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Primera gráfica: comparaciones de los promedios por partido de los puntapiés de castigo

Si observamos la gráfica, en la que se expone un estudio comparativo de los promedios por partido de puntapiés de castigo sancionados en las temporadas 2013-14, 2014-15, 2015-16, 2016-17, 2017-18 y 2018-2019, se puede contemplar un ligero ascenso en esta última temporada respecto a la anterior, pero que no debe llevarnos a prever que se deba tratar de un incremento que se mantendrá en las siguientes temporadas, ya que iría en contra de la tendencia que hemos ido observando en la secuencia de años analizada. Lo que no podemos afirmar categóricamente aunque sería, sin lugar a dudas, lo deseable es que dicha merma haya sido provocada por un cambio de actitud de los jugadores respecto al juego, en lugar de los cambios de normativa (juego en el suelo) que se han venido produciendo en los años en estudio. No podemos decir lo mismo respecto a las infracciones por fuera de juego, alcanzándose en la presente temporada la más alta cota de las 6 temporadas. Una explicación podríamos buscarla, aunque con seguridad existen otras, en el exceso de celo de las defensas, cada vez más presionantes sobre todo a nivel de breakdown. Quitar tiempo y espacio al ataque para la toma de decisiones siempre constituye una garantía de éxito para la defensa o para intentar sacar ventaja, por ejemplo, en la persecución de una patada por parte del ataque, puede proporcionar un valioso incremento de las posibilidades de recuperación del balón…, pero existen unos límites.

En el caso de la melé, vemos el menor número de infracciones de la serie y en esta ocasión consideramos con poco porcentaje de error, que se debe al orden previo que se está creando en esta primera fase. Orden condicionado por el cambio de reglas. El hecho necesario de que la melé necesita estabilidad antes de comenzar la secuencia, hace que una vez iniciada esta los jugadores hayan alcanzado las posiciones adecuadas para llevar a cabo su labor con efectividad.

El excelente dato de la disminución del número de infracciones en el lateral (exceptuando al primer año de la serie) la consideramos achacable a una mejor “atención” arbitral, considerando a la tripleta, que no permiten la ejecución del mismo hasta que se dan las condiciones reglamentarias adecuadas para su implementación.

Respecto al juego sucio observamos una esperanzadora disminución, que esperamos que se mantenga en el tiempo, el endurecimiento de las reglas respecto a la legitimidad del tipo de placaje o contactos ilícitos han provocado esta ilusión que deseamos se haga constante en las temporadas venideras. No podemos decir lo mismo respecto a las infracciones en el maul, particularmente las derivadas de los hundimientos y entradas por el lateral del mismo, intentando detener el avance rival normalmente en las proximidades de la zona de ensayo propia. En este caso estamos ante un problema de difícil solución, detener el avance del maul una vez constituido no es tarea fácil y los defensores "juegan con fuego" en estas situaciones.

En Rugby Sapiens no solo no queremos restar importancia, sino poner en valor, al trabajo que se realiza en los cursos de la ENA, que sin lugar a dudas está haciendo que las cifras por infracciones vayan disminuyendo, prácticamente todas, a lo largo del tiempo.

Segunda gráfica: comparaciones de los promedios por partido de los puntapiés francos

Básicamente, no existen cambios relevantes en cuanto a los puntapiés francos en la serie de temporadas en estudio, los promedios en melé prácticamente se conservan respecto a la temporada pasada, deteniéndose el descenso que se venía produciendo de forma casi constante en las anteriores. Fundamentalmente, estos puntapiés francos son motivados por empuje prematuro, o hacer caso omiso a la secuencia de entrada. De cualquier forma, son datos prácticamente irrelevantes y de difícil solución, la necesidad de ganar balones ante melés dominantes es el primer causante de este tipo de infracciones.

Respecto a los laterales observamos un ligero aumento normalmente provocado por la parcialidad de los lanzamientos, amagos de los mismos y números de participantes.


