El pase rápido fuera del contacto le da al ataque toda la ventaja e incrementa la oportunidad de provocar una ruptura y ensayar, especialmente si el medio de melé especialista recibe el primer o segundo pase y es excepcional en pases largos, amplios y precisos para explotar los espacios abiertos.

Colin Ireland.

Si los jugadores cometen errores (tanto en las opciones que toman como en la ejecución de las habilidades), pueden perder confianza tanto consciente como inconscientemente y se preocuparán por los errores que han cometido. Esto interferirá muy probablemente en su capacidad para escanear e identificar las señales claves que informarán para la toma de decisiones en un impredecible ambiente rugbístico.

Dave Hadfield.

El juego necesita una inyección para incrementar la anticipación ante el placaje, mejor que reaccionar ya en el placaje; ya que la reacción, que es practicada hasta la saciedad, lo que casi hace es construir en los fallos, ya que estamos diciendo que el portador del balón sea placado. Una vez que tú y tu equipo tenéis esa mentalidad, estáis casi vaticinando una profecía que se cumplirá: el fallo en el área de contacto. Intenta entrenar a tus jugadores para que observen pronto lo que va a suceder más que ofrezcan una reacción a lo que ya ha sucedido.

Keith Richardson.

En la defensa del lateral se deben tener en consideración ciertos elementos, no puedes cubrir todas las amenazas en el lateral, es necesario identificar tu amenaza más letal y enfatizar la defensa en esa zona, tienes que trabajar un plan defensivo por si el balón se pierde o no es lanzado a dicha zona y cubre siempre el fondo del lateral con un jugador en el suelo (sin saltar).

Gary Gold.

RuaTipoki dice: “Primero conseguir la amplitud”. A continuación, puedes conseguir la profundidad manteniendo la carrera. Es más difícil conseguir amplitud cuando el balón se desplaza, porque estás corriendo lateralmente. Puedes crear alguna amplitud cuando el balón está en movimiento cambiando la trayectoria hacia fuera, pero no es lo ideal, y si lo hacemos, debemos disponer a jugadores corriendo hacia el portador del balón. Por lo tanto, es mejor ver una línea plana y jugadores rellenando el campo que una profunda y comprimida.

Rua Tipoki.

Los equipos atacantes deben alejar el balón de las fortalezas defensivas. Teóricamente, todas las políticas defensivas en el breakdown son similares, por lo que necesitas desplazar el balón hacia un defensor periférico, lo que a su vez se convierte en la búsqueda del espacio.

Peter Russell.

Esencialmente, queremos que todo el equipo toque la misma partitura en un corto periodo de tiempo. Estamos, por tanto, hablando el mismo idioma en el entrenamiento. Esto significa que establecemos referencias claves en las áreas principales de nuestro juego que seguiremos reforzando durante el periodo de entrenamiento y en los partidos.

Nick Scrivener.

Creo que tenemos que entender que es propio de la naturaleza humana encontrar excusas para los malos resultados. El arte de la gestión es saber cuándo hay que "patear" al jugador y el momento de simpatizar poniendo el brazo alrededor de su hombro. En mi experiencia, es importante ser proactivo, cortando una situación de raíz antes de que sea un problema importante. Un problema puede convertirse en una excusa y debe airearse antes de que pueda convertirse en motivo de un menor rendimiento.

Richard Graham.

Si sólo se le dice al equipo que salga al campo y juegue en función de lo que vean delante de ellos es, según mi opinión, abdicar de las responsabilidades como entrenador y es una receta para el caos y el bajo rendimiento. Muchas veces es necesario adoptar un enfoque más centrado en el entrenador, para conseguir que ciertos jugadores suban hasta el nivel requerido, antes de que puedas permitirte dar a los jugadores más oportunidades para que descubran por sí mismos.

Alan Martinovic.

Conforme pasa el tiempo, los jugadores se acostumbran a usar los juegos condicionados. Si están claramente establecidos, comprenden los objetivos. Además, eliminan el aburrimiento y a lo largo de la temporada los mantiene entretenidos. He observado que incluso si se está llevando a cabo el mismo juego semana tras semana, los jugadores aún quieren jugarlo.

Los mejores juegos son los que más se parecen al juego real. Los jugadores aprenderán sobre la marcha el juego y nos podremos concentrar en las habilidades y no en las reglas.

Damian McGrath.

Las temporadas de rugby son tan exigentes que se necesita manejar al equipo sabiamente para maximizar su potencial. Se trata de un equilibrio entre el descanso de los mejores jugadores y la incorporación de los más jóvenes y aún así seguir ganando partidos.

Alan Solomons.

A Jonny Wilkinson le llevó varios años ser igualmente bueno con ambos pies. Después de lograrlo, los 3 de atrás en defensa no supieron si sus patadas iban a ir a izquierda o derecha.

Paul Turner.

