12. Ala I

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Características:

Es sin duda el finalizador por excelencia. Entre sus características fundamentales se deben destacar su capacidad de aceleración y velocidad.

Sus técnicas de evasión deben ser inmejorables (side step, swerve, cambio de ritmo) para superar a sus rivales en las situaciones 1 v 1 con las que se encuentra, con frecuencia, a lo largo del partido.

En la actualidad, podemos observar como la potencia y la contundencia física en el contacto, que le permitirán vencer los placajes defensivos y ser determinante en los propios, han pasado a formar parte de las características de los alas de nivel. El ala suele ser zaguero, centro o ala en el rugby a XV.

Saques

Saques propios:

En saques largos, dirigidos a la zona de 22 contraria o más allá, el ala sube incorporado en el alineamiento defensivo para limitar las opciones, tiempo y espacio al rival, no se queda retrasado ya que la protección de esa zona del campo corresponde al “sweeper”.

En el caso de saques disputables, sobre/más allá de la línea de 10m y hacia su posición, él junto con el centro serán los responsables de dicha zona, a no ser que se dispongan de otros jugadores para seguir un plan determinado.

Saques rivales:

El ala se suele situar profundo, sobre la línea de 22m, en el lado opuesto a donde se realiza el saque tradicional. Si el saque se efectúa hacia su zona, será el responsable del mismo, si se realiza al lado opuesto se encontrará en un lugar idóneo para el ataque.

Melés

Introducción propia:

Nuevamente, la posición del apertura en ataque en esta fase (detrás de la melé) suele aportar beneficios a la defensa (3 defensores v 2 atacantes), por lo que las posibilidades de hacer una ruptura directa desde la melés, simplemente jugando a lo ancho, se ven muy restringidas. Por otro lado, las trayectorias de carrera y movimientos programados pueden hacer que se creen espacios en la defensa que pueden ser utilizados por un veloz ala.

Introducción rival:

Normalmente, se alinea plano respecto al apertura y al centro aunque a veces puede adquirir una ligera profundidad, dependiendo de la posición de la melé en el campo, que le permita cubrir el espacio por detrás ante una posible patada del rival (poco o nada usual), este retraso en la subida defensiva será momentáneo y dará tiempo al medio de melé a retrasarse en el campo para ocupar su posición de barredor.

Es improbable que los rivales intenten un ataque directo a lo ancho, por la inferioridad momentánea que presentan.

Al igual que sus compañeros de línea, el ala, es responsable de su rival directo, teniendo como principal objetivo recuperar el balón, bien tras el placaje o en el lateral que consigue al desplazar a su oponente fuera del campo.