40. El reglamento está cambiando

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Agradecemos la gentileza del coach de árbitros internacional D. Mike Winnell, por compartir sus reflexiones con nosotros/as.


El inicio de la temporada 2017-18 verá la introducción de varias reglas nuevas así como enmiendas a otras existentes. Esto no será una nueva experiencia para las personas involucradas en el rugby, aunque parece que los cambios en el reglamento son más frecuentes que nunca.

La afirmación anterior parece cierta, sin embargo, si echamos un ojo a los orígenes del juego cuando este se desarrolló por primera vez en varias escuelas públicas inglesas, podemos comprobar que el reglamento se modificaba en ciertas ocasiones o al menos después de cada partido. Éste era realmente el caso en la escuela que dio su nombre al juego, donde los jugadores se reunían después de cada encuentro para repasar el impacto que el reglamento había tenido en el partido que acababan de disputar.

Originalmente no había árbitro, eran los capitanes quienes decidían la solución de cualquier disputa. Esto cambió rápidamente con la designación de árbitros, a quienes los capitanes tenían que recurrir para decidir. Durante los primeros años el árbitro se ubicaba en el lateral del campo, ¿algo así como el TMO actual?

Tras la creación de la (RFU) en 1871, se introdujo un código unificado de reglas en todo el mundo, aunque con algunas variaciones locales. El papel del legislador pasó posteriormente a la International Rugby Board (IRB), que se convirtió en la World Rugby (WR).

El reglamento de juego está ahora bajo una constante revisión, con solicitudes de aclaración de las reglas presentadas por los miembros de las federaciones, revisiones post torneo y reglas experimentales como las realizadas en Cambridge o en la Universidad de Stellenbosch.

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En el período anterior a 1968 hubo relativamente pocas enmiendas significativas al reglamento de rugby. Se introdujo lo que ahora se conoce como Puntapié Franco (PF), que fue el primer gran intento de abordar un equilibrio en las infracciones que estaban siendo penalizadas, así como para acelerar el ritmo de juego tratando de mantener el balón vivo en un mayor porcentaje de tiempo.

Muchas de las posteriores modificaciones del reglamento se han centrado en aumentar el tiempo en el que el balón esté en juego. Un aspecto que ha tenido gran influencia es la creciente cobertura televisiva del rugby, que ha crecido hasta convertirse en un deporte profesional en 1995. Este positivo impacto, sin duda, ha ayudado a hacer un juego más atractivo para el espectador casual, que a su vez ha influido para hacer el rugby más comercializable de cara a anuncios y patrocinadores en igual medida.

La cobertura televisiva, con sus múltiples ángulos de cámara y repeticiones a velocidad lenta, también ha influido en la manera en que se arbitra ahora este deporte. A pesar de las peticiones de algunos comentaristas de televisión para que los árbitros "simplemente tomen una decisión", la exactitud ha seguido siendo el foco principal de los árbitros. Independientemente de las influencias externas, creo que seguirá siendo el caso.

Con toda probabilidad, los cambios en el reglamento continuarán conforme el rugby se ajusta a las demandas de los tiempos. Sin embargo, gracias a los legisladores que han trabajado durante los casi 200 años del deporte, este ha sabido dar cabida a los individuos de todas las formas y tamaños.

Lo que también creo que continuará, es el nivel de respeto mostrado por los involucrados, tanto dentro como fuera del campo, al reglamento y a los árbitros designados para interpretarlo.