Creo que debe ponerse un mayor énfasis en el ataque a partir de las primeras fases, para generar momentum y poner presión en el rival. El juego atacante de los tres cuartos a partir de primera fase es tan bueno como el nivel de habilidad de los jugadores ante la situación que se les presenta. Copiar simplemente un movimiento que se ha visto a otro equipo será ineficaz si no se han considerado las 4 preguntas claves.
1. ¿Qué estamos intentando conseguir?
2. ¿Dónde y con quién vamos a lograrlo?
3. ¿Quién va a ayudar para que esto suceda?
4. ¿Quién es el responsable de mantener la posesión si no se logra?

Shannon Fraser.

Hacer todo lo posible para atenerse al número de melés que se había planificado y no escuchar el “sólo una más” suplicado por los delanteros. Hay que educarlos en que produzcan calidad más que cantidad y el “sólo una más” puede ser el requerimiento de una sola persona. Si se aumenta la carga de trabajo respecto a lo que se ha dicho al principio, puedes perder la fe de algunos jugadores y no darán el 100% en la próxima sesión, porque sospecharán que habrá algunas “después” que previamente no se habían indicado.

Keith Richardson.

Los entrenadores humanistas, centrados en el jugador, evitan las evaluaciones públicas del jugador y trabajan con las necesidades y en la comprensión del mismo. En otras palabras, ayudando a los jugadores a esforzarse en la comprensión y estando en contacto con sus sentimientos se puede contribuir al crecimiento y desarrollo de los jugadores, lo que a su vez les ayudará en su actuación y motivación.

Rick Humm.

Es evidente que existen relaciones cercanas entre la cantidad de habilidades que un jugador posee, la cantidad de decisiones que él/ella es capaz de tomar y el estado mental del jugador. Si aceptas que un jugador no tomará una opción si no confía en poseer la habilidad para ejecutarla entonces, el número de decisiones que será capaz de tomar estará limitada por la variedad de sus habilidades. Por ejemplo, si un jugador tiene una debilidad pasando a la derecha, es improbable que tome la decisión de realizar un pase amplio a un compañero de equipo situado a su derecha, incluso si ese compañero de equipo dispone de mucho espacio para atacar y está pidiendo el balón.

Dave Hadfield.

A los jugadores de rugby les gusta un entorno competitivo, por lo que los juegos constituyen un buen método para desarrollar las habilidades. Algunos entrenadores se ponen nerviosos al usar juegos, debido a que pueden llegar a ser caóticos y podría ser difícil concentrarse en ciertas habilidades. Por lo tanto, necesitamos de un ambiente disciplinado para asegurarnos que el caos tiene un propósito.

Damian McGrath.

El enfoque centrado en el jugador coloca la responsabilidad en los jugadores para que lleven el control de su aprendizaje. Debemos de tener cuidado de no dejar que este empoderamiento frene su desarrollo por el hecho de que los jugadores sigan haciendo las mismas cosas y no se den cuenta del por qué no son eficaces. El enfoque centrado en el jugador necesita que comprendas con claridad tu papel como guía y asesor. Si quieres que tu equipo juegue rugby con “la cabeza arriba” deben comprender en primer lugar, a través de la práctica, lo que está sucediendo delante de ellos y actuar en consecuencia.

Alan Martinovic.

Un equipo que patea a partir de un balón lento encontrará una defensa preparada y capaz de lidiar con esa patada más eficazmente. Con el equipo avanzando, la defensa probablemente tiene más jugadores en el suelo luchando por reintegrarse al juego y los alas podrían estar arriba o cerca de la línea de defensa. Un buen 10 lee el juego y sabe cuando el equipo está "boxeando en su esquina." Otra fase de retención del balón podría significar balón lento. ¿Qué hace Quade Cooper?, al igual que otros top 10, como Ronan O'Gara o DanCarter, patean "on the front foot" (patear hacia delante cuando el equipo está avanzando) cuando saben que las fases posteriores podrían significar un estancamiento (detención del avance) del equipo. En otras palabras, patean con balones rápidos de rucks.

Richard Graham.

Mientras que el rendimiento en el campo es visto y juzgado por todos, lo que no es evidente para la mayoría son los retos y el trabajo en la “trastienda” para asegurar que todo funcione de manera eficiente y sin problemas. Nada es más debilitante que el entrenamiento se detenga o se cancele, que los autobuses lleguen tarde a los enfrentamientos, que el equipamiento no sea el apropiado, que el staff llegue tarde, que la cinta de grabación sea insuficiente, o que los jugadores no estén donde tienen que estar en el momento adecuado. Todo lo mencionado anteriormente parece mundano, pero es muy valioso para los entrenadores y también para el desarrollo del equipo.

Shane Sullivan.

Si un jugador no puede reproducir una habilidad que fue entrenada previamente, sería un error recurrir al tópico: "Yo le dije que utilizase esa habilidad". Tenemos que mirarnos a nosotros mismos y preguntarnos por qué no fueron capaces de hacer de esa habilidad un hábito. Tenemos que desafiarnos a nosotros mismos para cambiar el comportamiento de un jugador para que pueda reproducir la habilidad cuando lo necesite.

