4. Factores claves en la preparación física para jugadores júnior y sénior

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Sabemos que las cualidades físicas principales son la fuerza, la velocidad, la resistencia, la flexibilidad y la coordinación. Dicho esto, tiene sentido pensar que las más importantes para rugby podrían ser fuerza y velocidad (Según Tous 1999, la velocidad es sólo una manera de expresión de la fuerza y no debería ser considerada una cualidad en sí misma, por lo que vemos que la interrelación entre ellas es muy estrecha). Sin embargo, a diferencia de la fuerza, que puede seguir mejorando durante toda la etapa deportiva de un jugador, no está tan claro si la velocidad puede sufrir este mismo proceso, ya que la etapa para introducir el entrenamiento de velocidad es aproximadamente a los 10 años. ¿Deberíamos por tanto entrenar la velocidad con nuestros jugadores sénior? Y de ser así, ¿qué tipo de velocidad sería más conveniente entrenar?

 

 

 


La velocidad es una habilidad de mucho valor en Rugby Union y un componente clave del éxito de un equipo (Duthie, G., 2006), sin embargo, existe una notable diferencia entre atletas sprinters de élite y jugadores de rugby, su masa corporal, aunque la literatura nos indica una masa corporal ideal para los velocistas, no existe así una para los jugadores de rugby (Uth, N., 2005, Watts, A., 2011, Weyland, P., 2005 y Duthie, G., 2006). Esta diferencia es debida a la cantidad de impactos que sufren los jugadores de rugby en un partido (Olds, T., 2001, Sedeaud, A., 2012). La combinación de ambas variables (velocidad multiplicada por masa corporal) es lo que conocemos como sprint momentum, y ha servido para discriminar los niveles de rendimiento entre jugadores de Rugby League (Baker, D., 1994) pero aún hay falta de artículos para Rugby Union.

El propósito del estudio realizado por los investigadores Barr, M., et al (2014) busca conocer el desarrollo de la velocidad de sprint y el sprint momentum en jugadores de rugby internacionales júnior y sénior. Se intentó dar respuestas a 3 cuestiones; si la velocidad o el momentum puede discriminar jugadores sénior o júnior, si durante la transición de los jugadores a la etapa sénior existe un desarrollo mayor de la velocidad y el momentum que en jugadores sénior y, por último, la relación entre velocidad de sprint, sprint momentum y masa corporal.

Los participantes del estudio jugaron al menos un test match IRB, y estaban aproximadamente 8-12 semanas al año con su equipo nacional, 24 semanas con su club, 12-16 de pretemporada y 4 semanas de descanso al año.



¿Qué descubrieron los investigadores?

Existen diferencias moderadas en el sprint momentum inicial y en el sprint momentum máximo entre sénior y júnior, sin embargo, apenas había diferencias entre ellos en la velocidad de sprint inicial y máxima.

Por otro lado, existen correlaciones significativas entre masa corporal y sprint momentum máximo e inicial.

Durante los dos años de investigación, los jugadores júnior tuvieron grandes mejoras en sprint momentum máximo y velocidad sprint máxima y moderados incrementos en sprint momentum inicial y velocidad sprint inicial. En cuanto a los jugadores sénior, obtuvieron menores mejoras en todas las áreas, pero mejoraron.

Una reseña importante es que los jugadores júnior ganaron de media 4,4 kg de peso en esos dos años lo cual, además del entrenamiento, ayudó a las mejoras en el momentum.

Los investigadores hacen especial énfasis en la fuerte evidencia de que los jugadores sénior siguen aumentando la velocidad de sprint y el momentum durante toda su carrera deportiva, sin embargo, los jugadores júnior tienen una ventana de adaptación mayor para estas cualidades.

Los autores explican que el entrenamiento de fuerza con sentadillas, ejercicios de empuje y tracción fue muy beneficioso en el incremento de masa corporal (Appleby, D., 2012, Baker, D., 1994), mientras que los ejercicios de potencia (Baker, D., 1994, Harris, G., 2000 Rimmer, E., 2000 Tricoli, V., 2005) y métodos de entrenamiento de sprint (Paradisis, G., 2006 West, D., 2012 ) mejoraron la velocidad de sprint.


    Los autores concluyen que dado el número e intensidad de las colisiones en rugby, maximizar el sprint momentum debería ser un aspecto clave en el entrenamiento de los jugadores de rugby. Medir tiempos de sprint con tomas de datos cada 10 metros permite a los entrenadores conocer tanto la velocidad de sprint como el momentum. Estándares de velocidad según puestos debe ser un objetivo en la planificación del entrenamiento. El entrenamiento de la velocidad de sprint es clave en la etapa junior donde la ventana adaptativa es mayor. Para mejorar el sprint momentum, el entrenamiento de fuerza y potencia es fundamental, además de los diferentes entrenamientos de velocidad para que el aumento de masa corporal no afecte negativamente a la velocidad del jugador.





Referencias

- Appleby, B., Newton, R., and Cormie, P. Changes in Strength Over a Two Year Period in Professional Rugby Union Players. J Strength Cond Res 26: 2538–2546, 2012.
- Baker, D. G. 10-year changes in upper body strength and power in elite professional rugby league players-the effect of training age, stage and content. J Strength Cond Res 27: 285–292, 2013.
- Baker, D., and Newton, R. Adaptations in upper-body maximal strength and power output resulting from long-term resistance training in experienced strength-power athletes. J Strength Cond Res 20: 541–546, 2006.
- Baker, D., Wilson, G., and Carlyon, R. Periodization: the effecton strength of manipulating volume and intensity. J Strength Cond Res 8: 235–242, 1994.
- Barr, M., Sheppard, J., Gabbett, T., Newton, R., Long-term training induced changes in sprinting speed and sprint momentum in elite rugby union players. Journal of Strength and Conditioning Research Publish Ahead of Print DOI: 10.1519/JSC.0000000000000364. 2014
- Duthie, G., Pyne, D., Marsh, D., and Hooper, S. Sprint patterns in rugby union players during competition. J Strength Cond Res 20: 208–214, 2006.
- Harris, G., Stone, M., Bryant, H., Proulx, C., and Johnson, R. Short-Term Performance Effects of High Power, High Force, or Combined Weight-Training Methods. J Strength Cond Res 14: 14–20, 2000.
- Olds, T. The evolution of physique in male rugby union players in the twentieth century. J Sports Sci 19: 253–262, 2001.
- Paradisis, G. and Cooke, C. The effects of sprint running training on sloping surfaces. J Strength Cond Res 20: 767–777, 2006.
Rimmer, E. and Sleivert, G. Effects of a Plyometrics Intervention Programon Sprint Performance. J Strength Cond Res 14: 295–301, 2000.
Sedeaud, A., Marc, A., Schipman, J., Tafflet, M., Hager, J.-P., and Toussaint, J. Howthey won Rugby World Cup through height, mass and collective experience. Brit J Sports Med 46: 580–584, 2012.
- Tricoli, V., Lamas, L., Carnevale, R. and Ugrinowitsch, C. Short-term effects on lower body functional power development: weight lifting vs. vertical jump training programs. J Strength Cond Res 19: 433–437, 2005.
- Uth, N. Anthropometric comparison of world-class sprinters and normal population. J Sports Sci Med 4: 608–616, 2005.
-Watts, A., Coleman, I. and Nevill, A. The changing shape characteristics associated with success in world-class sprinters. J Sports Sci, 30: 1085–1095, 2011.
- Weyand, P. and Davis, J. Running performance has a structural basis. J Experi Biol 208: 2625–2631, 2005.