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28. Sistemas de juego abierto (modelos) 2-4-2


Hay dos patrones de ataque que se usan comúnmente en todo el Hemisferio Sur. Estos son el sistema Kiwi o 2-4-2, diseñado en y utilizado preferentemente por Nueva Zelanda, y el 1-3-3-1 utilizado por los Springboks, Australia y Nueva Zelanda. También es de destacar que el Hemisferio Norte no es ajeno a este último patrón, ya que es frecuente observarlo en selecciones como Irlanda o Francia así como en numerosos clubes.

Este sistema de juego, de forma similar a otros sistemas en "open play" no se implementa, en ningún caso, a partir de una primera fase y, normalmente, hay que esperar algunas fases para que la estructura del sistema se haga patente. El motivo de la "espera" es debido a que a partir de un turnover u otro período de juego no estructurado, los delanteros estén distribuidos más o menos aleatoriamente por todo el terreno de juego, por lo que es prácticamente imposible saber el sistema de ataque que se va a utilizar. La paciencia y la atención detallada del desarrollo del juego permitirán observar la aparición del modelo de ataque que se va a ejecutar.

El sistema 2-4-2 surgió hace aproximadamente una década y se hizo famoso por los Crusaders en los primeros años de la competición de Super rugby y lo ha estando utilizando desde sus comienzos con patente éxito. En la actualidad es utilizado por equipos de todos los niveles en NZ y en otros equipos de ambos hemisferios. Este sistema 2-4-2 requiere un poco más de habilidad para implementar que el 1-3-3-1, que presentaremos en la próxima entrega y parece que los All Blacks están trabajando para perfeccionarlo.

Esta estructura es simple en su diseño; los números se refieren a la distribución de los delanteros del equipo en pods (grupos) a lo ancho del campo en juego general o juego abierto. Normalmente, los delanteros más hábiles y rápidos se encuentran en los bordes, mezclándose con los jugadores de tres cuartos.


En el diagrama superior tenemos una visión general de la conformación 2-4-2 en el campo. Como hemos comentado anteriormente, ésta conformación está referida a la disposición de los delanteros a lo ancho del terreno de juego, y en el mismo se han omitido a los tres cuartos que pueden adoptar diferentes posiciones.

Dos delanteros ocupan el canal izquierdo de 15 metros, cuatro delanteros están en una posición central y los otros dos miembros del grupo se mantienen en el canal derecho de 15 metros.

En el sistema, normalmente, el pod central de cuatro delanteros casi siempre está compuesto por los dos pilares y dos segundas. Eso deja a los tres jugadores de la tercera línea y al talonador para completar los pods de dos jugadores en cada margen.

La configuración anterior, con los flankers en un pod en un extremo y al número ocho y al talonador que forman el otro pod, es muy común, pero también hay fluidez en esto. Por ejemplo, el posicionamiento que observamos a continuación podría ser utilizado dependiendo de dónde se originó la posesión o el movimiento de ataque que el equipo lo haya utilizado a partir de la primera fase.


Obviamente, hay otras combinaciones de posicionamiento que pueden implementarse y es la capacidad de los jugadores para comprender el sistema y ser partícipe del mismo lo que ampliará las posibilidades.

Las alternativas para llevar a cabo este modelo, en cuanto a la colocación de los tres cuartos y a las posibilidades de juego de los delanteros son muy variadas. En el siguiente diagrama puedes ver una de las estructuras completas (con los tres cuartos) que utiliza Crusaders.


Si algunos de sus jugadores (preferentemente algún playmaker o diseñador de juego) se ve atrapado en el breakdown, en el caso que presentamos a continuación, el apertura, tienen alternativas para seguir manteniendo la estructura, en dicho diagrama es el ala quién ocupa la posición de primer receptor, aunque podría ser cualquier otro jugador de los tres cuartos situado en las proximidades. En conclusión, se puede afirmar que en este modelo se necesita que varios jugadores tengan la habilidad de jugar en la posición de primer receptor.


La práctica es la mejor manera de obtener buenos resultados en la realización de cualquier acción y respecto a la conformación de los Crusaders no es diferente. Debido a que sus jugadores están tan acostumbrados y cómodos en su estructura 2-4-2, pueden centrarse aún más en la implementación de sus habilidades.

Fundamentalmente, los Crusaders nunca se vuelven robóticos en su estructura, por contra, la forma en que se alinean y atacan a la oposición les proporciona una gran versatilidad y fluidez a su juego así como a su toma de decisiones.

