1. Prácticas de entrenamiento actuales

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Los entrenadores y entrenadoras monos



Para ilustrar la necesidad de preguntarse el por qué de las cosas, de cuestionarse lo establecido, de conocer las propias creencias y desafiarlas regularmente, hoy expondré la paradoja de los monos y los plátanos.

En un experimento se introdujeron cinco monos en una habitación. En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos. Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para comer los plátanos, se rociaba al resto de monos con chorros de agua fría. Al cabo de un tiempo, los monos relacionaron la conexión entre el uso de la escalera y los chorros de agua fría, de modo que cuando uno de ellos intentaba subir la escalera para coger un plátano, el resto de monos se lo impedían con violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se atrevía a subir por la escalera.

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Se cambió a uno de los cinco monos iniciales por uno nuevo. Evidentemente el mono nuevo, en cuanto vio los plátanos intentó subir la escalera. En ese momento los demás se abalanzaron sobre él y lo bajaron violentamente, antes de que los chorros de agua fría iniciaran su castigo. Después de varios intentos, el mono nuevo comprendió que era mejor renunciar a ascender por la escalera. Se sustituyó otra vez a uno de los monos del grupo inicial, ocurriendo exactamente lo mismo que con el primer mono cambiado. Éste intentó trepar para coger los plátanos y el resto lo agredió, comprobándose, sorprendentemente, cómo el primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador. El proceso se repitió con un tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos iniciales habían sido sustituidos

En ese momento se comprobó algo sorprendente, ninguno de los monos de la habitación había recibido nunca los chorros de agua fría, y sin embargo no trepaban para hacerse con los plátanos. Si se hubiera podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta "No lo sé. Esto siempre ha sido así"

Aparquemos por ahora la historia de los monos y hagamos una reflexión sobre el enfoque de entrenamiento actual. Si analizamos el modo en el que los entrenadores y entrenadoras afrontan su manera de enseñar nuestro deporte a sus jugadores y jugadoras, podemos encontrar diferentes estilos, pero la mayoría de ellos tiene un denominador común, son estilos prescriptivos. Por lo general, la sociedad entiende que el buen docente es aquel que tiene toda la información y que debe comunicar constantemente a sus deportistas lo que éstos y éstas tienen que hacer en cada momento. Es más, si un entrenador o entrenadora no está dando instrucciones constantemente, se interpreta que no sabe o no está realizando su tarea correctamente. Este tipo de enfoque de entrenamiento presupone que el entrenador o entrenadora tiene el control total de lo que ocurre durante las sesiones de entrenamiento y que los deportistas no tienen prácticamente nada que aportar. Estos motivos llevan a denominar a este enfoque de enseñanza Centrado en el Entrenador.

Los entrenadores y entrenadoras que confían en este enfoque se esfuerzan por controlar el comportamiento su equipo en cualquier tipo de situación, principalmente en la deportiva, pero también en la extradeportiva. Si analizamos las primeras situaciones, los docentes ejercen mayor control en: Las decisiones sobre los objetivos del equipo para la temporada, la estrategia para cada partido, la táctica en cada situación del campo,... Para los deportistas, por tanto, la lectura del juego se convierte en una mera prescripción del entrenador o entrenadora. De esta manera, hemos de tener presente que este enfoque genera formas limitadas de aprendizaje, principalmente memorísticas, no contribuyendo al desarrollo del propio aprendizaje del jugador o jugadora. Este enfoque, por tanto, genera deportistas robots en sus acciones y decisiones, siguiendo constantemente indicaciones. Su juego se convierte más bien en una partida de ajedrez, en el que los atletas se toman como simples fichas del tablero.

Es curioso cómo, cuando nuestros deportistas afrontan una situación de juego en la que tienen que tomar decisiones (dos contra uno, patear o jugar en nuestra 22, …) les exigimos que tomen la opción correcta, pero… ¿nos hemos preguntado si nuestro enfoque de entrenamiento ayuda a nuestros jugadores y jugadoras en la toma de decisiones? ¿Cómo vamos a conseguir el futuro Daniel Carter, capaz de encontrar un espacio frente al más férreo muro defensivo, si no le damos la oportunidad de tomar sus propias decisiones durante el entrenamiento?

Tal como se indica en el texto inicial de esta web, "los deportistas desarrollan mayor comprensión y aprenden más efectivamente cuando están implicados en la resolución de problemas". Cuando los entrenadores y entrenadoras tienen presente las necesidades de sus atletas, sus intereses y lo más importante, sus motivos para venir a nuestros entrenamientos, cuando los jugadores y jugadoras tienen su espacio en la toma de decisiones del equipo, éstos ganan y toman propiedad de sus conocimientos, desarrollando la toma de decisiones que les ayudará a maximizar su rendimiento. A este enfoque de entrenamiento se le denomina Centrado en el Deportista.



