13. La mecánica de la melé y las implicaciones del pilar, segunda y flanker del lado derecho

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Autor: David Docherty, Ph.D.School of Physical Education University of Victoria. Victoria, BC. Canada. Adaptación: Rugby Sapiens.

La mecánica de la melé

La melé se considera una parte importante del juego y proporciona una eficaz plataforma para iniciar el ataque. Evidentemente, es importante controlar la melé en las introducciones propias, por lo que es básico emplear mucho tiempo con los delanteros en el perfeccionamiento de esta parte de su juego. La melé es realmente la única parte del juego en la que 8 jugadores deben trabajar como una unidad y contribuir al resultado global. El entrenador debe ser capaz de explicar a cada jugador su función en la melé y que contribuya al resultado esperado. Se ha escrito mucho sobre la técnica de la melé, pero esto no ha sucedido de forma similar respecto a la dinámica de la misma y a las presiones específicas que deben ser consideradas para producir la plataforma desde la que el equipo que introduce el balón quiere atacar. Un aspecto importante de la melé es entender la forma en la que tenderá a moverse o girar, y cómo se puede utilizar para obtener ventaja o poder resistir. Aunque la melé puede girar tanto en sentido como en contra de las agujas del reloj, existe la tendencia que gire más en un sentido. Además, hay veces en las que el equipo quiere atacar a partir de una melé estable ("cuadrada"). Este trabajo, en particular, se centrará en el papel de tres posiciones que parecen ser primordiales en el control del movimiento de la melé.

La forma en que los jugadores de las primeras líneas se unen, produce fuerzas asimétricas que causan que la melé avance por el lado del pilar izquierdo (LH), produciendo el giro natural o en sentido de las agujas del reloj (por lo general avanzando por el pilar izquierdo (LH) y retrocediendo por el pilar derecho (TH).

Existen enormes fuerzas que debe aplicar el pilar derecho, especialmente el del equipo que introduce el balón, para estabilizar la melé, evitar su tendencia natural a retroceder y detener el giro de la melé en el sentido de las agujas del reloj. Esto es particularmente cierto cuando el equipo que introduce el balón tiene como objetivo conseguir una melé estable o "cuadrada" para utilizarla como plataforma atacante.

El problema (ver figura 2) se puede ver agravado porque:
- El talonador (H) se une más íntimamente con el pilar izquierdo (LH) en la introducción propia, lo que desplaza las fuerzas de giro hacia el lado izquierdo y pone más presión en el pilar derecho (TH) de la oposición, obligándolo a que retroceda.
- El nº 8 del equipo que introduce el balón se sitúa en el canal entre el flanker izquierdo (LF) y el segunda izquierdo (LL).
- El pilar izquierdo y el talonador rivales se asocian contra el pilar derecho contrario para incrementar la presión sobre él y obligarlo a retroceder y, por lo tanto, alterar o desestabilizar el balón de la oposición.
- El pilar derecho rival tira (ilegal) del pilar izquierdo del equipo que introduce el balón o da un paso hacia atrás.
- El pilar izquierdo de la oposición tratando de desajustar (empujando hacia arriba, o situando los hombros por debajo de la posición de las caderas) al pilar derecho del equipo que efectúa la introducción.
- El empuje del pilar izquierdo está en orientado hacia el pilar derecho lo que también contribuye a giro natural de la melé.

El reto para conseguir una melé controlada, es resistir y contrarrestar las fuerzas naturales (y algunas no naturales) que hacen que la melé gire en sentido de las agujas del reloj. Las cuestiones técnicas importantes se centran alrededor de si el pilar derecho va a ser capaz de mantener su posición y conformación. Esto requiere una considerable fuerza individual y capacidad técnica, así como el compromiso de los jugadores del lado derecho, flanker y segunda derecho. El pilar, segunda y flanker derecho son considerados como una unidad dentro de la melé, y deben trabajar de manera coordinada (ver figura 3). El compromiso efectivo de este grupo de tres jugadores es crítico para la estabilidad de la melé.

La responsabilidad principal, sin embargo, es del pilar derecho porque si es incapaz de mantener la conformación o posición técnica, la melé se girará. Si el pilar derecho mantiene su posición en la melé y esta se gira, el problema es más probable que sea debido a la falta de apoyo que está recibiendo de parte del flanker y del segunda del lado derecho. (Tener en cuenta que es posible que se produzca el giro de la melé en sentido de las agujas del reloj cuando el pilar derecho está estable, retrocediendo y, aunque es poco probable, avanzando. Por lo tanto, no siempre el giro es el resultado de un mal trabajo del pilar, segunda y flanker derecho). Con el fin de beneficiarse de las aportaciones del flanker y del segunda derecho, el pilar derecho debe mantener una óptima posición de empuje.

Esto es, con frecuencia, difícil debido a las fuerzas naturales con las que el pilar derecho debe tratar, y a las acciones del pilar izquierdo rival que está tratando de empujarlo para sacarlo de su posición óptima. La posición óptima en la melé para un pilar derecho es con la espalda plana, las rodillas detrás de las caderas de manera que el peso corporal contribuya a la presión hacia adelante, y los pies detrás de las rodillas (ver figura 4). La mayoría de los pilares izquierdos tratan de empujar hacia arriba y hacia dentro para sacar al pilar derecho de su posición óptima, y de este modo alterar la estabilidad de la melé y provocar el giro. El pilar derecho debe anticipar la presión, mantenerla a través del hombro derecho y evitar ser sacado de su conformación y posición técnica óptima.