Richard Graham.

Nuestra filosofía respecto a la defensa, al igual que en muchos otros equipos, es que se trata de un ataque sin balón. Queremos presionar al equipo atacante sin alterar nuestro sistema. Esto significa que los queremos forzar a que cometan errores en los momentos adecuados. De esta forma, un jugador que se compromete en un placaje, que puede forzar una recuperación o un golpe de castigo, lo hace de tal forma que no quedemos sobreexpuestos (“vendidos”).

Justin Bishop.

Los entrenadores dicen a sus jugadores que corran rectos. Esto es mejor que derivar con el balón en las manos. Sin embargo, un buen defensor que puede permanecer cuadrado para tomar al atacante que llega recto puede, normalmente, derivar hacia el siguiente receptor. Como entrenadores deberíamos tener como objetivo hacer que los defensores se giren hacia dentro y no estén lo suficientemente equilibrados para ir directamente hacia fuera, hacia el siguiente atacante.

Tosh Askew.

Cuando establezco actividades me gusta que fluyan. Por lo tanto, establezco feed back durante la actividad en lugar de tener que parar y volver a comenzar la actividad frecuentemente. Es necesario que exista un equilibrio entre la continuidad y la información, donde demasiada información puede reprimir la actividad.

Nick Scrivener.

La toma de decisión a partir de un balón recuperado es, por definición, mucho más complicada que la de un balón de primera fase. Existen tantas variables que no puedes confiar en el conjunto de movimientos del que dispones en primera fase y sí en las actuaciones claves en áreas de comunicación, anticipación y ejecución.

Eugene Eloff.

Si mides tu éxito como entrenador observando la ratio victorias/derrotas en una liga competitiva como la nuestra, pronto te volverás loco. En su lugar, nos fijamos en los procesos y nos aseguramos que hacemos las cosas correctamente. Esto requiere la aceptación por parte de todos.

Mark Mapletoft.

“Para romper una defensa organizada no necesariamente debemos hacer contacto. Debemos atacar las debilidades”.

Peter Russell.

Los jugadores de élite son astutos. Reconocen que no van a cambiar la última decisión que tomaste, pero quieren poner presión en tu próxima decisión. Esta es parte de tu función como árbitro: no ser influenciado y, como consecuencia, tomar una decisión incorrecta.

Ashley Rowden.

En los partidos con chicas, las jugadoras pueden derramar alguna lágrima. Es una reacción emocional natural, no una excusa. Esa jugadora no querrá ser tratada de forma diferente a otra compañera que no mostrará signos externos de emoción.

Dan Cottrell.

Dar charlas al equipo es una tarea frecuente del entrenador y quizás está históricamente relacionado con la “mentalización”, con episodios de dar golpes en la mesa (y en el pecho) y un lenguaje tenso/provocativo. Este no es siempre el método más apropiado.

Las charlas de equipo que se centran en proporcionar mensajes prácticos, significativos y centrados que son asimilados por los jugadores (y por el equipo) respecto a objetivos específicos, a menudo, pueden ser significativamente más eficaces.

Mike Allen.

El problema surge cuando, en medio de un movimiento, se presenta una oportunidad inesperada o un espacio en la defensa de la oposición. A la mayoría de los jugadores les resulta un desafío anular la ejecución del movimiento planificado y sustituirlo utilizando lo mejor de sus capacidades (spot del gorila).

Creo que es importante que los jugadores comprendan que el juego estructurado es el siervo del ataque, no el maestro. Creo que TODOS los jugadores deben ser entrenados TODO el tiempo para jugar con sus cabezas levantadas y explotar cuando vean una oportunidad.

Dave Hadfield.

Para dar un feed back más productivo debemos disponer del ambiente correcto de entrenamiento y aprendizaje. Los jugadores tienen que entender que cualquier crítica tiene como objetivo convertirlos en mejores jugadores. Por nuestra parte, debemos saber quién necesita más “empuje” y quién responde mejor a los elogios.

Rob Howley.

Inevitablemente quieres ganar todos los partidos. Sin embargo, esta puede ser una meta a corto plazo que no ayuda en el desarrollo futuro de los más jóvenes. Necesitas tener un “stock” de sangre joven en el equipo y algunas veces esto conlleva momentos dolorosos mientras esos jugadores se habitúan.

Jim Love.

Una habilidad clave en la gestión de las relaciones entre entrenador y jugador es la empatía. La empatía trata de estar presente y ser consciente: sensible a los sentimientos de los jugadores y escuchar lo que dicen respecto a dichos sentimientos expresados mediante palabras, gestos y acciones. La empatía realza el entrenamiento porque cuando los jugadores se sienten comprendidos son más propensos a seguir las recomendaciones.

Rick Humm.