Los entrenadores y entrenadoras que siguen este enfoque de enseñanza basan sus actuaciones en un sistema de liderazgo que cubre las necesidades del propio deportista y atiende a los procesos de aprendizaje individuales.

Ambos enfoques de enseñanza, tanto el centrado en el entrenador como el centrado en el deportista, están directamente relacionados con estilos de liderazgo diferentes. No me interpreten mal, con todo esto no estoy planteando que un enfoque sea correcto y el otro incorrecto, solo estoy siendo crítico para no ser un mono nuevo que no toma los plátanos simplemente porque "siempre ha sido así." Para una mejor comprensión de las diferencias entre ambos enfoques, se presenta un cuadro de la web de la World Rugby donde se exponen las principales diferencias entre ambos enfoques de entrenamiento.

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Para comprender mejor las diferentes aplicaciones de ambos enfoques me ayudaré del cuadro que elaboraron Hersey y Blanchard donde explican el ciclo vital del modelo de liderazgo de los entrenadores y entrenadoras. En él podemos observar los distintos tipos de enfoques de enseñanza que existen para ambos autores, donde consideran dos principales: uno prescriptivo y otro delegador, así como un par de enfoques intermedios (no todo tiene porque ser blanco o negro).

Lo más importante del cuadro es la explicación del proceso evolutivo de los entrenadores y entrenadoras/as así como de los jugadores y jugadoras. En este proceso los que se inician en el arte del entrenamiento necesitan más disciplina, por lo que tienden a utilizar un enfoque más prescriptivo. Según se va adquiriendo experiencia y autonomía el enfoque de enseñanza tiende a ser consultivo, participativo y por último delegador. Hay otros aspectos que requieren un enfoque u otro como son, por ejemplo: trabajar con pequeños, que por motivos de seguridad se necesitará un enfoque prescriptivo o trabajar con adultos, mucho más autónomos; tampoco es lo mismo trabajar elementos técnicos muy concretos, para lo que necesitamos focalizar la atención del jugador o jugadora, que trabajar con toma de decisiones, donde necesitamos la iniciativa de éstos/as.

El enfoque de enseñanza centrado en el deportista está expandiéndose, especialmente en el mundo anglosajón. Sorprendentemente, una de las federaciones que está poniendo especial interés en desarrollar este estilo es la Federación Inglesa de Fútbol (The FA), que lo está introduciendo en sus cursos de entrenadores. Nuestro mundo del rugby no se queda atrás. Muchos entrenadores y entrenadoras están aplicando este sistema. Wayne Smith sugiere que los equipos con un enfoque centrado en el deportista tienden a "…desarrollar una cultura de equipo y una forma de aprender con más rapidez, y van a adquirir más conocimiento y una mejor comprensión del juego conforme la temporada avance."

Hace poco tiempo tuve el honor de conocer a Josefa Idem (deportista con más asistencias a las Olimpiadas). Para mí un momento revelador. Después de charlar largo rato sobre su experiencia en el deporte y el entrenamiento, me confesó una característica propia de los latinos que nos diferencia de los centroeuropeos (como lo es ella), los latinos necesitamos creernos lo que debemos hacer. No consideramos que una actividad sea adecuada por el mero hecho que nuestro entrenador o entrenadora nos lo indique, necesitamos creer que la tarea en cuestión es beneficiosa. Sería ideal que los latinos aprovecháramos esta cualidad y nos planteáramos si lo que hacemos en nuestros entrenamientos es correcto.

En un mundo cambiante, las tradiciones se van poniendo en tela de juicio: ¿Podemos seguir entrenando como nos entrenaron a nosotros? Desde esta web planteamos una nueva forma de ver el entrenamiento, una forma diferente de afrontar la relación entrenador/a-jugador/a. Promovemos uno de los enfoques más innovadores y efectivos de enseñanza, que capacita a nuestros atletas para el éxito y el disfrute de su participación deportiva: El Enfoque Centrado en el Deportista. Ahora es el momento en que nosotros como educadores y educadoras debemos decidir. Podemos ser un entrenador o entrenadora "mono" o cuestionar nuestro sistema de trabajo y evolucionar, pero para ello necesitamos cierto grado de valentía, ¡ánimo!



"Triste época la nuestra. Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio"

Albert Einstein