8. La prevención de lesiones en rugby

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    Este artículo es una continuación de “Las lesiones en rugby”. Seguro que alguna vez habéis escuchado la frase “la mejor defensa es un buen ataque”, pues eso pasa exactamente con la prevención de lesiones en los deportes de equipo. Cómo bien explica Tim Gabbett, experto mundial en rendimiento tanto en rugby como en fútbol, hay que mantener una carga de entrenamiento elevada, similar a la de partido, durante toda la temporada. Si la carga aguda (el entrenamiento), es muy superior o inferior a la carga crónica (entrenamientos + partidos), la posibilidad de lesión aumentará.


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    Ante lo cual se plantea la necesidad de conocer las demandas competitivas. A continuación, os indico cuales serían en relación al tiempo de partido y de juego, las frecuencias cardíacas alcanzadas por los jugadores y el ratio trabajo: descanso medio.

    Además, en la infografía se señalan las necesidades particulares de un talonador de élite.


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    Además, son necesarias las velocidades alcanzadas y los metros realizados ante ellas. Por ejemplo, un talonador puede alcanzar picos de velocidad de 28,7km/h aunque a más de 20 km/h sólo recorrería 524 metros. En rugby, las velocidades se dividen en 5 grupos, de 0-12 km/h, 12-14 km/h, 14-18 km/h, 18-20 km/h y +20 km/h. Otro día abordaremos este tema con detalle, pero lo que es importante que tengamos en cuenta es que nuestro talonador debería recorrer al menos 520 metros a más de 20 km/h a la semana. Sólo puntualizo la mayor velocidad, ya que es la más difícil de conseguir en los entrenamientos y la que genera más estrés en el jugador, es decir, la que en partido puede conllevar a lesión. Si tu jugador no corre semanalmente la distancia a alta velocidad que realiza en un solo partido estás incrementando su riesgo de lesión, porque no lo estás preparando para el mismo.

    Como distribuyas las cargas durante la semana, es decir, la planificación, será abordada más adelante, en lo que llamaremos periodización táctica, nos servirá para adecuar las cargas semanalmente para que se entrene a alta intensidad y no lleguemos fatigados al partido.


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    Algo necesario de matizar, es que estos datos son recogidos con GPS, si en nuestro equipo no podemos contar con ellos no os preocupéis, tenemos que guiarnos por los datos recogidos en la literatura científica además de hacer los test pertinentes. La cuestión es que los GPS no recogen las demandas exigidas a los jugadores en situaciones estáticas, como pueden ser rucks, mauls y melés. Esto dificulta la tarea de diseñar el entrenamiento, ya que hay pocos datos sobre los mismos. En un artículo publicado en 2008 por Roberts, SP., y colaboradores, se recogen las demandas en situaciones estáticas por grupos de jugadores, por ejemplo, para la primera y segunda línea hablaríamos de 91 +- 19 acciones por partido de 5,3 +- 0,9 segundos de duración cada una. ¿Cómo podemos plantear estas acciones en nuestro entrenamiento? Una estrategia que está siendo usada en todo el mundo es la inclusión de lucha en los tocatas (rugby touch), por ejemplo, cada X acciones o segundos, el entrenador toca el silbato y todos los jugadores de cada equipo, por parejas, se encuentran de rodillas enfrentados e intentan derribarse y que el jugador derribado no pueda levantarse, el entrenador vuelve a tocar el silbato y comienza de nuevo la actividad. Esto genera un gran desgaste físico pero simula con bastante acierto las demandas del partido.

    Cómo se ha dicho siempre, se juega como se entrena, pero realmente, ¿estamos entrenando con la misma intensidad y volumen que cuando competimos? Según Gabbett T., las cargas de entrenamiento adecuadas son las que más nos protegen de las lesiones, pero si vemos la siguiente infografía, son bastantes los estudios que ponen de manifiesto que la demanda que generamos en nuestros jugadores no satisface las necesidades de competición.


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    Lo que queremos generar con este artículo es la obligación por parte de los entrenadores de conocer las demandas del rugby para cada uno sus jugadores, conocer como es el rendimiento de los mismos en los partidos y adecuar las cargas de entrenamiento a los mismos, esto es lo que conocemos como ratio carga de trabajo aguda: crónica. Queremos desechar la idea de que los jugadores deben entrenar suave porque podrían lesionarse en el entrenamiento y no llegar a la competición, esto es un grave error de apreciación, lo que debemos reducir son las situaciones potencialmente lesivas, como las situaciones de contacto total, como los partidos 15 contra 15 de entrenamiento, pero debemos aumentar las situaciones de lucha y de carrera a velocidades máximas para preparar a nuestros jugadores para la competición.



    Referencias

    - Cunniffe B., Proctor W., Baker JS., Davies B.An evaluation of the physiological demands of elite rugby union using Global Positioning System tracking software.J Strength Cond Res. 2009 Jul;23(4):1195-203.
    - Cahill N., Lamb K., Worsfold P., Headey R., Murray S.The movement characteristics of English Premiership rugby union players .J Sports Sci. 2013;31(3):229-37
    - Gabbett TJ. The training—injury prevention paradox: should athletes be training smarter and harder? Br J Sports Med 2016;50:273–80.
    - Campbell PG, Peake JM, Minett GM. The Specificity of Rugby Union Training Sessions in Preparation for Match Demands. Int J Sports Physiol Perform. 2018 May 9:1-8.