14. ¿Juegas en función de lo que ves o a quién ves?

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Autor: Matt McGoldrick. Adaptación: Rugby Sapiens.

Fuente: Paper coaching Level 3, ARU.

Hace poco asistí a un partido de la liga de rugby league en Newcastle, y estaba interesado en destacar cómo los portadores del balón de los Newcastle Knights pasaron todo el partido mirando a la oposición y, en consecuencia, indicando los movimientos a realizar. Esto me planteó una pregunta interesante en cuanto a si este era el caso del Rugby Union. Al volver a entrenar a mí equipo y observando a otros me di cuenta que, en este sentido, éramos polos opuestos.

Obviamente el rugby league tiene ciertas ventajas que permiten a los jugadores la libertad para simplificar a la oposición. Estas incluyen:

- No se disputa la posesión, se asume que los jugadores tienen cierto grado de certeza respecto a que se mantendrá la posesión. Esto también elimina la decisión de si son requeridos para ayudar a mantener el balón como en el rugby XV.
- Estar especializados posicionalmente para defender, asegura que en cualquier momento el equipo con el balón tiene una idea clara de quién va a estar defendiendo a quién.
- Las indicaciones del árbitro en el placaje de “dominancia y rendición” (“dominant o surrender”), dicta cuánto tiempo podrán estar tumbados los jugadores sobre el jugador placado, ralentizando el juego del balón.

Estos factores les han proporcionado al rugby league con la capacidad de entender que movimientos funcionarán frente a qué defensores, quién tiende a hacer una mala lectura cuando se coloca bajo presión, y qué defensores no se mueven muy bien lateralmente.

En el rugby, tendemos a tener una visión diferente en ataque. En términos generales, el apertura será el único jugador indicador de las jugadas, en contraste con el rugby league que disponen de “falso medio, medio de melé, medio de apertura y zaguero”. Esto, en el rugby XV, suele poner bajo una enorme presión al "10". No sólo están tratando de mirar el área de ruck para comprobar que se ha ganado el balón, sino que también están mirando qué jugadores están alrededor de ellos para organizar la próxima incursión en ataque.

¿Cuántas veces, cuando hay un delantero al exterior del apertura, ves llevar a cabo un cruce que lleve de vuelta el balón hacia el área del ruck? Si bien se podría argumentar que esto absorbe a la defensa y, potencialmente, se puede establecer la siguiente fase con una superioridad numérica, también se podría argumentar que el apertura ha indicado ese movimiento para proporcionar:
1 Tiempo para organizar la siguiente jugada.
2 La mejor forma de avanzar por su exterior.
3 Pasar al delantero como la mejor oportunidad para mantener la posesión.

Hay un tema común con esos razonamientos, y es que no tienen nada que ver con desafiar la defensa. Todo se trata de que el apertura consiga disponer al equipo en condiciones de hacer algo constructivo en la siguiente fase. En un escenario de rugby league, con múltiples personas haciendo las llamadas, se podría atacar de una manera más constructiva y desafiar a la defensa utilizando al delantero como un corredor en lugar de un jugador para reciclar el balón.

Entonces, ¿cómo podemos mejorar a nuestros equipos dotándolo con este conjunto de habilidades?

En primer lugar, dándole a nuestro iniciador de movimientos un contexto. Los jugadores tienen que entender:
- Dónde estará el espacio si se tiene éxito.
- Lo que esperamos que haga la defensa (cometer un error).
- Qué hacer si la defensa no comete un error (Plan B).

Una vez adquiridas las habilidades, los jugadores necesitan ser desafiados para llevarlas a cabo bajo presión. También tienen que entender por qué lo están haciendo y dónde está el espacio que están tratando de explotar. Añadir defensores y pedir a los jugadores que indiquen el movimiento en función de quién está en la línea defensiva. ¿Vamos a través de ellos o alrededor de ellos, qué nos permitirá hacer una ruptura?

Alternar a los “llamadores” para asegurarse de que todo el mundo tiene la oportunidad de hacerlo, sobre todo si pueden ver a un defensor más débil situado a lo ancho que posiblemente pueda ser explotado. Los jugadores también tienen que ser conscientes de los mejores atributos de los jugadores que tienen a su alrededor, e indicar el movimiento en consecuencia. Después de todo, los movimientos que indicarán serán aquellos que aseguren que todos los jugadores de alrededor queden bien ¿no es así?

