6. La frustración III

Share

Parte B:

4. El jugador

4.1 Ejemplos de situaciones que llevan a la frustración (ansiedad) de los jugadores.

La consistencia de los árbitros es una de las mayores causas de estrés o ansiedad en los jugadores durante la competición. Los estudios realizados por Snyder, E. y Purdy, D. (1987) indican que los jugadores sienten que la consistencia es la característica más importante que un árbitro puede tener, los estudios también indican que los jugadores sienten que la consistencia en el arbitraje es más importante que seguir las reglas de juego al pié de la letra. La importancia de la consistencia en el árbitro está constantemente enjuiciada por los entrenadores, jugadores y espectadores por igual, en el juego del rugby.

Otras situaciones que provocan ansiedad en los jugadores durante la competición incluyen a jugadores de calidad inferior, el rendimiento del equipo o el fracaso de un plan de juego trabajado para la competición. Circunstancias imprevistas, tales como un cambio de campo, cambio en el último minuto del árbitro o tener un jugador clave (por ejemplo, el capitán) lesionado o expulsado, son también situaciones que causan estrés a los jugadores.

Image

Hay muchas circunstancias que causan la ansiedad en los jugadores, sin embargo, la naturaleza de este trabajo es examinar las áreas que un árbitro puede desempeñar en la reducción de la ansiedad (por ejemplo, mejora de la consistencia) en los jugadores para aumentar el rendimiento éstos y, con suerte, los estándares del juego.

En este punto es interesante tener en cuenta que toda la literatura sobre la ansiedad experimentada por los jugadores, dentro de la competición, alude al hecho de que la ansiedad surge de situaciones "percibidas". Esto no es diferente para los jugadores de rugby. En la identificación de la consistencia como la principal causa de ansiedad para los jugadores, el verdadero problema necesita ser redefinido como "incongruencia percibida".

Los jugadores pueden percibir la inconsistencia de muchas maneras, en primer lugar, la incoherencia real del árbitro en la competición dará lugar a jugadores que perciben que el árbitro está siendo inconsistente. En segundo lugar, los jugadores pueden reaccionar como espectadores despreciando las decisiones que se toman en contra de su equipo, y la conclusión es la insatisfacción del espectador porque el árbitro es inconsistente. En tercer lugar, los jugadores con pocas habilidades y con desconocimiento sobre las reglas del juego pueden confundirse en su comprensión de la interpretación de las decisiones de los árbitros, respecto a lo pueden y no pueden hacer especialmente, en las situaciones de placaje.

4.2 Efecto sobre el rendimiento.

No es necesario comentar demasiado el efecto que ejerce, sobre la ansiedad de los jugadores de rugby, la inconsistencia del árbitro. El efecto en el rendimiento causado por la ansiedad y el cambio de los niveles de excitación se ha explicado anteriormente en la sección 2.0 y el efecto sobre el rendimiento no es diferente para los jugadores o árbitros.

Cabe mencionar que el partido puede caer en el descrédito si los niveles de ansiedad de los jugadores les permite fluctuar hasta tal punto que tomen decisiones innecesarias como resultado de un proceso de toma de decisiones incorrectas, o, peor aún, cuando los jugadores sienten tanta frustración, sobre todo, con el árbitro que interpreta las reglas de manera particular.

Al igual que con los árbitros, los jugadores pasan a través de un proceso extremadamente dinámico de toma de decisiones en la competición. El Manual de Investigación en Psicología del Deporte (1993) resume diferentes investigaciones que se han realizado en el proceso de toma de decisiones. El libro indica que un atleta en la competición recoge información de dos fuentes: (1) fuentes externas, tales como las fuentes visuales, de sonido, etc., y (2) fuentes internas, tales como la tensión muscular. Los atletas procesan las grandes cantidades de información que pueden recopilar mientras compiten y toman una decisión. Sin embargo, Singer (1980) afirma que todos los estímulos que un atleta recibe, ya sea externa o internamente, deben pasar a través de un cierto umbral para que les preste atención. El umbral se mide por niveles de excitación, y si el atleta está por encima o por debajo de este umbral, no procesará la información que recibe, simplemente la descartará.

