8. Defensa en la melé

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La reducida frecuencia con la que se produce esta primera fase en el transcurso de un partido de Siete no implica que deje de constituir una excelente plataforma para establecer ataques eficaces. Por lo tanto, la defensa debe poseer sistemas que anulen o reduzcan las posibilidades de éxito de sus rivales.

La primera consideración a tener en cuenta, aveces pasada por alto, es que la defensa comienza con el trabajo de los delanteros en la primera fase. Los delanteros deben intentar arrebatar o al menos alterar la posesión en la introducción rival utilizando las herramientas “legales” de las que dispongan, entre ellas talonar el balón.

Normalmente, la imagen inicial que nos presenta esta plataforma es la de una situación 3 vs 2. Tres defensores frente a dos atacantes (2 pilares y un talonador vs 2 pilares), suponiendo que el talonador del equipo que introduce el balón está involucrado en el talonaje del mismo. Un empuje coordinado de los defensores podría poner en peligro la posesión rival o al menos perturbarla. El éxito de esta estrategia se verá influenciado positiva o negativamente por el peso/fuerza/potencia relativa y, como no, de la coordinación de los jugadores implicados.

Pero no todo es favorable cuando se aplica el empuje coordinado. A la vez que puede perturbar la posesión, está sobre implicando a los jugadores comprometidos en el empuje, ralentizando su salida para defender en juego abierto en el caso que no se consiga el éxito deseado. Este sobre compromiso puede dar lugar a la aparición de debilidades defensivas, espacios libres, que pueden ser aprovechadas por un ataque con “head up”. Sobre todo se pone de manifiesto si el talonador en defensa, al sobre implicarse en el empuje, se olvida de salir a defender el lado contrario de la introducción.

No hay que olvidar que el ataque juega sus bazas y qué es consciente que la lenta incorporación de los delanteros al juego abierto juega a su favor, por lo que van a intentar mantenerlos sujetos/agarrados en esta primera fase el mayor tiempo posible. Si la defensa ya juega con ese hándicap, no debe incrementarlo sobre comprometiéndose en el empuje.

Existen otros métodos para conseguir los objetivos de la defensa en melé en este primer estadio. Normalmente, si los delanteros son conscientes de que sus posibilidades de conseguir los objetivos mediante el empuje 3 vs 2 son limitados o nulos, pueden optar por provocar el giro de la melé, para lo cual deben considerar preferentemente la posición del campo, su proximidad a la línea de lateral y cuándo realizarlo. Un giro inadecuado puede ser realmente catastrófico, porque puede anular las opciones defensivas del equipo.

No debemos olvidar que existen maniobras muy efectivas pero ilegales que nunca se deben fomentar, como pueden ser, entre otras, provocar el giro tirando del rival, no empujar recto, o que el talonador patee el balón hacia delante para que éste salga de la melé sin control.

Una vez que el ataque ha ganado el balón, la defensa debe seguir un sistema para contrarrestar las opciones atacantes.