3. ¿Qué gafas usas para entrenar?

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Las gafas del entrenador

Para la siguiente reflexión, utilizaré un anuncio publicitario de un producto de limpieza que nos puede ayudar a entender el foco de atención que prima en algunas personas.


Durante los cursos de entrenadores se produce un amplio debate cuando llegamos a la siguiente reflexión:
"El buen entrenador:
Ve lo que es correcto y lo elogia.
Ve lo que está mal …
… reconoce porque está mal
… sabe cómo arreglarlo."

¿Coincide esta reflexión con la realidad? Los alumnos, en un alto porcentaje, confirman que la mayoría de sus actuaciones se inician a partir de la segunda afirmación…, pero … ¿qué ocurre con la primera?

La psicóloga Lynn Kidman en (Kidman, 2005) nos indica que: “…en algunos casos, los entrenadores consideran que si no están diciendo a sus deportistas lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo no están haciendo su trabajo”. Este es un pensamiento inconsciente que, en caso de darse, tenderá a identificar al entrenador/a a partir de la segunda de las afirmaciones.

Para comprender mejor la afirmación inicial, debemos realizar una reflexión previa: ¿Cómo aprenden nuestros deportistas?

Una respuesta parece obvia, por imitación. ¿Quién no ha aprendido a realizar el pase de spin viendo a otro jugador más experimentado?, o, desde otro punto de vista, ¿No se ha puesto de moda el pase offload a una mano desde que el All Blacks Sonny Bill Williams nos demostró su habilidad en la tele?

Sin embargo, entre las estrategias de enseñanza, las personas aprendendemos a través de lo que se denomina Condicionamiento Operante, es decir, aprendemos a través de refuerzos y castigos. Los refuerzos son estímulos cuya presencia aumenta la frecuencia de reproducción de una conducta. Los castigos, por el contrario, son estímulos cuya presencia disminuye la reproducción de una conducta. Utilizando un ejemplo práctico, nosotros como jugadores/as hemos aprendido, que nuestro gesto era correcto, cuando nuestro/a entrenador/a nos proporcionó un refuerzo (¡Buena posición de espalda, Antonio!, ¡Así se sacan las manos para recibir el balón, Julia! ¡Bien hecho!, ¡Ese agarre es perfecto, pilier!...). Sin embargo, es más común haber aprendido que no debíamos realizar un determinado gesto tras recibir una reprimenda.

El problema principal radica en … ¿Qué estímulos aplicamos más en nuestro día a día como entrenadores/as? ¿Estamos centrados en ver lo correcto y reforzarlo o lo mejorable y corregirlo?

Antes de responder hagamos una nueva reflexión. Estamos de acuerdo en que las personas aprendemos a través de refuerzos y castigos…

...¿Con cuál se aprende más? ¿Qué ocurre cuándo nuestros/as jugadores/as escuchan el refuerzo a un compañero/a? Y por otro lado, cuando se corrige a un/a compañero/a, ¿el resto del equipo se da por aludido?

En la mayoría de las prácticas, los entrenadores/as tienen puestas las gafas del error durante la mayor parte del tiempo, viendo principalmente los factores que hay que mejorar. Y ¿Qué hay de los aciertos? ¿Quién se ocupa de los nuevos gestos que se están realizando correctamente y que contribuyen a la mejora de la habilidad?, o ¿quién se ocupa de reforzar a los/as jugadores/as que están ejecutando correctamente la habilidad?


En algunas ocasiones, algunos/as técnicos dejan entrever un tenue… “Bien”. Aclaremos un poco más, "Bien", ¿qué? Cuando decimos “Bien” ¿nos referimos a la dirección de la carrera, la comunicación, el agarre, …o la ropa con la que ha venido a entrenar? Completemos el Feedback: REFUERZO + MOTIVO.

Sigamos revisando nuestro foco de atención... ¿Analizamos la balanza de nuestro enfoque? ¿Cuánto enfocamos en lo positivo y cuánto en lo negativo? Teniendo presente la importancia de crear una Cultura de equipo de calidad… ¿Qué tipo de cultura de equipo genera una descompensación hacia lo negativo? ¿Qué tipo de autoconcepto genera un enfoque excesivamente negativo en los jugadores? Un enfoque principalmente negativo, ¿genera motivación? Y sobre todo, como dice el entrenador de fútbol Jason Vittrup: “Pocas personas están interesadas en escuchar o pasar mucho tiempo con alguien que está constantemente en contra de él”.

Para (Martens y Col., 1989), un enfoque positivo ayuda a los deportistas a mejorar su capacidad de autoevaluación y le otorga credibilidad al entrenador, mientras que el enfoque negativo incrementa el temor al fracaso, rebaja la autoestima y destruye la credibilidad del entrenador.

¿Eso significa que no debo observar los elementos a mejorar? Si seguimos la afirmación inicial, la respuesta es NO, pero sí debemos analizar la inclinación de nuestra balanza.

¿Por qué se tiende a usar un enfoque negativo?

Hay varias razones, las principales son las siguientes:
1º) Porque somos entrenadores monos…, hemos adquirido malos hábitos que debemos corregir.
2º) Porque tenemos expectativas irreales sobre las conductas que son aceptables o no. En ocasiones no tenemos presente las características de nuestros/as jugadores, especialmente cuando entrenamos a niños/as. Estos NO entrenan como los seniors ni como un equipo que aspira a ganar el Rugby Championship.
3º) La última razón que analizaremos es la convicción que tienen algunos/as entrenadores/as sobre los resultados de este enfoque. Evidentemente el castigo tiene resultados, pero ¿hemos considerado los efectos colaterales que el abuso de este enfoque pueden generar en la cultura de equipo, en la motivación de los/as deportistas, en su autoestima y en el fomento de la toma de decisiones?

Es importante reflexionar sobre nuestro enfoque durante los entrenamientos y considerar los efectos que estos producen en los jugadores, en el equipo y en el propio club. Un buen equilibrio en nuestra balanza, donde el enfoque positivo prime sobre el negativo, puede proporcionarnos muchos beneficios, ¿Quieres cambiar tus gafas?