos los de sus atletas. Por contra cuando un entrenador o entrenadora tiene presente a sus deportistas primero, antes que a él o a ella y sus objetivos personales, y les anima a decidir y controlar sus actos, sus deportistas se empoderan.


El enfoque centrado en el atleta se basa en el empoderamiento de los deportistas, pero no sugiere, en ningún caso, darles todo el poder, sino que los entrenadores y entrenadoras deberían utilizar su capacidad de liderazgo para guiar a sus atletas en la toma de sus decisiones y capacitándolos para responsabilizarse de su vida deportiva y humana. Evidentemente hay personas y/o momentos en los que es conveniente el uso de un enfoque u otro, como ya indiqué en la primera reflexión.


Si el objetivo final de todo educador es conseguir que los alumnos lleguen a ser autónomos, a poder actuar independientemente y sin la constante necesidad del maestro, es necesario abandonar estilos de enseñanza prescriptivos y acercarse a modelos más delegadores . Cuando los entrenadores, en lugar de decir a los jugadores lo que deben hacer en cada momento (uso de estilos prescriptivos), utilizan preguntas y animan a que ellos mismos se planteen cuestiones (uso de estilos delegadores) los capacitarán para la deseada autonomía. Pero seamos realistas ¿es lo que queremos? Este cambio implica un cierto grado de valentía, porque como ya dijo el maestro y filosofo taoísta Lao Tzu unos 600 años A.C. “Los mejores líderes son aquellos que la gente casi no sabe que existen, cuando su trabajo se haya terminado y cumplido su objetivo, dirán que lo hicieron por ellos mismos, que sucedió de forma natural”. Desear el progreso del jugador o jugadora es asumir que un día el discípulo será mejor que el maestro… de lo contrario no habrá progreso.

Pero ¿qué beneficios reales tiene este enfoque de entrenamiento?

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1. Motivación y Empoderamiento: Una constante en todos y todas las personas que se dedican a la enseñanza es la búsqueda de la motivación en sus alumnos y alumnas. En el mundo del deporte, donde el sacrificio y el esfuerzo son elementos fundamentales del día a día, la motivación adquiere especial interés. Pero ¿cómo conseguimos motivar a nuestros jugadores para que no falten a los entrenamientos, para que se empleen a fondo en cada ejercicio, para que lo den todo en el partido? Son muchos los factores personales que influyen en la motivación de cada uno, y esto es tarea del psicólogo, pero hay algunos factores generales que ayudan a generar esta motivación tan ansiada. Para Freysinger y Bedini , los deportistas empoderados tienen autoridad para decidir y son capaces de implicarse activa y plenamente en la elaboración y definición de su propia dirección. ¿Podemos pedir más? ¿Se puede estar más motivado que estando implicado plenamente en el propio desarrollo? Quizás ahora cambiemos el término y prefiramos que nuestros deportistas estén empoderados además de motivados…

2. Implicación en el propio desarrollo: Ésta implicación por uno mismo tiene gran transferencia ¿Cuántas veces los entrenadores y entrenadoras nos hemos desesperado porque los chicos o chicas no han tomado la iniciativa del trabajo y han estado esperando a que les indicáramos que hacer? Para Kidman, es evidente que cuando un jugador o jugadora se implica en su desarrollo, empieza a tomar propiedad de su propio aprendizaje, de sus capacidades, de sus necesidades y de su propia dirección. Deportistas y equipos empoderados sabrán lo que más le conviene en cada momento, y por tanto estarán capacitados para tomar iniciativas que les ayuden en su propio desarrollo. Las personas empoderadas tienen más oportunidades y control de lo que ocurre en sus vidas deportivas, y por ende, aprenderán a hacerlo en sus vidas diarias. Para Arai , estos deportistas y equipos tienen oportunidades y control porque se comparte el “poder” con ellos.

3. Comprensión y aprendizaje: Si además de la motivación, la implicación y el control del deportista en su aprendizaje, le añadimos la reflexión sobre las tareas a través de las preguntas del entrenador o entrenadora… ¿se producirán mejoras durante los ejercicios, juegos, actividades… que propongamos? Para Kidman, el uso de un enfoque centrado en el atleta facilitará una mayor comprensión y retención tanto de la táctica como de las habilidades. Esta comprensión sobre las tareas así como de los objetivos que se proponen en éstas, hará que el deportista entienda el beneficio que le aportan, y por tanto, en lugar de ejecutarlos mecánicamente como una tarea más, las aceptarán como parte importante de su desarrollo y centrarán su atención.

