3. Sistemas de defensa en el juego abierto I

Share

A lo largo de los tiempos se han venido utilizando diferentes modelos que, siguiendo la metodología "ensayo-error”, se han ido perfeccionando hasta la actualidad, y no nos cabe la menor duda que la evolución de los mismos es imparable.

Sistema 6 + 1 (I)

Conocido también como sistema “sweeper” se basa en establecer una barrera, primera línea defensiva, constituida por 6 jugadores y a otro situado detrás encargado de la defensa de cobertura.

Este sistema implica una superioridad numérica atacante (7 v 6), lo que va a provocar que, para contrarrestarla, la defensa tenga que realizar ciertos “retoques” a lo que se considera ortodoxia defensiva:

a) Los 6 defensores no se alinean frente sus rivales directos, en su lugar, deben hacerlo entre los jugadores de la oposición. Como consecuencia, dejarán libre de marca al jugador situado en el extremo más alejado del balón. No parece lógico que reciba una marca directa cuando no está inmediatamente implicado en el juego, marca que conllevaría una debilitación de la cadena por la parte central al tener que cubrir más espacio.

b) Es vital para este sistema defensivo que cada jugador identifique al jugador que está marcando y del que se responsabiliza para el placaje. Para esto deben “contar” desde el exterior al interior, de esta forma, el último defensor de la barrera se responsabiliza y lo comunica del último atacante y así sucesivamente.

c) Es fundamental que el defensor después de identificar al jugador a placar realice su persecución dirigiéndose al hombro interior del mismo (tracking adecuado) teniendo cuidado de no sobrepasarlo, lo que lo dejaría en una débil posición para hacer un placaje eficaz. La comunicación es primordial en esta faceta, ya que los defensores en su movimiento de deriva tienen que girar ligeramente su cuerpo con lo que pierden de vista a su compañero. La comunicación significa que los jugadores pueden confiar en que su hombro interior está cubierto.


d) La inferioridad numérica de la defensa en este sistema suele provocar que los defensores se desplacen solo lateralmente, olvidándose de cumplir el 2º objetivo, reducir el espacio disponible para el ataque. Es necesario que el desplazamiento lateral vaya acompañado por una subida de los jugadores, si se quiere crear la presión adecuada que conduzca a errores al ataque. En ocasiones, como puede ser el encontrarse en inferioridad numérica, es conveniente que los defensores se desplacen solo lateralmente o incluso retrocedan para intentar detener el ataque rival.


e) Los jugadores de la barrera defensiva deben trabajar como una unidad, evitando dejar espacios entre ellos, la interconexión entre los jugadores garantizará que la barrera quede inalterada y evitará las penetraciones.

f) En el caso de que un jugador de la barrera defensiva sea superado por su exterior o que el defensor externo tenga dudas sobre la actuación con éxito de su compañero de equipo, este defensor situado al exterior debe contribuir a la defensa cambiando bruscamente de dirección y dirigirse al atacante que ha escapado al control. Con suerte, este movimiento podrá coger “desprevenido al atacante” y habrá una posibilidad de detener su avance. Pero siempre hay que tener presente que está acción ha roto la estructura defensiva y que si el placaje no tiene éxito, las posibilidades de alterar la continuidad del ataque se vuelven prácticamente nulas.

g) Los defensores de los extremos de la barrera defensiva deben intentar evitar ser desbordados por el exterior. El miedo a que se produzca esta situación hace que a veces se sobre comprometan, no temporizando adecuadamente su carrera, haciéndolos vulnerables a ser batidos mediante un cambio de pie hacia el interior. Es responsabilidad del defensor a su interior detener el avance del penetrador. Esta solidaridad es ampliable a todos los jugadores de la barrera ante una situación similar.

h) En el caso que el ala atacante decida intentar evadir por el exterior al ala rival, idealmente los defensores en apoyo deberían intercalarse entre los jugadores rivales, cortando las trayectorias de pase, forzando al atacante a entrar al contacto. En este caso el defensor tiene la ventaja al disponer de un apoyo externo inestimable, la línea de lateral.

i) ¡Una defensa callada es una defensa vulnerable! La comunicación es vital, especialmente cuando existen grandes espacios a explotar por el ataque como ocurre en seven. Con frecuencia, se producen situaciones 1 v 1, lo que puede dar lugar a ensayos si los compañeros en defensa no le están transmitiendo que no debe tener dudas de que dispone de apoyos y que puede concentrarse totalmente en su misión, placar al jugador rival, y no de los apoyos atacantes. Los entrenadores deben esforzarse por conseguir un alto nivel de comunicación entre los jugadores, ya que esto conducirá a la confianza como equipo y a una mejor estructura en defensa, ya que los jugadores sabrán donde están los compañeros, que espacio cerrar y en qué placaje comprometerse.

Los grandes espacios que se establecen entre los defensores es uno motivo por el que el modelo de “defensa zonal” (en el sistema 6+1) en el que cada jugador se ocupaba de defender una zona a lo largo del campo, esté en desuso.

Esto no implica que la defensa por zonas no se lleve a cabo en determinados momentos del juego, como por ejemplo en los cruces, en los que los defensores deberían responsabilizarse de parcelas defensivas en lugar de perseguir a su defensor directo.