El problema surge cuando, en medio de un movimiento, se presenta una oportunidad inesperada o un espacio en la defensa de la oposición. A la mayoría de los jugadores les resulta un desafío anular la ejecución del movimiento planificado y sustituirlo utilizando lo mejor de sus capacidades (spot del gorila).

Creo que es importante que los jugadores comprendan que el juego estructurado es el siervo del ataque, no el maestro. Creo que TODOS los jugadores deben ser entrenados TODO el tiempo para jugar con sus cabezas levantadas y explotar cuando vean una oportunidad.

Dave Hadfield.

A ningún jugador le gusta ser sustituido. He visto a un montón de jugadores abandonando el campo cabizbajos y decepcionados. En los grandes partidos esos jugadores necesitan reconocimiento, no consuelo. El contacto visual es esencial ya que constituyen auténticas palabras. Si ha constituido una sorpresa para el jugador, lo reconocerá, pero necesitará algo de consuelo de una cara amiga. “No te preocupes ahora de eso, toma un poco de agua, ponte el chándal y hablaremos más tarde”. Fin de la conversación, el partido necesita tu atención.

Dan Cottrell.

Debemos entender que las percepciones arbitrales son más importantes que si lo que ven es legal o ilegal. Sólo disponen de una fracción de segundo para tomar una decisión y algo que no parezca correcto será sancionado.

Rob Appleyard.

En la melé, la importancia del “contacto” parece que es más psicológico que práctico. Hasta que los equipos comiencen a aceptar el reducido papel de la melé y que las pérdidas de posesión (“turnovers”) y los laterales, por ejemplo, son estadísticamente más importantes que una melé alterada, el derrumbamiento y el reinicio de la melé continuará siendo un problema.

Corris Thomas.

Cuando el equipo que ataca se equivoca, es importante que nosotros como entrenadores seamos precisos cuando analicemos la causa de la equivocación. ¿Con cuánta frecuencia hemos visto a un jugador que ha cometido un error en la ejecución de una habilidad ser censurado por tomar la decisión equivocada? Esta inexacta evaluación es con frecuencia sintomática de haber fijado el resultado del entrenamiento y, a veces, estrechamente asociada con una mentalidad de ganar a toda costa.

Adrian Ferris.

“Después de que la ejecución de una habilidad haya fallado en varias ocasiones, abandonar la enseñanza. Cuando se vuelve a la habilidad…, en casi todas las ocasiones, la ejecución si no es totalmente perfecta sin duda es mucho mejor que antes”. Lo que realmente sucede es que la ansiedad asociada con la falta de éxito en la primera práctica se ha eliminado; los jugadores son capaces de completar otra actividad bien aprendida y cuando el entrenador regresa a la original, el subconsciente ha hecho algún tipo de procesamiento y BINGO, éxito.

Doug McClymont.

Para mí un pecado capital del entrenador es asumir o incluso sólo esperar que un jugador sea capaz de llevar a cabo una habilidad. Sólo mediante la vigilancia continua y el examen minucioso de los niveles de habilidad de los jugadores puede establecerse una imagen precisa de su capacidad.

Simon Middleton.

Mi cultura sobre la melé incluye 16 pies trabajando y 8 cerebros unidos. Todo esto se refiere a la siguiente melé, no a la última, o a una de hace dos semanas cuando pulverizamos a la oposición.
La mentalidad “próxima melé” llega desde el interior, del deseo y la actitud de los jugadores y de lo bueno que quieran ser. La “próxima melé” es un 80% de actitud y de algo con lo que algunos no estarán de acuerdo, 20% de técnica. Mi hipótesis es que puedes tener una técnica perfecta, pero que se hace insignificante si no tienes la actitud adecuada. .

Steve Ford.

Los entrenadores más impactantes comprenden los sentimientos de los jugadores. Esto hace que cualquier técnica de entrenamiento, habilidad o táctica sea más efectiva, tanto a corto como a largo plazo.

Rick Humm.

Cuando un equipo en posesión “va a través de fases” significa que el equipo recicla el balón de un ruck a otro ruck.
El propósito no es reciclar el balón indefinidamente. Se trata de manipular a la defensa. El resultado clave es crear un balón rápido de ruck cuando la defensa está desorganizada o retrocediendo.

David Maidza.

Entrenar debe ir más allá de la simple observación de los jugadores en términos físicos (“hadware”) y considerarlo como un paquete completo en el que se incluyan los aspectos mentales y emocionales (“software”). El desarrollo físico, técnico y táctico es una parte importante de la solución, pero cada vez es más insuficiente para garantizar el éxito en los niveles más altos de la competición.

Bill Beswick.


Los delanteros tienden a ser los jugadores con peor movimientos de pies. Practican con gusto la rapidez de pies en el entrenamiento para después, una vez comenzado el partido, ignorar alegremente todo el buen trabajo realizado y se dedicarse a “volar” hacia el contacto con una mala posición corporal. Parecen estar cómodos en el contacto, y rápidamente adoptan una posición fetal pasando a ser totalmente responsables de la infracción que es muy probable que se produzca. Muchos delanteros se reirán inicialmente de la observación, mirarán al entrenador con asombro y realizarán la silenciosa y secreta pregunta: “¿Mi cambio de pie?”. La respuesta del entrenador debe ser única y muy rápida: “¡Si, tu cambio de pie!”.