4. Confianza y respeto: Muchos entrenadores valoramos la importancia de la confianza y el respeto entre el entrenador/a-jugador/a. ¿Puede el enfoque centrado en el atleta ayudar a conseguir este tipo de relación? Con el uso del enfoque centrado en el atleta, se fomenta la importancia del desarrollo del deportista promoviendo el respeto del atleta; Igualmente el uso de preguntas genera confianza entre ambos para hacer reflexionar de forma positiva y responder con sinceridad.

5. Autonomía: El uso de este enfoque de entrenamiento anima a los deportistas a ser autosuficientes y autoconscientes, esto va a dar como resultado deportistas autosuficientes, capaces de controlar su rendimiento y su capacidad en la toma de decisiones.


¿Cuáles son los componentes principales de un enfoque centrado en el atleta?
  • 1. Juegos didácticos para la comprensión: son aplicaciones físicas de situaciones reales de juego que ayudan al deportista en su proceso de toma de decisiones.

    2. El uso de preguntas: Es la mejor forma para hacer pensar a los jugadores y para desarrollar su capacidad de toma de decisiones.

    3. Una cultura de equipo de calidad: Uno de los principales motivos para usar el entrenamiento centrado en el atleta es incitar a los jugadores y jugadoras a responsabilizarse de sus acciones y de su contribución al equipo.

    En sucesivas habilidades analizaremos cada uno de estos componentes con mayor profundidad.

Muchas personas entrenan sin comprender realmente el enfoque de enseñanza que utilizan. Es fundamental entender los diferentes enfoques que existen y elegir cual queremos usar. El siguiente paso será asegurarnos de que empleamos correctamente el enfoque elegido, no vaya a ser que castiguemos y/o regañemos a nuestros jugadores cuando somos nosotros los responsables de su aprendizaje.


"No se puede enseñar nada a un hombre, solo puedes ayudarle a que lo descubra por sí mismo"

Galileo.


Las gafas del entrenador

Para la siguiente reflexión, utilizaré un reciente anuncio publicitario de un producto de limpieza que nos puede ayudar a entender el foco de atención que prima en algunas personas.


Durante los cursos de entrenadores se produce un amplio debate cuando llegamos a la siguiente reflexión:
"El buen entrenador:
Ve lo que es correcto y lo elogia.
Ve lo que está mal …
… reconoce porque está mal
… sabe cómo arreglarlo."

¿Coincide esta reflexión con la realidad? Los alumnos, en un alto porcentaje, confirman que la mayoría de sus actuaciones se inician a partir de la segunda afirmación…, pero … ¿qué ocurre con la primera?

La psicóloga Lynn Kidman en (Kidman, 2005) nos indica que: “…en algunos casos, los entrenadores consideran que si no están diciendo a sus deportistas lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo no están haciendo su trabajo”. Este es un pensamiento inconsciente que, en caso de darse, tenderá a identificar al entrenador/a a partir de la segunda de las afirmaciones.

Para comprender mejor la afirmación inicial, debemos realizar una reflexión previa: ¿Cómo aprenden nuestros deportistas?

Una respuesta parece obvia, por imitación. ¿Quién no ha aprendido a realizar el pase de spin viendo a otro jugador más experimentado?, o, desde otro punto de vista, ¿No se ha puesto de moda el pase offload a una mano desde que el All Blacks Sonny Bill Williams nos demostró su habilidad en la tele?

Sin embargo, en actividad física, el aprendizaje de habilidades motrices está muy relacionado con la teoría conductista. Más concretamente, nuestros deportistas aprenden a través de lo que se denomina Condicionamiento Operante, es decir, aprendemos a través de refuerzos y castigos. Los refuerzos son estímulos cuya presencia aumenta la frecuencia de reproducción de una conducta. Los castigos, por el contrario, son estímulos cuya presencia disminuye la reproducción de una conducta. Utilizando un ejemplo práctico, nosotros como jugadores/as hemos aprendido, que nuestro gesto era correcto, cuando nuestro/a entrenador/a nos proporcionó un refuerzo (¡Buena posición de espalda, Antonio!, ¡Así se sacan las manos para recibir el balón, Julia! ¡Bien hecho!, ¡Ese agarre es perfecto, pilier!...). Sin embargo, es más común haber aprendido que no debíamos realizar un determinado gesto tras recibir una reprimenda.