La conformación 2-4-2 fue diseñada en sus inicios para que los jugadores más pesados se desplazasen hacia el centro del campo y permaneciesen en esa zona para atacar e intentar penetrar a la defensa a través del contacto. Cada jugador en el equipo sería esencialmente capaz de atacar dentro de un área designada del campo. La teoría en la que se basaba esta estructura en principio era muy simple, hacer que los delanteros trabajasen en sitios concretos y que no deambulasen por el campo persiguiendo el balón como “pollos sin cabeza”. Aunque la idea inicial, origen del sistema, era y sigue siendo válida, apareció el problema de cierta pérdida de conectividad entre los jugadores.

En el modelo actualizado, el pod de cuatro jugadores centrales normalmente se sitúan muy planos al exterior del apertura después de que el balón se haya abierto. Los jugadores de tres cuartos situados más hacia el lado abierto del “pod" de 4 suelen posicionarse muy planos al exterior del mismo y, como consecuencia de esto podríamos afirmar que en total solo hay dos capas de jugadores en profundidad (gran diferencia con el sistema 1-3-3-1).

El cuarto delantero central es la clave para limitar la amplitud del 2-4-2, en casi todos los casos, él es un corredor "muerto", es decir, no es realmente una opción para recibir. Él es el hombre más aislado en el sistema, especialmente si el primer pod va a golpear. En realidad, no quieren darle el balón ya que los delanteros del primer pod seguirían en el suelo y los delanteros de los márgenes estarían demasiado lejos para ayudarle.


Algo que los neozelandeses no han descuidado es la selección de los jugadores para implementar este sistema de juego. Debido a la amplia separación de los delanteros que constituyen el pod central, no solo necesitan jugadores potentes, también deben ser rápidos.

Esa separación de los delanteros que constituyen el pod central, que hemos comentado, provoca que sus defensores se dispongan desplegados de igual forma, por lo que rara vez tienen que correr de frente hacia defensores directos, casi siempre tienen espacio para correr diagonalmente hacia el espacio entre defensores para intentar un offload o simplemente para romper la línea de ventaja y hacer a la línea defensiva correr hacia atrás, trabajar en "back foot".

Si algo caracteriza a este sistema es su simpleza de establecer y el poco gasto energético al que se ven sometidos sus delanteros, lo que se traduce en tener siempre un remanente de energía para cuando el momento lo precise. Por esto no es raro comprobar que los equipos que juegan bajo el sistema 2-4-2, suelen causar estragos en la parte final del partido, ya que sus delanteros conservan parte de la energía con la que comenzaron el mismo.

Pero no es “oro todo lo que reluce”, la distribución de los jugadores en la estructura 2-4-2 hace que la línea se situé muy plana al exterior del pod central, por lo que una defensa rush podría hacer estragos, aunque esto en parte podría solucionarse disponiendo de jugadores capaces de pasar a largas distancias.

Pero sin lugar a dudas, la forma de vencer a la defensa rush (subida a alta velocidad) es mantener la línea de tres cuartos al exterior del "pod" de 4 un poco más profunda. Como este modelo se implementa después de algunas fases, en las que los jugadores trabajan con balones rápidos a partir de breakdowns que intentan llevar el balón a las proximidades de la línea de lateral, puede fatigar y desorganizar al rival cuando se invierta el juego con los jugadores posicionados para llevar a cabo el modelo. Por otro lado el sistema 2-4-2 no está tan abarrotado de jugadores como el 1-3-3-1 y permite usar pases más largos y llevar el balón con más rapidez a los espacios externos.

Esto significa que en un modelo para llevar el balón rápidamente a lo ancho, los pases que se podría hacer en un 2-4-2 son:
- 9 pasa al “pod" de 4.
- El pod evitando el contacto pasa al 10 que está detrás de ellos.
- El 10 pasa a la línea de tres cuartos y al ala, dónde además se posicionan otros dos delanteros.

El sistema 2-4-2 significa que en 2 pases puedes atravesar el campo y, por lo tanto, con un buen uso de los señuelos y los niveles correctos de profundidad, es muy efectivo para jugar de forma expansiva y evitar las defensas presionantes.

Una de las diferencias, como se podrá comprobar cuando se desarrolle el sistema 1-3-3-1, en la próxima entrega, es que en éste último modelo normalmente es el medio de melé el encargado de mover el balón partir de los posibles breakdowns que se vayan organizando conforme se recorre el ancho del campo, por lo que tienden a tener menos número de pases por fase, por contra el 2-4-2 requiere más participación de un primer receptor como intermediario, lo que aumenta el número de pases por fase y despliega el juego más a lo ancho.