Además, el pilar derecho debe asegurar que su peso se distribuye uniformemente en ambos pies, y que los hombros permanecen cuadrados y horizontales al suelo. Es relativamente fácil para un entrenador ver si el pilar derecho se encuentra bajo presión observando la melé desde su lado, y mirando si el peso se desplaza del pie derecho y el hombro derecho comienza a subir. Desde mi perspectiva, el pilar derecho del equipo que introduce el balón no debe ser demasiado bajo, siempre y cuando esto no comprometa su propia posición.

El entrenador también puede ver la relación de las rodillas y las caderas y de los pies y las rodillas. Es una práctica común que el pilar derecho lidere la entrada de las primeras líneas, ya que esto también ayuda a que la fuerza inicial sea dirigida hacia su lado, a contrarrestar las fuerzas naturales y a la compensación de la melé. El pilar derecho tiene que agacharse lo más bajo posible y entrar con la espalda plana, asegurando que no se "dobla" en la posición de ajuste (ver figura 5). Si lo hace, el pilar izquierdo rival será capaz de meterse bajo él, situando su cabeza en el esternón lo que le proporcionará una ventaja mecánica (además de doloroso) si el pilar izquierdo desea alterar al pilar derecho y empujarlo hacia atrás.

Una vez en la posición óptima, es fundamental que el pilar derecho se prepare para soportar la presión cuando se introduce el balón, resistir la tendencia a moverse hacia arriba y hacia atrás, y mantener su conformación y posición para que el flanker y el segunda derecho puedan aplicar de manera efectiva sus esfuerzos.

La contribución del flanker y del segunda derecho es crítica si el pilar derecho mantiene su conformación. Es común tener al flanker derecho centrado en conseguir que su hombro se posicione lo más ajustado posible a la columna vertebral del pilar derecho (hueso del hombro del flanker derecho a la rabadilla del pilar derecho). Esto normalmente requiere que el segunda derecho se una firmemente, y en primer lugar, con el pilar derecho en lugar de con su compañero de línea, el segunda izquierdo. La estrategia recomendada es agarrarse bajo y a través en la cadera izquierda del pilar derecho y una vez en esa posición, unirse al segunda izquierdo. En la posición de "crouch" y "bind" el segunda derecho tira del pilar derecho hacia su hombro de tal forma que en el momento del "set", el pilar derecho esté siendo impulsado hacia adelante por el segunda derecho. Aunque difícil, el pilar derecho debe estar sobre los dedos de los pies para encontrarse con el pilar izquierdo rival lo antes posible una vez que el árbitro lo indique. El segunda derecho también debe estar en cuclillas y no de rodillas, para responder rápidamente a la señal de entrada, y con los pies separados y el peso distribuido equitativamente en ambos. La orientación, ahora común, de "empujar el pecho a través de" ayuda a establecer la espalda plana y a maximizar la transmisión de la fuerza a través del pilar derecho.

El flanker derecho contribuye con un papel clave. No hace mucho tiempo la ley le permitía agarrarse por debajo con el pilar derecho (es decir, el brazo izquierdo a través de las piernas del pilar derecho y el hombro íntimamente unido a su glúteo derecho). Sin embargo, esto ahora es ilegal, pero si vuelve a permitirse en algún momento, contribuirá en gran medida a contrarrestar el giro natural (la ley se cambió porque se pensaba que desestabilizaba la melé. En mi opinión, no desestabiliza la melé sino que en realidad contribuye a la estabilidad, ayudando a prevenir el giro natural que muchos equipos utilizan para perturbar la melé y alterar la posesión de la oposición. Así que espero que se revise y replantee este cambio en la ley. No tengo ninguna prueba de que esta técnica realmente causase algún problema, y he hablado con muchos pilares derechos que me han comunicado que se sienten mucho más estables cuando está agarrado por debajo por el flanker derecho.)

    Independientemente de la forma en que el flanker derecho se una al pilar, debe empujar hacia adelante (no en ángulo) con el fin de contribuir de forma óptima con el pilar derecho en la resistencia a las fuerzas naturales. No es común que el pilar derecho se abra, por lo que no hay demasiada necesidad que el flanker derecho empuje en ángulo, y es más eficaz empujando paralelo a la línea de lateral. Debe asumir una posición de empuje eficaz, similar a la conformación del pilar derecho, pero ligeramente más bajo (espalda plana y ángulos apropiados en la cadera y rodillas). Es crítico que el flanker derecho mantenga el empuje hasta que el balón esté fuera de la melé.

    Dada la importancia de la unidad constituida por estos tres jugadores, deberían practicar juntos en la máquina de melé y así reconocer el papel que deben desempeñar y, cómo no, para desarrollar una buena técnica basada en los principios que han sido identificados (ver figura 6).

El objetivo de este trabajo ha sido el papel del pilar, segunda y flanker derecho en la prevención del giro natural y en proporcionar una plataforma estable. Los restantes delanteros también deben ser conscientes de la mecánica/dinámica de la melé y ajustar su esfuerzo en consecuencia. El pilar izquierdo, en particular, debe ser consciente del efecto que ejerce en la prevención (o inadvertidamente en la contribución) del giro natural, y de las estrategias que el pilar derecho rival puede utilizar para sacar ventaja de las fuerzas naturales.

Una práctica adicional para ayudar a los jugadores a apreciar la dinámica de la melé, es disponer al equipo que introduce el balón sin el flanker derecho en contra de un paquete completo (que incluiría un flanker izquierdo). La melé debe ser controlada en la entrada y la presión/empuje de la oposición aumentada lentamente, por lo que el pilar y el segunda derecho del equipo que introduce empiezan a tener sensaciones sobre las fuerzas que tienen que aplicar para resistir.