Keith Richardson.


Cualquier organizador del juego te dirá que es fácil orquestar el ataque cuando se dispone de abundante tiempo y espacio. Al equipo de Gales del Grand Slam de 2005, les mostré un video de fútbol (¡algo diferente¡). Fue una secuencia de un minuto de un partido de liga entre el Liverpool y el Chelsea. Cada vez que un jugador del Chelsea recibía un balón, un jugador del Liverpool le acosaba y lo ahogaba. El Chelsea perdía la posesión cada vez porque tomaban malas decisiones bajo presión. Esta es la clave de la presión que cualquier defensa debe llevar a cabo.

Clive Griffiths.


Los balones más peligrosos en un lateral son los dirigidos desde la mitad hacia atrás, ya que abren la posibilidad de pasar el balón rápidamente a los tres cuartos o realizar un “peel” al fondo del alineamiento, para atacar un espacio muy vulnerable, el existente entre el 10 y el lateral. Por otra parte, el lanzamiento al final del alineamiento es el que más riesgo conlleva, ya que existen más posibilidades de que sea impreciso.

Gary Gold.


Tratar a los jugadores como individuos permite adaptar los programas de entrenamiento a dichas individualidades, es decir, personalizarlos. Al igual que un régimen específico de preparación física es diferente para pilares y alas, el concepto también puede funcionar para la parte técnica y táctica del juego. Así, en lugar de que un flanker concentre su tiempo en mejorar su técnica de recuperación del balón en el placaje, que podría haber sido una de sus fortalezas en pasadas temporadas, puede considerar cómo correr menos y en qué situaciones de placaje implicarse. Con su experiencia, pueden estar pensando dónde se producirá el nuevo ataque y, por lo tanto, dónde tendrá lugar el siguiente placaje y moverse hacia ese lugar para constituir una amenaza en la recuperación del balón de dicho placaje.

Tony Hanks.


Quiero una ola defensiva que no se pare en la playa. Es necesario mantenerla en su totalidad, con todos los componentes. Los jugadores en defensa situados al interior deben seguir avanzando y evitar la posibilidad que el ataque invierta el sentido del juego.

Rowland Philipps.


La eficacia de tu ataque vendrá determinada por la capacidad de los jugadores que tengas disponibles. Creo que esto, en gran medida, hace que los entrenadores mejoren las capacidades de los jugadores y no permanezcan atados a sus discapacidades. El único componente que no puedes controlar de forma ostensible, es la velocidad. Pero puedes controlar áreas de habilidad tales como la recepción y el pase, o en lo que quiero que se concentren, en el apoyo.

Roy Saunders.

Un equilibrio entre arte y ciencia
Me gusta entrenar tanto a delanteros como a tres cuartos. Sin embargo, necesito utilizar diferente enfoque para cada uno, debido a la naturaleza de las habilidades implicadas en su juego de unidad.
Una primera fase típica de delanteros es mucho más científica, mientras que el entrenamiento de los tres cuartos es más desafiante, porque requiere más tacto e imaginación (¡no estoy diciendo que los delanteros sean menos imaginativos, sino que las primeras fases, sin duda, lo son!).

Kevin Battle.


A partir de una melé, si el balón es movido hacia el ala, es improbable que incluso los flankers lleguen al breakdown si el ala es capturado. Los tres cuartos deben seguir sus pases y estar en posición para “limpiar” cualquier amenaza en el breakdown. Los delanteros tienen que hacerse disponibles para la siguiente fase de juego.

Jim Love.


Los mejores pilares con los que me he encontrado y he entrevistado siempre han querido hacer algún “daño” a su homólogo. Para decirlos en términos no demasiado adecuados, quieren “meter la cabeza de su oponente en su culo” cuando hacen la melé. Yo quiero que mis primeras líneas sean los primeros en llegar a la melé y preparados para la batalla.

Matt Hampson.


Cuando trabajamos en cosas específicas, encuentro que áreas como el pase de spin necesitan revisarse en sus bases. Estoy particularmente interesado en que los jugadores sigan su carrera una vez que han pasado el balón. Los malos pasadores tienden a alejarse del balón y no acabar dirigiéndose hacia el potencial receptor. Esto se observa aún más en los pases largos de spin. Necesitamos que se ejecuten bien si queremos llevar el balón rápidamente a lo ancho.

Darren Edwards.



Los equipos con mejor estructura y velocidad en la línea defensiva, así como con buena intensidad y técnica en el contacto ganarán la batalla de la línea de ventaja.

Clive Griffiths.