También es importante la capacidad de transición muy rápida a la defensa con esta estructura de ataque. En el raro caso de un turnover, todos los jugadores ya están dispersos por el campo, y se necesita un movimiento lateral mínimo para formar una línea uniforme en todo el campo.

Debido a que los tres cuartos cuelgan ligeramente detrás de los tres pods de delanteros en ataque, el 10 y el 15 ya están a medio camino si se produce una patada después del turnover. Para aliviar la presión/apoyar en las opciones de pase siempre llega del 14, que casi siempre se utiliza como un zaguero adicional, o al menos un jugador que también puede patear.

Al comienzo del artículo hemos comentado que los All Blacks están trabajando para perfeccionar el modelo 2-4-2 y siendo más concreto las variaciones que han implementado para su mejora consisten en el uso y colocación de sus tres cuartos, una mayor explotación del espacio y un mayor énfasis en el conjunto de habilidades y la forma física.

Los All Blacks ahora confían en sí mismos al máximo. Para ser justos, siempre lo hicieron, pero ahora, tienen tanta confianza y precisión en sus habilidades que ya no les preocupa tener una cantidad relativamente uniforme de tres cuartos a través del campo, de hecho, para crear muchas de sus superioridades a partir del pod central, inundan un lado del pod con más tres cuartos que el otro. Creando mismatches y ligeras superioridades. Mediante simples fijaciones y pases, parecen aumentar fácilmente estas superioridades.

Comentario sobre los Crusaders

Los Crusaders han tenido el mismo patrón de ataque básico durante tantos años que parece transmitirse de una generación de jugadores a la siguiente. De hecho, algunos autores consideran que es probable que tengan dos patrones de base: el patrón Ancho-Ancho y el patrón Perforar-Ancho.

Con el patrón Ancho-Ancho, el balón se mueve a través del campo por medio de una serie de fases realizada tanto por tres cuartos como por delanteros. Los jugadores del lado del terreno de juego de donde llegó el balón se re-alinean y el balón se mueve de vuelta hasta el otro lado del campo siguiendo una serie de fases. Esto continúa hasta que se abre un hueco en la línea defensiva de la oposición, que todos los jugadores están entrenados para aprovechar. Lo importante de este patrón es que los jugadores mantienen el ancho en su estructura de ataque.

Con el patrón Perforar-Ancho, el balón se mueve al medio del campo, donde los delanteros (a veces con un tres cuartos interior) avanzan en medio del espacio de juego en una serie de fases (a veces solo una fase). Los tres cuartos se vuelven a alinear a un lado del campo y los delanteros restantes con un segundo jugador tomador de decisiones se realinean al otro lado del campo. Una vez que ambos lados se vuelvan a alinear, el balón se moverá hacia el lado que ofrezca la mayor oportunidad. La velocidad de la alineación aquí es crítica para que este patrón funcione.

Una vez más, los elementos se pueden agregar al patrón base o se pueden eliminar dependiendo de las circunstancias del partido de que se trate.

Ejemplo del sistema (2-4-2)

Evento: Gira de primavera 2018.
Partido: Tercer test Nueva Zelanda vs Francia.
Campo: Eden Park. Auckland. Nueva Zelanda.
Fecha: 9 de junio de 2018.

Origen: La posesión la adquiere Nueva Zelanda al recuperar un saque de centro jugado al lado derecho, en la zona cercana a 15m de lateral y la línea de 10m, por su zaguero B. Smith. Las acciones posteriores llevan a un punto de fijación a partir del cual los jugadores se estructuran según un sistema preestablecido.

El sistema que reproducimos en esta secuencia corresponde al 2-4-2, en el que Nueva Zelanda sitúa a dos pilares (1-3) y dos segundas líneas (4-19) en la zona entre las dos líneas de 15m. Por fuera de las mismas, se encuentran el talonador y un tercera (2-20), en un lado, y en el otro a los dos terceras líneas restantes (7-8).

Esta configuración permite posibilidad de manejo de balón de banda a banda muy rápido, ya que utilizando, o no, al pod central, el número de pases se reduciría en gran medida en comparación al sistema 1-3-3-1. Si el objetivo, por tanto, el mover el balón a lo ancho en pocas fases, éste modelo es mucho más útil que el 1-3-3-1.

Diseño gráfico







En los pasos A-B-D-F-G el medio de melé tiene siempre dos opciones. Además podemos encontrar la estructura de 4 jugadores en varias ocasiones (rodeadas por la forma grisácea).

Con estas 7 fases, Nueva Zelanda consigue ganar entre 20 y 25 metros y se detiene finalmente por un balón injugable que el árbitro determina que es melé para el equipo que está avanzando.