1. Defensa

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    Introducción

    La defensa en el rugby en general y, especialmente, en la modalidad de seven, debido a los amplios espacios a cubrir, es un asunto de método, de disciplina. Un error defensivo se suele traducir en un ensayo rival. Crear, por tanto, una sólida y estructurada defensa, es un objetivo claro que se hace fundamental si se quiere tener aspiraciones a desarrollar un juego equilibrado.
    La disciplina se pone a prueba cuando la defensa se ve sometida a presión y debe mantener el modelo defensivo elegido.

Objetivos

Los objetivos a los que toda defensa debe intentar aspirar son:

- Disputar la posesión: Competir por el balón con el rival puede conllevar, en el mejor de los casos, arrebatarles la posesión o, más frecuentemente y no menos relevante, hacer que el balón de la oposición pierda calidad, lo que provocará que las opciones atacantes se reduzcan, limitando las incertidumbres defensivas. Las primeras fases, saques, melés y laterales, son fuentes de posesión en los que un trabajo bien realizado puede aportar beneficios, no constituyen áreas de descanso.

- Reducir/anular el espacio disponible al ataque: El equipo en posesión necesita tiempo y espacio para llevar a cabo sus estrategias. La defensa debe, en todo momento, limitar los mismos provocando que puedan cometer errores o que adopten alineaciones más profundas en un intento de disponer de lo que la defensa le está negando, lo que les alejará de la línea de ventaja.

- Placar con eficacia: Todo lo anterior, competir en primeras fases y reducir el espacio del que dispone el ataque, pierde cierto sentido si llegado el momento, el defensor es incapaz de placar con eficacia. El “tracking” bien ejecutado, la buena técnica del placaje apropiado en cada momento, la comunicación defensiva respecto a las responsabilidades, se vuelven fundamentales para intentar detener la progresión atacante y recuperar la posesión.

- Recuperar la posesión: El placaje no es un fin, es un medio para conseguir el objetivo de recuperar la posesión. El trabajo adecuado del placador y de los jugadores de apoyo permitirán transformar la defensa en ataque. Ataque que será infructuoso si los jugadores no tienen la flexibilidad mental y el conocimiento técnico-táctico para cambiar de “rol” y sacar provecho de una situación tan favorable, enfrentarse a una defensa desestructurada.