Cada entrenador debe tomarse su tiempo en comprender al equipo en el que se va a integrar. Hacer un esfuerzo por conocer dónde quieren ir y que quieren conseguir. Sus objetivos pueden no ser tus objetivos. Si no trabajáis en la misma dirección, entrareis en conflicto.

Dale McIntosh.

Preservar la imagen de cada jugador. Puede ser frustrante para ellos si se decepcionan. Una vez que han mostrado una debilidad, el entrenador debe repetir el reto al individuo, suavizándolo para que éxito sea más probable.

Chris Chudleigh y Scott Quinnell.

A los jugadores a los que se les concede margen para cometer errores como parte de la estrategia de desarrollo del crecimiento, con frecuencia, se beneficiarán a largo plazo arraigándose su aprendizaje a través del refuerzo constructivo.

Adriaan Ferris.

A menudo, se dice que los jugadores necesitan las herramientas para jugar rugby. Como entrenador debes ayudarles proporcionándoselas. Estas son las opciones que puedes emplear en el juego. No es bueno esperar que tu equipo juegue de determinada manera si no tienen ni idea de cómo hacerlo. Ellos ponen las herramientas en la caja y las seleccionan cuando las necesitan. Es una analogía muy antigua pero aún válida.

Alan Martinovic.

El rugby es uno de los juegos más competitivos y se centra, actualmente, en ganar. Sin embargo, en cualquier juego se puede ganar o perder debido a la existencia de elementos que escapan del control del entrenador o del equipo. Lo que es controlable es la capacidad para hacer que se incremente la probabilidad de ganar mediante una excelente preparación, tanto física como mental. El fenomenal entrenador de baloncesto Bobby Knight dijo: “no proporcionarme jugadores que quieran ganar, dadme jugadores que quieran prepararse para ganar”.

Bill Beswick.

El exceso de derrotas o el método equivocado para hacer frente a las mismas puede conducir a un entorno cultural de culpabilidad, negativo y vengativo. Esta cultura, si no se controla, puede causar desafíos aún mayores que los presentados por los rivales.

Mike Allen.

Creo que en tu 10 residirá la diferencia entre ganar y perder un partido. Cada vez que un equipo gana, el 10 ha jugado un papel importante. Por el contrario, el 10 también será parte responsable de la derrota. ¿Es demasiado duro? No, no lo creo así, ya que el 10 es de lejos la posición más influyente. Es parte integral de la forma en la que el equipo actúa y tiene un papel decisivo en la dirección o el estilo en el que el equipo quiere jugar. El está jugando a las damas…, saca a los jugadores rivales de sus posiciones defensivas y después manipula el espacio creado.

Paul Turner.

El rugby de alto rendimiento necesita algo más que cuerpos de alto rendimiento. Necesitamos jugadores que puedan tomar decisiones cruciales bajo intensa presión. Si los All Blacks son los ganadores de la Copa del Mundo (y los corazones de la nación “cabalgarán” con ellos) es debido a que los 22 jugadores han tomado decisiones racionales en cada momento y las han ejecutado con exactitud.

Dave Hadfield.

El placaje es un área difícil de comprender, no importa si eres espectador, entrenador, jugador o incluso árbitro. No se trata de que las leyes no sean claras y de qué debería o no estar permitido. Se trata, simplemente, de muchos individuos implicados en una situación de una fracción de segundo de duración y la mayoría de ellos observándola de muy diferentes maneras. Esta puede ser la razón del por qué éste área del juego sea la más penalizada.

Keith Richardson.


Las distancias y espacios entre los defensores pueden depender de quiénes son y de su posición. Por ejemplo, un pilar derecho puede necesitar estar más pegado que un flanker del abierto para evitar un mal emparejamiento (desajuste de habilidades frente a un determinado rival).

Clive Griffiths.

Hay un metro del que apropiarse antes del contacto. El portador del balón, con frecuencia, se ralentiza un poco antes del contacto, bien para hacer un cambio de pie o para pasar. Es vital que la defensa no se ralentice también, sino que ocupe dicho espacio.

Rowland Philipps.

Cuando hablamos respecto a jugar en función de lo que tenemos delante, es importante proporcionar las herramientas apropiadas (estrategias, estructura, habilidades) para hacer el trabajo. La solución es construir confianza en el jugador para usar esas herramientas cuando se presente la situación de ataque. El uso de la visión basada en el desarrollo de las habilidades es fundamental para mejorar las evaluaciones precisas bajo presión.

Adriaan Ferris.

Lynn Kidman dice respecto al feedback con los jugadores que una buena regla de oro es “bueno, mejor, cómo”. Dile los puntos positivos, sugiérele que podría ser mejor y, luego, la manera de hacerlo mejor, haciéndolo.

Decir que no es como una mala demostración, en lugar de decirle a un jugador lo que va mal, descríbele lo que es correcto. Esto es el “bueno, mejor, cómo” de Kidman en acción y garantiza que el feedback es positivo y le dice al atleta lo que es correcto. Los jugadores, normalmente, saben cuándo se han equivocado, especialmente si continuamente en tus prácticas demuestras lo correcto.

