5. Ataque y defensa

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    Introducción

    A diferencia de algunos deportes, dónde no parece tan patente, en el rugby la diferenciación entre el ataque y la defensa se establece en función de la posesión del balón, independientemente de la zona del campo en la que te encuentres (territorialidad). Así, puedes disponer del balón en las proximidades de tu zona de ensayo y estarás desempeñando el papel de atacante, aunque tu mente esté comprometida en aliviar la presión a la que puedes estar sometido por tus rivales, o puedes estar cerca de la zona de ensayo rival, sin posesión y, eres defensor.

    De hecho, si flexibilizamos nuestra rigidez de planteamientos, podríamos utilizar esos “rigurosos” balones para llevar a cabo ataques eficaces, aprovechándonos de la “incredulidad” rival, nunca podrían sospechar tanta osadía. Sus capacidades estarían totalmente vinculadas a presionar, a provocar errores reduciendo el tiempo y el espacio disponible para el ataque, pero en menor término a ser presionados.

    El por qué el ataque no es tan atrevido en esas “conflictivas situaciones” hay que buscarlo en el miedo a cometer errores, normalmente vinculado a un mal aprendizaje, que ha tenido como consecuencia la falta de confianza, principalmente en las habilidades y en la toma de decisiones.

    Los objetivos atacantes se relacionan directamente con conseguir puntos, para lo que necesita llevar a cabo movimientos ofensivos con los que consigan avanzar y presionar al rival.Las formas de juego para conseguir dichos objetivos son: al pie y a la mano en sus dos variantes, desplegado y en penetración, de los que hablaremos en próximas entregas.