Tercera gráfica: comparación de los porcentajes de puntapiés de castigo y franco

En este análisis comparativo, podemos observar como aparece una disminución del número de puntapiés de castigo respecto a las tres últimas temporadas, dato ilusionante, pero no podemos estar tan satisfechos respecto a los referidos a puntapiés franco en los que se observa un notable aumento respecto a temporadas pasadas, parece hacerse patente que los jugadores en su comportamiento en el campo y siendo conscientes de la repercusión en puntos que conlleva, prestan menos atención a las faltas "poco importantes" frente a las graves, que pueden verse directamente reflejadas en el marcador.

Cuarta gráfica: comparación de los promedios de puntapiés de castigo/franco sancionados por fuera de juego y melé

Ya hemos comentado en la primera gráfica el incremento de puntapiés de castigo por fuera de juego de la pasada temporada respecto a las anteriores e incluso hemos “osado” dar una respuesta al porqué de ese incremento aunque, sin lugar a dudas, hay otros relacionados con el ataque, igualmente comentados, entre los que quizás quepa destacar el celo que muestran los jugadores en la persecución de las patadas, adelantándose a la ejecución de la misma.

Recalcar de nuevo la bajada en los puntapiés de castigo en melé, gracias al establecimiento del orden que promueve la adaptación de los jugadores a la nueva secuencia de entrada, aunque no podemos omitir el incremento en el número de puntapiés francos, debidos en su mayor parte a errores en los jugadores respecto a entradas anticipadas a la secuencia arbitral o empujes prematuros.

Lo que si queda patente es que los puntapiés de castigo por fuera de juego superan a todos los cometidos en melé, tanto de castigo como francos. Esto debería ser una señal de aviso para técnicos, jugadores y árbitros que sirviese para incluir el tema de los fueras de juego con la profundidad necesaria en próximos congresos arbitrales, de los cuales sacar conclusiones para transmitir a los demás estamentos y evitar las excesivas interrupciones del juego por este motivo.

Quinta gráfica: comparación de los promedios de tarjetas amarillas

En esta gráfica mostramos el estudio comparativo de los promedios de tarjetas amarillas mostradas en las temporadas en estudio.

La observación de los datos y las variaciones que se hacen patente respecto a temporadas anteriores pueden parecernos a primera vista sorprendentes, pero analizándolos más minuciosamente podemos encontrar alguna explicación.

La subida tan ostensible en el placaje peligroso ha sido debida al cambio de normativa respecto a lo que se considera “high tackle” (placaje alto) y cómo no a la estricta pero válida observación de los árbitros, quizás algo escrupulosa como suele ocurrir cuando se implanta alguna variación reglamentaria.

Respecto a los 10m, parece que los jugadores son cada vez más conscientes de la necesidad de situarse a la distancia reglamentaria, o en su defecto a no intervenir en la jugada que se acaba de iniciar.

Afortunadamente, contemplamos como las tarjetas mostradas por juego sucio disminuyen. Este es un hecho que debe congratularnos a todos ya que aunque somos conscientes que todas las tarjetas amarillas tienen el mismo valor en tanto que todas conducen a permanecer 10 minutos en el sin bin (los estudios demuestran que las tarjetas amarillas mostradas, es decir la ausencia de algún jugador durante dicho periodo de tiempo, no se refleja en el resultado final del encuentro, en términos vulgares podríamos decir que salen gratis) consideramos que en nuestras mentes está escrito a fuego que las mostradas por juego sucio son especialmente repudiables.

Lo indicado anteriormente, “las tarjetas amarillas salen gratis en cuanto al resultado final”, es un mantra muy bien aprendido por los jugadores, que prefieren cometer faltas profesionales (que no acaben en ensayo de castigo), aunque son conscientes de lo que puede acarrear, una tarjeta amarilla, preferible según sus criterios a permitir la posibilidad que el rival tenga la opción de conseguir una ostensible ventaja. Al margen de este lógico argumento, es destacable observar la disminución tan ostensible que se ha podido observar en el aparado de faltas profesionales.

El mismo argumento se podría aplicar a las faltas reiteradas. Un jugador que infringe la norma reiteradamente es consciente de lo que se avecina, más aún cuando vienen precedidas del “aviso arbitral”, pero aun así se arriesgan a volver a cometerlas para eliminar un riesgo mayor y lo que es el verdadero problema, es el incremento de las mismas o lo que es lo mismo del riesgo que están dispuestos a asumir los jugadores.