En segundo lugar, el medio apertura tiene que tener confianza en los jugadores de su alrededor y en sus llamadas. Un sencillo ejercicio que ayudará a los jugadores con esta habilidad consiste en situar al ataque de espaldas a la defensa. Designar a un jugador de la línea atacante que puede darse la vuelta y echar un vistazo a la defensa. Luego debe girarse e indicar un movimiento a su apertura.

Necesitará esta llamada para adquirir datos sobre cuántos jugadores se encuentran en la línea defensiva, el tipo de jugador (alto, bajo, grande, etc.) y dónde está el espacio. Esto disminuirá la presión en el apertura, ya que cuando el ataque se de la vuelta y juegue, todo lo que se requiere es llevar a cabo el movimiento y seguir las instrucciones. Los jugadores, en general, luchan para evaluar a la línea defensiva de una manera holística. Ven la defensa, pero tienen tantos pensamientos en su mente que los detalles más finos se pierden. Tienen que ver quiénes son, ¿son rápidos o lentos?

Las llamadas pueden ser tan simples como "dar el balón pronto" para permitir que otro sea el “playmaker”, "juego al hueco" (lo que significa que el apertura va a llevar el balón a la línea y los jugadores exteriores van a golpear en los huecos), o un movimiento de inicio destinado a exponer a un defensor.

Tras el movimiento, hacer que el jugador que ha realizado la llamada explique a los demás jugadores el por qué de su decisión. Se trata de dar a todos los jugadores la oportunidad de hacer preguntas y entender lo que el otro jugador está pensando y por qué. Esto también permite a los jugadores al exterior del medio apertura, con una serie de habilidades, establecer las llamadas de los movimientos. Para avanzar en la actividad, asegúrese de cambiar al jugador que indica el movimiento, y variar el número de defensores para simular una situación de partido. Pedir a los jugadores que den detalles específicos de lo que vieron. Esto debería permitir a los jugadores mejorar su visión y no sólo ver el espacio, sino también a los jugadores que están cerca del espacio y si pueden ser manipulados.

Para evitar tener demasiados jugadores indicando las jugadas, el entrenador tendrá que idear un sistema de llamadas y de anulación de las mismas. Por ejemplo:
1. En las primeras fases sólo el medio apertura indica el movimiento. Demasiadas voces pueden ser una distracción y la defensa es relativamente estable.
2. En el juego de fases quizás el segundo receptor sea la persona dominante para hacer la llamada. Esto permitirá que los jugadores de alrededor entiendan cuál es el movimiento y cuál es su papel. La llamada puede consistir en un cambio de su posición. Por lo tanto, permitirá al apertura ver el ruck y evaluar la velocidad del balón.
3. El apertura tiene la capacidad para anular todas las llamadas. Si consideran que la mejor opción es llevar el balón a la línea, todos los jugadores exteriores tienen que reaccionar en consecuencia.

En resumen, cuando los entrenadores decimos "vamos a jugar en función de lo que hay delante" estamos asumiendo mucho. En primer lugar, suponemos que realmente pueden ver lo que está delante de ellos, lo que puede ser más difícil de lo que pensamos. Sentado en la tribuna, el entrenador es capaz de obtener una visión holística del juego, y esperanzadamente verlo todo. Pero los jugadores tienen una miríada de opciones, modelos y movimientos de inicio rondando sus cabezas. Seguir al rugby league de nuestros colegas implica dividir la responsabilidad entre los jugadores, y en lugar de depender de un solo jugador, compartir la carga y, ojalá, hacer el juego más fácil. La reciente NRL Grand Final demostró que cuando un jugador es responsable de hacer todas las llamadas, es muy difícil (en el caso de Melbourne) conseguir ritmo en ataque. A menudo, esto es el escenario constante en el Rugby Union.

La construcción del sistema de llamadas y la posibilidad de jugar más por instinto llevará tiempo, no sólo para obtener el conjunto de habilidades necesarias, sino también para construir la confianza entre los jugadores. Obviamente, hay muchas suposiciones sobre el nivel de habilidades básicas de los jugadores, y esto puede ser más prioritario que jugar en función de lo que ves. La pretemporada es un momento perfecto para desafiarlos a que lleven sus partidos al siguiente nivel.