Emplear el tiempo diciéndoles que es erróneo es contraproducente, y en la literatura puede ser descrito como feedback negativo (Nakamura, 1996). Concéntrate en lo positivo, diles lo que es correcto y muéstrales cómo hacerlo mejor.

Doug McClymont.

Correr con el balón a partir de la recepción de una patada hace que el equipo tenga valor y actitud y esté profundamente arraigado en su estructura. Esto es realmente obvio cuando observas el juego de los All Blacks. No sólo tienen corredores peligrosos que llegan con profundidad hacia el balón pateado, sino que además todos los jugadores se están posicionando para formar parte del contraataque.

Conor O´Shea.

Desde el punto de vista de equipo, las recompensas que se obtienen al dar más responsabilidad a los jugadores pueden ser fantásticas y muy motivantes. En mi experiencia, nosotros creamos más oportunidades de ensayar haciendo que los jugadores tomen responsabilidades sobre la observación y comprensión respecto a dónde están los espacios.

Ian Foster.

El contraataque puede tener más éxito si se realiza atacando lejos de la fuente de posesión y no llevando el balón hacia la zona de “tráfico congestionado”, es decir, conducir por el “campo y no por la ciudad”.

Greig Oliver.

El rugby es un juego de concentración y reorientación. Cuando el balón está en juego, los jugadores tienen que estar concentrados en sus tareas y papeles. Cuando el balón no está en juego, deben estar reorientándose.

Mike Schmid.

No quiero que los jugadores se conviertan en “inspectores del ruck” que, simplemente, se queden observando el ruck. Necesitan ser dinámicos y estar preparados para realizar un papel defensivo positivo.

Rowland Philipps.

El primer atributo de un juego de apoyo adecuado es un buen conocimiento del plan de juego. A partir de las primeras fases, todos los jugadores deben conocer a dónde se va a pasar el balón y cuál será el movimiento a realizar. Esto ayuda a delanteros y tres cuartos a dilucidar sus trayectorias de apoyo.

Jim Love.


La mayoría de los problemas con el juego de los tres cuartos comienza cuando los jugadores no están en posición lo suficientemente pronto para ejecutar el movimiento, “no preparados” correctamente.

Darren Edwards.

El problema del rugby sin oposición (entrenamiento sin oposición) es que nunca puedes juzgar a qué distancia se encuentra el rival, y los jugadores necesitan ver dónde se encuentran los espacios y cuándo hacer o no hacer un pase o tomar una determinada decisión.

Mike Ruddock.

Tu papel como entrenador es reaccionar ante los cambios que se producen en el juego. Esto puede suceder tanto por cambio de reglas o cuando los árbitros ponen un nuevo énfasis en ciertas reglas. Debemos cambiar nuestros aspectos técnicos para asegurar que nuestros jugadores están aprovechando las nuevas situaciones.

Dale McIntosh.

Tu estilo de juego debe reflejar las fortalezas de tu equipo a la vez que debe proteger las debilidades. La clave es conseguir que tu equipo “compre” ese estilo y entrenarlo consistentemente, esto maximizará su fuerza.

Andy Friend.

Atacar no sólo se trata de ver y aprovechar el espacio sino también de crearlo.

Adriaan Ferris.

El manejo del balón no acaba una vez que el pase se ha realizado. Los jugadores deben trabajar después del pase. Hay una secuencia clara para el portador del balón: coger, pasar, seguir. Nosotros les decimos a los jugadores “consigue tu segundo toque”.
En palabras del fantástico apertura australiano Mark Ella: “Si toco el balón una vez existe la oportunidad de que alguien ensaye, si lo toco dos veces la oportunidad para ensayar la tendrá el jugador al que le pase el balón, si lo toco tres veces, entonces anotaré yo”.
Por lo tanto, en la práctica, los jugadores tienen que trabajar una vez que han pasado el balón. Sin embargo, no pueden hacer la transición para seguir el balón hasta que el pase se ha completado. El portador debe, primero, atraer/mantener ocupado al defensor.

Gruff Rees.

Los jugadores deben desarrollar una gama de habilidades con las que tratar ante diferentes situaciones. La realidad, es que no puedes esperar hacer de cada jugador un atleta “todo terreno”, sin embargo, habrá ocasiones en las que se te presente el desafío de jugar de una manera diferente, y si sólo has empleado el tiempo en un único estilo de juego para que se adapte a tus fortalezas, sólo encontrarás que estas son fácilmente contrarrestadas por la oposición. Las lecciones a extraer son por tanto:

- Tienes que trabajar tanto en las fortalezas como en el desarrollo global del jugador.
- Desarrollar a los jugadores globalmente te permite llevar a cabo un juego más variado contra diferentes tipos de rivales, y en diferentes condiciones climatológicas.

Danny Wilson.