Sexta gráfica: comparación de los promedios de tarjetas rojas

Debemos manifestar una relativa satisfacción por el mantenimiento en el número de tarjetas rojas mostradas si tenemos como referencia temporadas anteriores y sin dejar de pasar por alto, que pocas, son muchas, o lo que es lo mismo que debemos aspirar a que la tarjeta roja no aparezca a lo largo de toda la temporada, así como que las mostradas solo corresponden a un apartado, el correspondiente a juego sucio (dentro del que podríamos incluir el placaje peligroso) y este a su vez provocado prácticamente en el 100% de los casos por una agresividad excesiva o por una mala técnica en el caso de los placajes.

Estas cifras nos indican en cierto modo que los jugadores están manteniendo su profesionalidad en cuanto a no cometer acciones que provoquen su expulsión definitiva del campo, algo a todas luces injustificable.

De cualquier forma si queremos alcanzar el nivel 0 tenemos que tener en cuenta que es necesario destacar la importancia del trabajo de los árbitros de cara a sancionar lo que ven, así como la colaboración de los jugadores y entrenadores para asegurar que desaparezca esta tendencia de nuestro juego.

Séptima gráfica: comparación de los porcentajes de tarjetas amarillas y rojas

Como se puede apreciar en la gráfica correspondiente, en la temporada 2018-2019, se observa una ligera disminución en el porcentaje de tarjetas amarillas respecto a la anterior, pero si observamos los valores porcentuales de las mismas mostradas a lo largo de toda la serie, podemos sacar la conclusión que las variaciones son prácticamente inapreciables, que no quiere decir nada preocupantes. Todas las infracciones son rechazables, las que limitan la presencia temporal o total del jugador en el campo de juego, no se deberían admitir.

El aumento del número de tarjetas rojas en la temporada pasada, 2018-2019, respecto a la anterior nos debe hacer sentir cierta preocupación, a la vez que consuelo si hacemos una comparación con los valores porcentuales de toda la serie. No hay nada más desagradable que ver un partido en el que uno de los contendientes juega en inferioridad numérica por expulsión definitiva.

Octava gráfica: comparación de los promedios de repeticiones de melé

Si hay algo tedioso que va en deterioro de espectáculo y que limita el tiempo de juego real son las repeticiones de melé. En Rugby Sapiens creemos que el rugby en general debe sentir cierta preocupación por el aumento del valor promedio de las repeticiones de melé de la última temporada respecto a la anterior, aunque no deberíamos caer en el pesimismo de que se trata de un retroceso irreversible. La adaptación a la nueva normativa y el observar que aún mantenemos el valor estudiado muy por debajo del valor de la media de la serie, nos permite mantener la confianza sobre que se trata de un aspecto puntual y que en próximas temporadas volvamos a disminuir dichas interrupciones en el juego. Si algo debemos recalcar es que la actuación arbitral debe seguir mejorando en este aspecto, no permitiendo la implementación de la primera fase hasta que los jugadores están perfectamente posicionados para su ejecución y se cumpla a rajatabla la secuencia marcada por el juez de la contienda.

Novena gráfica: promedio de tiempo de juego real

Afortunadamente tras la observación de los datos de las últimas 5 temporadas (excepto la última) ya podemos afirmar, como siempre ha sido el deseo de todos los amantes a nuestro deporte, que cada vez somos capaces de hacer un juego más fluido, con menos interrupciones. Uno de los factores que consideramos que podemos argumentar para el incremento del tiempo de juego real es la mejor preparación técnica de los jugadores, perfeccionamiento de habilidades, que contribuye de forma esencial a la disminución de las detenciones. Pero en ningún caso podemos olvidar el menor número de infracciones que se han cometido. LOS JUGADORES ESTÁN HACIENDOSE CONSCIENTES DE LA NECESIDAD DE JUGAR CON LAS REGLAS.

Un dato interesante, al margen del promedio, lo proporciona los partidos que han tenido más y menos tiempo de juego real, que son respectivamente: SANITAS ALCOBENDAS RUGBY vs U.E. SANTBOIANA con 38 minutos 33 segundos y SILVERSTORM EL SALVADOR vs AMPO ORDIZIA con 22 minutos 17 segundos.