Esto es muy importante para los árbitros que pueden estar emitiendo instrucciones a un jugador que está irritado por una razón u otra y, por lo tanto, está muy por encima del umbral de la retención eficaz de la información y el procesamiento. Cualquier comunicación que este jugador reciba de un árbitro en este estado será desatendida.


4.3 Estrategias para árbitros en la gestión de los niveles de ansiedad de los jugadores.

Dado que las fluctuaciones en los niveles de ansiedad de los jugadores, y que los niveles de excitación tienen un efecto significativo en el juego del rugby, el control de estos niveles debe convertirse en parte de la misión de los árbitros, para así poder gestionar activamente a los jugadores sin reducir innecesariamente el rendimiento.

Sobre la base "es mejor prevenir que curar", si el árbitro no puede permitir que los niveles de ansiedad de los jugadores fluctúen innecesariamente, es importante manejar a los jugadores irascibles que perciben que se ha cometido una injusticia. Por lo tanto, el árbitro debe observar las siguientes cualidades psicológicas de un buen árbitro ofrecido por Weinberg y Richardson (1990) en su libro "Psicología del Arbitraje": - Consistencia. - Integridad. - Buena relación. - Criterio. - Firmeza. - Confianza. - Equilibrio. - Disfrute.

Image

Si un árbitro puede seguir trabajando con estas cualidades, el nivel del juego que él/ella esté arbitrando aumentará.

La sección (4.2) indica que si el nivel de excitación de un jugador es demasiado alto o demasiado bajo, cualquier información que el jugador reciba por parte del árbitro no será procesada a través del canal de procesamiento de la información habitual, será simplemente desechada por el jugador. Como resultado, el árbitro debe determinar rápidamente el estado del jugador/es y evaluar si su excitación está elevada, o, más comúnmente, baja, para que el jugador pueda volver a jugar en su nivel más alto posible.

Como resultado, el árbitro no sólo debe ser capaz de determinar cuándo está, el mismo, excitado, sino también cuando lo están los jugadores. Por tanto, no sólo tiene que aplicar, en primer lugar, un ejercicio de relajación en sí mismo (con suerte ensayado), sino también aplicar una técnica similar en el jugador/es para que puedan relajarse.

Para ganar tiempo, una buena técnicas es dejar tranquilos a los jugadores para que se relajen por su cuenta, y así esperar que sus niveles de excitación vuelvan a la normalidad.

El arte de manipular los niveles de excitación de los jugadores en mitad de la competición es considerado por Weinberg y Richardson (1990) muy difícil de aprender, y es considerado un rasgo que algunos árbitros parecen tener inherentemente. Weinberg y Richardson indican que los árbitros que parecen tener esta capacidad, también tienen las siguientes características, buena comunicación, una buena relación, simpatía y empatía. Podría sugerirse entonces que para mejorar la gestión de los niveles de excitación de los jugadores hay que mejorar las habilidades de comunicación enumeradas por dichos autores.

Como punto final, cualquier árbitro debería saber cuáles son sus herramientas para el manejo de los jugadores con ansiedad y con altos niveles de excitación y aumentar así el nivel de juego.

BIBLIOGRAFÍA:

- Singer, R., Murphey, M. & Tennas, K. (1993). HANDBOOK OF RESEARCH ON SPORT PSYCHOLOGY.
- Snyder, E. and Purdy, D. (1987). SOCIAL CONTROL IN SPORT. Sociology of Sport Journal 4, p. 397.
- Weinberg, R. & Richardson, P. (1990). PSYCHOLOGY OF OFFICIATING. Champaign, Ill: Leisure Press.