La herramienta “juegos didácticos para la comprensión” ha demostrado ser capaz que los atletas adquieran auto-conciencia y resuelvan problemas, lo que a su vez desarrolla su capacidad para tomar decisiones. En lugar de usar las prácticas tradicionales con ejercicios, que no tienen una relevancia real para el juego actual (aunque algunos jugadores, ocasionalmente, las necesitan), Mike y su equipo de entrenamiento usan muchos juegos con el propósito de encontrarse con una situación didáctica particular.

Mike Ruddock.

Algunas veces los jugadores salen con excusas. Como entrenador no aguanto las excusas, pero a veces soy consciente de cuándo no tengo toda la información. Recuerde que los jugadores tienen una vida fuera del rugby que repercute en su vida dentro del rugby. El mal rendimiento de un jugador puede estar relacionado con circunstancias familiares difíciles de las que no soy consciente…Si esto sucede, lo mejor que puedo hacer es decirle que no lo sabía.

Dale McIntosh.

No importa que estrategias adoptes, por mucho compromiso que asumas o por mucho esfuerzo que apliques en algunas cosas, a veces nos enfrentamos a situaciones en las que las diferencias entre tú y tus rivales son tan grandes que el resultado se hace inevitable.

Sin embargo, el único fracaso es rendirse. En el deporte siempre habrá victorias y derrotas, altos y bajos. Tienes que reconocer que de cada escenario y de cada situación se extraen experiencias claves de las que puedes aprender y aprovecharte en los próximos años.

Simon Middleton.


Sólo por intentar ensayar he visto al equipo de seven de Inglaterra rechazar una patada a palos que los podría haber conducido a ganar el partido que los enfrentó a Portugal en el seven de Dubai. Todo acabó en un adelantado. Este hecho puede ser imperdonable, pero una cosa es segura, Dan Carter consigue los puntos cuando están en oferta, incluso cuando están de 30 por encima en el marcador.

Sean Holley.

Hay un metro del que apropiarse antes del contacto. El portador del balón, con frecuencia, se ralentiza un poco antes del contacto, bien para hacer un cambio de pie o para pasar. Es vital que la defensa no se ralentice también, sino que ocupe dicho espacio.

Rowland Philipps.

Imagina que tienes que sacar a un jugador del equipo, ¿debes decirle lo que quiere escuchar para proteger sus sentimientos o decirle la verdad aunque esto pueda basarse en lo que intuyes? Hacer cosas para que tu trabajo sea más fácil sólo te atormentará en el futuro. Si quieres que tus líderes sean honestos y lleven sus convicciones al campo, tienes que comportarte de la misma forma.

Andy Key.

Como entrenador puedes ser un excelente analista, un estratega inteligente o un motivador edificante. Marcus Buckingham (autor de “Primero, rompa todas las reglas”), dijo que lo fundamental es descubrir los puntos fuertes de uno mismo. Sin embargo, si no eres autoconsciente puedes abusar de ellos. El uso excesivo de los puntos fuertes personales puede ser un gran destructor. Un entrenador puede trabajar tan duro en lo que hace mejor que haga caso omiso al resto del trabajo.

Mike Chu.

En defensa, hemos comenzado a utilizar la metáfora de la manada de lobos. Mirando el poema de Rudjard Kipling el equipo comprende que la defensa es sólo tan fuerte como lo es el individuo. Si hay un enlace débil, la defensa es tan débil como ese enlace. Esto es bien conocido, pero la defensa también tiene que trabajar como una manada, “perseguimos, capturamos y matamos como una manada de lobos”

Rob Appleyard.

"Cuando se utiliza el jugar en función de lo que hay delante como parte de un sistema de equipo, puede conducir a un juego abierto dinámico que es difícil de defender, pero cuando se utiliza sin estructurar puede conducir a un enfoque arrogante, con libertad para todo, donde el resultado global está basado en la buena suerte más que en una buena gestión."

Adriaan Ferris.

"Es imperativo que el jugador que vaya a placar sea consciente que su hombro interior está cubierto y que el espacio a su exterior no es demasiado amplio, por lo que uno de los trabajos más difíciles que tenemos como entrenadores, es animar a los jugadores a hablar los unos con los otros, particularmente cuando están cansados."

Phil Larder.

"El portador del balón tiene que evitar ir al suelo demasiado pronto y fácilmente. Esto sucede con demasiada frecuencia, probablemente, debido a la maldición de muchos años corriendo contra escudos de ruck para después ir al suelo."

Mark Carveley.

"Los jugadores son un producto de su entorno y del entrenamiento, especialmente en edades tempranas. Los jugadores necesitan tener confianza para atacar y esto puede ser reforzado por entrenadores que permiten “libertad de expresión".

Adriaan Ferris.

"La defensa está dominando el ataque, en parte porque las leyes lo permiten, pero de forma más importante debido a que no mejoramos la capacitación de los jugadores en cuanto a las habilidades. Centra tu atención en cambiar el equilibrio."

Eddie Jones.