12. Presentación del balón I

Share

Introducción

En el rugby moderno, con la sofisticación que han alcanzado los sistemas defensivos, se hace cada vez más difícil batir al rival a partir de situaciones estáticas. Por lo tanto, debemos ser conscientes que conforme el juego se va desarrollando sin interrupciones, van transcurriendo las fases, las probabilidades de desorganizar a la defensa se van incrementando y, como consecuencia, las perspectivas de superar al contrario. Estamos hablando de la importancia que tiene el tercer principio del juego, la continuidad, para conseguir los objetivos marcados.

Los cánones indican que para facilitar la continuidad lo mejor es evitar el contacto con el rival, sin olvidarse del primer principio, avanzar, o lo que es lo mismo desarrollar buenas técnicas de evasión.

Desafortunadamente, en numerosas ocasiones el contacto se hace inevitable, momentos en los que es prioritario imponer las condiciones del mismo, no permitiendo al defensor que dicte las normas en su ventaja. Si se hace adecuadamente, se abre la posibilidad de hacer offload bien en el aire o desde el suelo (upload) a un apoyo bien situado, lo que se garantiza la continuidad.

En otras ocasiones el jugador debe ir al suelo e intentar colocar el balón, y debe hacerlo en las condiciones más adecuadas para permitir un fácil y rápido acceso al mismo a un compañero de equipo e intentar evitar, por todos los medios y dentro de la legalidad, que un rival ("jackler"), pueda arrebatarnos la posesión.

Modalidades de presentación del balón

Jack knife

Esta modalidad recibe el nombre de "Jack knife o navaja" por la posición que adopta el cuerpo en el suelo tras el proceso de colocación del balón, que simula una navaja semi abierta.

El principio fundamental para colocar/presentar el balón con éxito, independientemente de la modalidad, es alejarlo rápidamente del rival cuando se va al suelo, más aún si tenemos en cuenta con la rapidez con la que llega el "pescador" hoy en día, ya sea el propio placador o el ayudante del placaje.

Si el balón no se aleja con rapidez y se deja pegado al estómago, facilitamos el trabajo del defensor, que en caso de conseguir una base estable puede acceder al mismo con cierta comodidad, agachándose, y robarlo.


Tenemos que alejar el balón para obligar al contrario a tener que dar un paso, con lo que conseguiremos dos cosas fundamentales, hacer que pierda algo de su posición estable y, sobretodo, ganar uno o dos segundos para dar tiempo a que nuestro apoyo esté en posición para asegurar la posesión o limpiar al defensor.

Si se quiere ganar ese tiempo extra, es básico que el jugador aleje el balón, alargando los brazos, en su trayectoria de caída al suelo y no una vez que ya esté en contacto con el mismo ¡No ir al suelo con el balón y luego presentarlo!