El problema principal radica en … ¿Qué estímulos aplicamos más en nuestro día a día como entrenadores/as? ¿Estamos centrados en ver lo correcto y reforzarlo o lo mejorable y corregirlo?

Antes de responder hagamos una nueva reflexión. Estamos de acuerdo en que las personas aprendemos a través de refuerzos y castigos…

  • ...¿Con cuál se aprende más? ¿Qué ocurre cuándo nuestros/as jugadores/as escuchan el refuerzo a un compañero/a? Y por otro lado, cuando se corrige a un/a compañero/a, ¿el resto del equipo se da por aludido?

    En la mayoría de las prácticas, los entrenadores/as tienen puestas las gafas del error durante la mayor parte del tiempo, viendo principalmente los factores que hay que mejorar. Y ¿Qué hay de los aciertos? ¿Quién se ocupa de los nuevos gestos que se están realizando correctamente y que contribuyen a la mejora de la habilidad?, o ¿quién se ocupa de reforzar a los/as jugadores/as que están ejecutando correctamente la habilidad?

En algunas ocasiones, algunos/as técnicos dejan entrever un tenue… “Bien”. Aclaremos un poco más, "Bien", ¿qué? Cuando decimos “Bien” ¿nos referimos a la dirección de la carrera, la comunicación, el agarre, …o la ropa con la que ha venido a entrenar? Completemos el Feedback: REFUERZO + MOTIVO.

Sigamos revisando nuestro foco de atención... ¿Analizamos la balanza de nuestro enfoque? ¿Cuánto enfocamos en lo positivo y cuánto en lo negativo? Teniendo presente la importancia de crear una Cultura de equipo de calidad… ¿Qué tipo de cultura de equipo genera una descompensación hacia lo negativo? ¿Qué tipo de autoconcepto genera un enfoque excesivamente negativo en los jugadores? Un enfoque principalmente negativo, ¿genera motivación? Y sobre todo, como dice el entrenador de fútbol Jason Vittrup: “Pocas personas están interesadas en escuchar o pasar mucho tiempo con alguien que está constantemente en contra de él”.

Para (Martens y Col., 1989), un enfoque positivo ayuda a los deportistas a mejorar su capacidad de autoevaluación y le otorga credibilidad al entrenador, mientras que el enfoque negativo incrementa el temor al fracaso, rebaja la autoestima y destruye la credibilidad del entrenador.

¿Eso significa que no debo observar los elementos a mejorar? Si seguimos la afirmación inicial, la respuesta es NO, pero sí debemos analizar la inclinación de nuestra balanza.

¿Por qué se tiende a usar un enfoque negativo?

Hay varias razones, las principales son las siguientes:
1º) Porque somos entrenadores monos…, hemos adquirido malos hábitos que debemos corregir.
2º) Porque tenemos expectativas irreales sobre las conductas que son aceptables o no. En ocasiones no tenemos presente las características de nuestros/as jugadores, especialmente cuando entrenamos a niños/as. Estos NO entrenan como los seniors ni como un equipo que aspira a ganar el Rugby Championship.
3º) La última razón que analizaremos es la convicción que tienen algunos/as entrenadores/as sobre los resultados de este enfoque. Evidentemente el castigo tiene resultados, pero ¿hemos considerado los efectos colaterales que el abuso de este enfoque pueden generar en la cultura de equipo, en la motivación de los/as deportistas, en su autoestima y en el fomento de la toma de decisiones?

Es importante reflexionar sobre nuestro enfoque durante los entrenamientos y considerar los efectos que estos producen en los jugadores, en el equipo y en el propio club. Un buen equilibrio en nuestra balanza, donde el enfoque positivo prime sobre el negativo, puede proporcionarnos muchos beneficios, ¿Quieres cambiar tus gafas?